Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Morales congelan el operativo Schiaretti
Menos de una semana después de lanzado, el operativo de Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Morales para abrir Juntos por el Cambio a una alianza con Juan Schiaretti entró en el freezer. Las esquirlas que generó la noticia política generaron fuerte impacto y desde las usinas radicales y larretistas coinciden que no hay margen para avanzar a fondo como pretendían originalmente. En el sector de los halcones, no obstante, no bajan la guardia y miran con desconfianza cualquier movimiento.
“El tema está cerrado. Quedará para después de las PASO”, anticipa un dirigente radical, quien explica que el objetivo es reflotar la lógica de ampliación después de las primarias. Antes, claro, Rodríguez Larreta debería ser el ganador de esa compulsa. Lo que no está definido es de qué manera se concretaría ese pacto, pero la idea es retomar en esa instancia la lógica del acuerdo programático con sectores como el de Schiaretti. El objetivo: fortalecer una avenida del medio frente al kirchnerismo y la irrupción de Javier Milei.
“Ya no creo que lleguemos a tener los consenso internos”, reconoce una fuente de la mesa chica del larretismo. “No queda tiempo”, agrega, y da cuenta de las dificultades en armar la ingeniería electoral necesaria para conformar un frente que integre al partido de Schiaretti antes del miércoles 14. “Nosotros ya venimos trabajando con ellos para tener un acuerdo programático para el 10 de diciembre, meterlo antes del 14 requiere una ingeniería electoral que ellos tampoco tienen”, describe.
Por ahora, celebran haber destrabado la cuestión del ingreso de José Luis Espert, que lo toman como un triunfo luego de las demoras que fue planteando Patricia Bullrich. La discusión, hasta el 24 de junio, estará puesta en si el liberal será candidato a presidente o no.
¿Y la opción Schiaretti vice? “Lo veo muy improbable”, asegura el larretista. Cerca de Morales también advierten: si hay una verdadera coalición de gobierno (y no solo electoral) quieren a un radical en ese lugar.
Una avanzada a fondo (en lugar de congelarlo) implicaría, por ejemplo, que ese miércoles 14, al filo de la inscripción de las alianzas, se junten todos los partidos de JxC, más los de Schiaretti, José Luis Espert, Margarita Stolbizer, y convoquen al PRO a firmar una nueva alianza ampliada. “Implicaría obligarlos a romper, y lo que quedó claro en estos días es que hay una presión social muy fuerte para que Juntos por el Cambio no se rompa”, dicen desde la UCR.
Es que la reacción social y mediática fue más fuerte de la esperada. Sobre todo ante el rumor de una posible ruptura y la interpretación que para algunos logró instalar Bullrich de que esa situación sería responsabilidad de Larreta. Lo cierto es que todos los sectores internos de JxC saben que una eventual ruptura allanaría el camino para que lleguen al ballottage el kirchnerismo y Milei.
Tanta fue la reacción política adversa que incluso hubo pases de factura entre dirigentes de Morales y Larreta. Desde Uspallata, un funcionario deslizó que la negociación “se le escapó” al gobernador jujeño. “Morales puso el tema sobre la mesa, y no nos quedó más margen que salir a bancarlo”, dijo. Se refiere a que fue el presidente de la UCR quien planteó el viernes último ante sus pares de los otros partidos de JxC que el lunes siguiente iban a tener que resolver la cuestión Espert y Stolbizer, y que también le parecía correcto analizar la incorporación de Schiaretti.
Según dicen cerca de Morales, la idea era tener unas primeras charlas pero no con la decisión de avanzar a fondo. Acusan a Federico Angelini (titular del PRO) y a Bullrich de ser quienes lo filtraron a los medios para ponerlo en agenda y después frenarlo. Incluso cuentan de una conversación entre Morales y Bullrich, donde la exministra le reprochó en duros términos que era una movida apuntada contra ella.
Más allá de eso, los radicales también recuerdan que fue el propio Larreta, el domingo, quien se subió al tema y salió con una extensa carta a poner en discusión la necesidad de sumar a Schiaretti y armar “una nueva mayoría”. Además, ponen la mira en el “descontrol” que tiene el larretismo de los órganos partidarios del PRO. “Tienen una Asamblea que ni siquiera saben quienes son sus miembros”, ironizan los correligionarios, especialistas en esos vericuetos de la vida interna de los partidos. Creen que si el jefe de Gobierno porteño hubiese tenido más ordenada la cuestión partidaria, hoy los halcones no podrían poner trabas.
En la UCR, además, también entendieron que se les acababa el tiempo para llegar con el tema cocinado a la Convención Nacional que se reunirá este lunes en Parque Norte. Con el reparo que generó en la conducción cordobesa, y las dudas en parte de la dirigencia nacional (por más que Morales lo había hablado con anticipación con la gran mayoría), en el centenario partido entendieron que lo mejor era poner en stand-by la propuesta de ampliación.
Más allá del congelamiento al operativo Schiaretti, en el larretismo ven como positivo haber instalado la cuestión de la ampliación y la necesidad de construir una gobernabilidad más estable en caso de llegar al poder. Es que además, se muestran convencidos de que Larreta va a ganar las PASO, algo que se dieron cuenta que tienen que volver a insistir ya que se instaló la lectura de que la apuesta por Schiaretti fue porque se veía derrotado contra Bullrich.
“Más allá de si se incorpora formalmente o no Schiaretti, lo importante es que queda reafirmada la estrategia de ampliación y la coincidencia programática”, asegura otra fuente de Uspallata. “Y el acuerdo antes o post PASO ocurrirá”, asevera. A esta altura, lo más probable es que sea después. Siempre y cuando se imponga Rodríguez Larreta.

