Damián Arabia: "El acuerdo es con el 70% de la sociedad, no de los dirigentes”
El diputado nacional Damián Arabia (PRO) se encuentra varado en Tel Aviv tras el estallido de un nuevo conflicto en la región. Foto: Analía Melnik/MDZ
Damián Arabia se fue ganando un lugar en las discusiones políticas de los últimos tiempos. Como uno de los laderos históricos de Patricia Bullrich, se convirtió en uno de los armadores nacionales de su espacio. Y no solo negoció las listas de legisladores en las provincias sino que terminó también como candidato a diputado nacional en la Ciudad de Buenos Aires, en el tercer lugar de la lista que encabeza Maximiliano Guerra.
En diálogo con MDZ, contó cómo fue su “crianza” política con Bullrich y explicó porque en el espacio que componen ven el proceso electoral con un optimismo que, para algunos, es excesivo. Las diferencias con Horacio Rodríguez Larreta, la unidad post PASO y el conflicto social en la calle.
- Primero explícanos quién es Damián Arabia y cuál es tu rol.
- Empecé hace muchos años con Patricia, ya van 12 años que la vengo acompañando en su proyecto. Tenía 19 años cuando arranqué. Básicamente, me crió. Y bueno, la empecé a acompañar desde la militancia política. La acompañé en la Cámara de Diputados y después los cuatro años del Ministerio de Seguridad. Fui director de integridad de las fuerzas policiales y de seguridad. Ahí me tocó uno de los quizás momentos más importantes de mi vida y que yo lo sentí también mucho en Patricia, que fue el caso Maldonado. A mi eso me dio una mirada de la dirigente en profundidad que era. Porque la fácil de la política hubiera sido tirar un gendarme por la ventana, y ella dijo no, acá nosotros tenemos que investigar y tenemos que saber qué es lo que pasó. Y ahí me acuerdo que después de muchas semanas, 78 largos días, cuando finalmente logramos saber qué pasó, me dijo una frase que me quedó para toda la vida: “Siempre acordate que la verdad nunca se defiende sola, hay que defenderla”. Y creo que ahí fue un primer click que ella hizo con la sociedad.
- ¿Pero alguna vez te imaginaste que esa Patricia Bullrich podía llegar a ser una candidata a presidenta con serias chances?
- Yo la veía como una mujer decidida, una mujer fuerte, una mujer que tenía el coraje y la valentía. Pero la verdad es que también ella siempre decía que uno cuando ocupa un cargo tiene que encargarse de ese cargo y no estar pensando en lo que viene. Y bueno, finalmente se terminó el gobierno, me fui becado por el Departamento de Estado a Estados Unidos, volví y nos encerraron a todos en plena pandemia. Alrededor del 18 o 19 de marzo junta algunos pocos que estábamos hacía muchos años con ella y nos dice: “Tomé una decisión, voy a ser presidenta de la Argentina”. No quiero ser, voy a ser. Y yo le digo: “Bueno, pero ¿por qué?". ¿Por qué esa mirada? ¿Por qué esa convicción? Y ella me expresó que tenía una mirada del país, una idea del país, y que sentía que esa idea y esa mirada de cambio profundo, de transformación profunda, le había llegado su hora, era como que la sociedad y la época y la historia de la Argentina estaban listas para esa idea.
- ¿Hoy no hay un exceso de optimismo que les pueda jugar en contra el creer que ya está ahí cerca esa posibilidad, ese sueño de Bullirch, de ser presidenta?
- Me acuerdo cuando caminaba la calle con Patricia antes y me doy cuenta cuando camino ahora. No podés hacer media cuadra que tardás 40 minutos, una hora, porque vienen, le piden una selfie, una foto, le dicen que por favor no afloje, que le de para adelante. Es decir, hay un cúmulo de emociones y de esperanzas depositadas en ella que me parece que verdaderamente es muy importante. Y yo ahí te diría, como decía Churchill, que soy optimista porque no tiene sentido ser otra cosa. Pero un tipo de optimismo muy particular. Santiago Kovadloff habla del optimismo del esfuerzo. La Argentina, para que nosotros salgamos adelante, para que nosotros podamos verdaderamente tener el país que queremos, va a tener que hacer un esfuerzo. Ahora, el esfuerzo ya lo estamos haciendo. Con el 140% de inflación ya hay un esfuerzo, con la devaluación que no para ya hay un esfuerzo, con los precios todos los días hay un esfuerzo, con la inseguridad hay un esfuerzo. La pregunta es si vos hacés ese esfuerzo con un sentido de crecimiento, un sentido de que eso te lleva hacia algún lugar o no.
- La pregunta que muchos se hacen es si después de las PASO van a poder después retener los votos de Juntos por el Cambio con estos niveles de virulencia en la interna.
- Lo que veo es que acá hay un espacio político, que es Juntos por el Cambio, que viene a través de dos personas a ofrecer si se quiere distintas cosas. No voy a hablar de lo que pueda o no ofrecer Larreta, yo lo que creo es que Patricia tiene mayor claridad en las ideas y mayor profundidad en las ideas. Yo cuando pienso en qué puede pensar Larreta en algunas cosas, la verdad es que no lo tengo claro, no me es nítido. No sé si va a bajar las retenciones o no va a bajar las retenciones. No sé si va a terminar con el cepo o no va a terminar con el cepo. No sé qué va a hacer con los piquetes porque dice querer hacer una cosa pero la 9 de Julio, donde es el jefe de Gobierno hace casi ocho años, está siempre cortada. Patricia es nítida y clara en las ideas y yo creo que esa claridad y esa nitidez es lo que hoy la Argentina necesita. El gobierno de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa nos ha llevado, entre las peores cosas, a la incertidumbre total. Es decir, la Argentina no tiene rumbo, no tiene horizonte, no tiene certeza de nada. Yo creo que Patricia, por sobre todas las cosas, lo que aporta es certeza.
- No es algo que les genera inquietud a ustedes de cómo hacer para el 14 de agosto unir lo que hoy parece desunido.
- Hoy la oferta electoral, en función de cómo es el sistema electoral argentino son las PASO. Hoy estamos concentrados en las PASO.
- Hay críticas a Patricia Bullrich de que no va a poder gobernar, que va a chocar de frente contra una pared.
- A mí me parece que es exactamente a la inversa y vuelvo a los ejemplos como para no pensar en proyectar al futuro. Patricia ya gobernó. Patricia fue ministro de Seguridad de Nacion y ya le dijeron que no iba a poder hacer todo lo que quería hacer. Y lo hizo. Le dijeron que no iba a poder luchar contra el narcotráfico y lo hizo. Le dijeron que no iba a poder terminar con los piquetes. Y después de dos intentos de corte en el acceso a Ezeiza, nunca más se cortó el acceso al aeropuerto, nunca más se cortó la Panamericana. Es decir, Patricia tiene una decisión, una determinación y una claridad de lo que significa el ejercicio de la acción política, que es exactamente lo contrario a la duda. Escuchaba en algún lado que decían que vamos a ir a las trompadas. Yo digo que es exactamente a la inversa. La sociedad está cansada de que le den trompadas.
- ¿La fuerza no puede llevar al choque social, como dijeron algunos dirigentes del oficialismo que hablaron de “sangre”?
- El choque social existe hoy. La no paz social existe hoy. Existe por los precios, existe por la inseguridad, existe por el nivel de injusticia que se vive en la sociedad argentina. A nosotros durante cuatro años nos dijeron “si ustedes tienen una política de seguridad estricta van a tener muertos, van a tener una cantidad de no sé qué”, y eso no ocurrió. El discurso del miedo ya fracasó. Nosotros creemos que va a volver a fracasar. El conflicto lo tenés cuando te retirás, cuando el Estado se retira.
- ¿Y qué pasa si el 14 de agosto hablamos y es un día triste para vos porque Rodríguez Larreta le ganó a Patricia Bullrich?
- Es un hipotético que yo no creo, así que no te lo voy a contestar.
- Pero tiene un valor importante, ¿qué harían en esa situación?
- Pero es que no creo en el hipotético. Entonces, como no creo en el hipotético, me permito no contestar.
- ¿No hay riesgo de ruptura en ese escenario?
- Yo no creo en el hipotético. Es como que me digas qué pasa si los marcianos nos invaden mañana…
- Pero lo de los marcianos no está científicamente probado. La elección es que la gente vote para un lado o para el otro.
- Permitime pensar que para que esté científicamente comprobado necesitamos la evidencia. Esperemos al 14 de agosto.
- Me obligás a volver a reiterar una pregunta, ¿no hay un exceso de optimismo en el bullrichismo?
- Yo creo que cuando las sociedades te eligen es muy difícil que esos vínculos se rompan. Entonces, por más que algunos intenten hacer una especie de puesta en escena de una supuesta acumulación política, el acuerdo es con la gente, no con los dirigentes. El acuerdo no es con el 70% de los dirigentes, el acuerdo con el 70% de la sociedad.
