Mendoza en las puertas del infierno por los escándalos y la pobreza
La política y la realidad de Mendoza han atravesado varias puertas y descienden por una escalera en espiral que parece no tener fin. El tope podría tener una frase que diga: "Abandona la esperanza si entras aquí"; es decir, antes de entrar al mismísimo infierno, por citar la obra de Dante Alighieri. Esa arbitraria hipérbole y la exageración como recurso puede servir para graficar la decadencia y la profundidad en la que se hunde la provincia, sobre todo por el nivel de debate público, en medio de una crisis productiva, económica y social que puede transformarse en crónica.
Uno de los emergentes visibles es lo que ocurre en Las Heras, donde desde el principio de la gestación del poder de Daniel Orozco había problemas, pero se disimularon por conveniencia electoral. Ahora, con el despecho como catalizador, queda expuesto. El intendente de Las Heras y candidato a vicegobernador tiene más atención en Tribunales y las rencillas políticas que en la calidad de servicios del municipio que conduce. Su pareja, Janina Ortiz, fue agredida violentamente y aún no hay novedades en esa causa; ni imputados, ni certezas sobre las motivaciones de la agresión. La víctima también está acusada y podría ser imputada en los próximos días por coacción, tomando como pruebas hechos que también grafican las metodologías de la política mendocina: audios extorsivos, amenazas y amiguismos para acceder a cargos y contratos.
Como publicó MDZ, las dudas que generan los manejos discrecionales de fondos en Las Heras no son nuevas y se mezclan algunas sospechas con las desprolijidades administrativas. También sobresale el crecimiento patrimonial de funcionarios y allegados al poder, incluidos algunos dirigentes que hoy son "enemigos" de Orozco. El intendente quiere seguir en los primeros planos políticos y por eso accedió rápidamente a mudarse a la Unión Mendocina para ser candidato a vicegobernador. En un chasquido de dedos, Cornejo pasó de ser Dios a demonio y él de ser el "mejor intendente de la historia de Las Heras" a un potencial Luis Lobos (el condenado exintendente de Guaymallén).
El punto de vista hace al objeto, diría Ferdinand Saussare; pero en Mendoza es más llano: la conveniencia hace al argumento. Por eso esa historia no tiene final escrito; dependerá de la continuidad de Orozco, del rigor que le imprima la política al Poder Judicial y de la relevancia de los elementos de prueba que se encuentren.
Mientras tanto, se redefine el esquema político mendocino. Las elecciones PASO nacionales ayudaron a una pequeña reconfiguración y también a paradojas. El PJ local se unió para la foto y el que más festejó fue su peor enemigo: Alfredo Cornejo. Es que el precandidato a gobernador de Cambia Mendoza y favorito para ganar en septiembre busca que no haya polarización entre él y Omar De Marchi, de la Unión Mendocina.
Es decir que sea "cornejismo versus anticornejismo" y que sea su exaliado el que capitalice todo el mal humor. Incluso, al competir discursivamente por el mismo electorado. El "renacimiento" del peronismo puede ayudar, según la tesis de los radicales, a sumar los peronistas desencantados que no fueron a votar o votaron lúdicamente por Luis Petri. También para comprometer a los intendentes que jugaron a perder en las PASO provinciales, como Roberto Righi y Matías Stevanato. La disputa es por un volumen enorme de personas que votan: un 15% de ausentes, un 12% de votantes enojados (más difíciles de convencer) y el enorme caudal que votó a Luis Petri y quedará pensando a dónde volcar su apoyo.
Cornejo cerró en la semana un festejo del semillero de funcionarios del radicalismo, Franja Morada, con muchos de los representantes de la generación que él ayudó a gestar y que, también como paradoja, frustró (con Tadeo García Zalzar a la cabeza) para que del el salto al ser candidato a la reelección.
Por eso también comienzan a verse gérmenes de construcción en la vereda de enfrente al cornejismo puro dentro de la UCR. Ocurrió con Petri, también con los nuevos-viejos territoriales y algo más conservador con Ulpiano Suarez, que muestra su apoyo explícito a Horacio Rodríguez Larreta en contraposición a lo ordenado por Cornejo para ir detrás de Patricia Bullrich. Si Cornejo gana, no solo tendrá el desafío de oxigenar un gobierno con 8 años para evitar el óxido, sino también evaluar si genera equilibrios dentro de su equipo o se queda con todo.
En el "mano a mano" que se vendrá ahora Cornejo, De Marchi y Parisi deberán poner a consideración qué, cómo y con quiénes quieren gobernar la provincia. Hasta ahora habían especulado y decían temer por el "robo de ideas". Los problemas de la provincia son mucho más tangibles que sus palabras: problemas en la calidad de empleo, dificultades para acceder a recursos básicos para el desarrollo como el agua y la energía, atraso en la infraestructura para el desarrollo (como la turística y la conectividad) y una marginación estructural de un tercio de la población (como ocurre a nivel nacional). Si eso no cambia, la pérdida de la esperanza será generalizada.


