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La particular forma de analizar cómo viene la interna de Juntos por el Cambio en un territorio clave

La interna se torna cada vez más salvaje entre Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Y esto repercute con mayor intensidad en la mayoría de los territorios bonaerenses donde los dirigentes más conocidos están siendo sometidos a tortuosas internas sin garantías de futura adhesión de los perdedores.
Foto: Prensa PRO
Foto: Prensa PRO

"Esto viene muy justito. A nadie le sobra nada, pero yo me doy cuenta de cómo podría terminar esto por cuánto te piden las boletas de uno y otro los intendentes propios y los opositores", le dijo a MDZ uno de los gurúes más influyentes de la provincia de Buenos Aires que siempre explica lo mismo sobre los feroces cruces que se verifican día a día entre los candidatos presidenciales de Juntos por el Cambio. "Amplían la oferta hasta los límites, pero vamos a estar y estamos todos juntos".

Las encuestas, que están atravesando una verdadera época para el olvido, Este agudo operador siente que "los intendentes, que son los que mejor conocen los territorios, sólo piden la boleta de Patricia Bullrich", comentó aunque inmediatamente opinó que "no hay nada cerrado. Son percepciones".

Un trabajo realizado por una de las empresas que realizan focus y miden para uno de los dos contendientes muestran un incremento de la intención de voto en favor de la precandidata que pide todo o nada. Sin embargo, cuando modifican la manera de consultar, y analizan las opiniones de aquellos menos radicalizados o expuestos a través de sus redes, llegan a otra conclusión. 

"Lo que ya están decididos sí quieren votar a Patricia. Pero hay muchos otros, la mayoría, que no tiene aún definido su voto. No te lo expresan, no se exponen en ninguna discusión, pero cuando observar sus respuestas terminan potenciando las posibilidades de Horacio Rodríguez Larreta. La traducción es: los que gritan y enfatizan, están con ella. Los que no, los que quieren que se haga lo que Bullrich pide pero sin tanto alboroto, ya te adelantan que lo votan a Rodríguez Larreta".

Si se analizan los cierres que se dieron en cada una de las ocho secciones electorales en que se divide la provincia de Buenos Aires, la paridad es notoria en la Primera y Tercera Sección electoral. En la primera, zona norte y oeste del Gran Buenos Aires, hay tres intendentes contra uno que componen Juntos y están con el alcalde porteño. Gustavo Posse, el vice de Diego Santilli, en San Isidro. Diego Valenzuela, en Tres de Febrero y Sebastián Abella, en Campana, más alejada, casi al límite con la Segunda Sección electoral. 

Jaime Méndez, de San Miguel, alfil político de Joaquín De la Torre es la fortaleza bullrichista de la región mientras que Soledad Martínez, de Vicente López, es la única que tiene las dos boletas consigo. El único que repite este escenario es General Pueyrredón, con Mar del Plata de cabecera, que gobierna Guillermo Montenegro. 

Intendentes y territoriales, las fortalezas que se ponen en juego.

En la zona sur y oeste del Conurbano, la cuestión cambia, aunque a priori es el lugar donde Rodríguez Larreta posee su mayor fortaleza. Ahí el único intendente es el precandidato a gobernador que conduce Lanús, Néstor Grindetti, a quien aún le pasan factura por su responsabilidad al frente del Club Atlético Independiente. 

En la Segunda Sección, en la zona norte, Manuel Passaglia, de San Nicolás, fue el primero en decir que votará en favor de patricia Bullrich, generando el primer gran temblor larretista en toda la Provincia. Luego le siguió el más importante de la Sexta, Héctor Gay, de Bahía Blanca, aunque su fortaleza se resintió al no ir a la reelección. Ambos están apoyando a la dupla Bullrich - Luis Petri

En la región productiva bonaerense, la del centro, la Cuarta Sección Electoral, conocida por su cercanía con la Ruta 5, ahí las voluntades se observan divididas pero en la previa parecen beneficiar al ala más halcón de la interna de Juntos. Más paridad se nota en la Séptima sección, también el centro provincial mientras que el intendente más afianzado de la Quinta y que representa al radicalismo, Miguel Lunghi, de Tandil, se quedó, "como en el Alamein", con la dupla Rodríguez Larreta-Diego Santilli. 

La única región que representa una única sección electoral es la Octava, con la ciudad capital, La Plata. Ahí el intendente es Julio Garro, uno de los que Patricia Bullrich siempre tachó de su lista al impulsar a Juan Pablo Allan como su competidor. 

La fortaleza de Bullrich es su figura. Una topadora en campaña y mensaje. Sin embargo, es una campaña "larga, donde está obligada a no cometer un error. Bah... Horacio tampoco, pero su estructura es más homogénea", comentó la fuente que suele describir como pocos la interna opositora. 

A pesar de la pureza y direccionalidad del mensaje bullrichista, la mayoría de los dirigentes territoriales que ganaron siempre sus municipios pero por diferentes circunstancias no pudieron alcanzar la victoria cuando se eligió intendentes, en 2019. El contexto, por supuesto, no ayudaba. Pero dos años después no sólo ganaron sus localidades, sino que se impusieron a nivel local contra los intendentes del Frente de Todos

Larreta depende de la fortaleza de otros candidatos de su lista.

Gastón Di Castelnuovo, en Ituzaingó, Segundo Cernadas, en Tigre, son dos de los candidatos con más altas posibilidades de ganarle a los intendentes en ambos distritos. Sin embargo, el exactor ya empieza a aplicar las viejas prácticas de la política. Ubicó como primer concejala a su esposa, Sofía Bravo, quien va por su reelección.

En tanto Lucas Delfino, en Hurlingham, puede beneficiarse por la feroz interna entre La Cámpora y el peronismo de Juan Zabaleta. En Morón, tras la salida de Ramiro Tagliaferro, lo representará por el larretismo Leandro Ugartemendía, quien competirá contra Analía Zapulla, una de las arropadas por Bullrich desde el primer día. 

"Lo que le hacen a Gastón mucho no se entiende... Walter (Lanaro) no hizo nada para ser candidato pero como Patricia tenía que poner a alguien, Cristian vino y rompió todo", le dijo a MDZ un operador muy cercano al macrismo. Cristian es Ritondo, y Lanaro era el senador más cercano a María Eugenia Vidal. Ahí había otros candidatos que terminaron siendo desplazados y con bastante bronca. 

Sin embargo, la pelea más fuerte puede darse en Quilmes en la que el periodista Walter Queijeiro, cercano a De la Torre, competirá contra el exintendente Martiniano Molina, quien el año pasado, tras formar parte de las viudas del vidalismo, terminó volcándose en favor de Diego Santilli

Un paso más atrás vienen otros que dominan la dinámica interna pero que trabajan en tierra poco fértil para el PRO como Anibal Asseff, en Moreno, y Guillermo Viñuales, en Lomas de Zamora. Ambos también están con Larreta y en La Matanza, Lalo Creus, apoyado por Mauricio Macri, terminó definiéndose en favor de Bullrich al percibir que si no lo hacía se iba a quedar sin ninguna otra posibilidad de competir porque el larretismo debia darle el lugar a Héctor "Toti" Flores. Sin embargo, los radicales pudieron colocar a la candidata Josefina Mendoza

En San Fernando, donde siempre convivieron sin romper el bloque, aunque nunca oficializaron la ruptura, la misma llegó. Faltando un mes para las elecciones, Agustina Ciarletta, ex aliada de Alex Campbell, que se quedó del lado de Santilli, se enteró que sus competidores internos conducidos por Sebastián y Daniel Salvador armaron bloque propio. Ahí Claudio Alfonsín los representará en la PASO. 

Uno de los más traumáticos cierres se dio, cuando no, en General San Martín. El candidato que ganó la PASO hace dos años y representaba a Jorge Macri, Andrés Petrillo, fue marginado por el acuerdo entre Santilli con Gustavo Posse. Ambos terminan siendo representados por Mauricio D´Alesasndro quien deberá competir contra el ex ministro de Vidal, Santiago López Medrano.

Lo sucedido con este cierre, más algunas picardías observadas tras el cierre formal de las listas, hacen que la competencia de San Isidro tenga otro condimento. Muchos dirigentes históricos del PRO que hoy trabajan para Larreta no tendrán ningún empacho en hacer un gran esfuerzo para que la oposición bullrichista representada por Ramón Lanús, pueda competirle de igual a igual a Macarena Posse, la hija del actual jefe comunal.  

Néstor Grindetti y Miguel Fernández, dos intendentes que van por la gobernación 

Todas estas internas, que pueden terminar siendo salvajes, revisten la complejidad para el día después. Sin unidad se agrandan las chances de Axel Kicillof para su reelección y a pesar que todos recuerdan lo que sucedió en el pasado cuando la Nación la manejó la Alianza y la Provincia el peronismo, nadie puede empujar a los protagonistas a generar un contrato de adhesión entre ganadores y perdedores. 

Buenos Aires termina siendo un laboratorio similar para oficialista y los opositores larretistas. Necesitan del trabajo a destajo de su fórmula provincial y la incidencia de los territoriales más importantes para darle una chance de victoria que hoy, según los estudios, parece que se aleja.