Agustín Rombolá: "Los radicales somos los verdaderos liberales"
Agustín Rombolá es el presidente de la Juventud Radical de Ciudad de Buenos Aires. Es abogado recibido de la UBA, hizo un magister en Administración y Políticas Públicas en la Universidad de San Andrés y acompaña al senador de la UCR Martín Lousteau en su candidatura para la gobernación porteña.
Se define como un militante aguerrido y su deseo para el futuro de la política es construir espacios que no queden en charlas de café. Cree que el radicalismo ha tenido una etapa de reconstrucción y que ahora están para dar un zarpazo que les permita transformar la realidad.
Considera que el kirchnerismo es el establishment, que los jóvenes de La Cámpora tienen como mínimo 40 años y que hablar de neoliberalismo no genera soluciones concretas a los problemas de hoy. También rechaza las ideas de La Libertad Avanza y afirma que "los radicales son los verdaderos liberales".
- Buenas tardes. Quiero arrancar con una pregunta introductoria: ¿Cómo te definirías y cuál es tu mayor deseo en la política?
- Primero, me definiría a mí mismo como un militante. Un pibe que leyó sobre la historia de Argentina y se acercó a la comunidad radical en Flores. A partir de ahí, me sentí muy representado por los ideales de la historia del radicalismo. Lo que tiene que ver con con la salud pública, con la educación, con la lucha por la democracia y por la mejora de las instituciones. Siempre intenté militar en espacios que pregonen eso. Así que siento mucho respeto por todos los partidos históricos del país. No encontré otro lugar donde es donde me sentía más cómodo que en el radicalismo. Y naturalmente, empecé a militar y a crecer en ese espacio. Después mi deseo, mi deseo para la política o para el futuro de la política es construir en un espacio que tenga vocación de transformar la sociedad. Eso es lo que más me quita el sueño. Cuando siento que estoy formando parte de un lugar en el que se queda en un análisis de café o se quedan propuestas medio inviables.
- Esa es la crítica que se le ha hecho al radicalismo.
- Se lo criticó a lo largo de la historia. Creo que en este momento actual estamos muy concentrados y muy centrados en los problemas concretos de la sociedad, en resolver las problemáticas de la gente. Creo que Martín Lousteau está hablando mucho sobre las problemáticas actuales de la gente y de las juventudes particularmente. Para nosotros es un gran activo. Es algo que a nosotros nos identifica. El radicalismo siempre ha sido un partido de poder, exceptuando por supuesto este último tiempo en el que estuvimos en una etapa de reconstrucción. Estos diez años han sido la reconstrucción pura para el partido. Me parece que ahora sí estamos para para dar ese zarpazo que nos permita transformar la realidad como nosotros creemos.
- Te lo doy vuelta, ¿cuál es tu mayor miedo?
- Mi mayor miedo es que crezcan las fuerzas y las ideas antidemocráticas de la ciudad que están en crecimiento. Mi mayor miedo es que, por ejemplo, se ponga de moda que yo esté acá y te pueda gritar, te pueda a insultar y agredir porque no me gusta lo que me estás diciendo.
- ¿A quién hacés alusión?
- Javier Milei es el máximo representante de eso, pero cuando uno camina y recorre y habla con la gente, lamentablemente hay personas que apoyan esa forma, ese método y creo que también en la otra cara de la moneda conlleva una gran autocrítica a nuestros representantes políticos en donde deben asumir fracasos sistemáticos.
- Sos presidente de la Juventud Radical de CABA, ¿qué te genera esto que decís, que los jóvenes se sientan muy representados, hablo en términos de encuestas, por Javier Milei y por este movimiento que acaba de describir?
- Un pibe que tiene 18 años nació en el año 2005. Nació con la primera elección intermedia de Néstor Kirchner. Toda su infancia y su adolescencia, fue una vida de patria grande, de soberanía nacional y popular. Mamo eso. Creo que hay algo natural que no debe volvernos tan locos a los que vemos la política, que es una rebeldía o un movimiento contracultural a lo establecido. Hoy el kirchnerismo es el establishment. Hoy ya no es el movimiento de rebeldía, esa acción social que venía a derribar las estructuras neoliberales. Hoy a un pibe hablarle de neoliberalismo es hablarle de prehistoria, de algo que no vivieron. Yo nací en el 90, es como que me hablen de la dictadura. Si bien por supuesto que nosotros sabemos, entendemos y mamamos todas las cuestiones que tienen que ver con una construcción democrática y rechazar el autoritarismo, para los chicos es normal hoy ir en contra de lo que viene. No solamente de lo preestablecido, sino de lo que viene fracasando en la política nacional.
- De hecho, los jóvenes de La Cámpora ahora no son tan jóvenes.
- Los jóvenes de La Cámpora tienen 50, 45. 40 años los más chicos. Fracasaron en ese recambio generacional. Lo están padeciendo no solamente en los candidatos y en las personas, sino en las ideas. Hoy volver a hablar de neoliberalismo, de las cuestiones de la patria grande, de una defensa a una dictadura como la de Venezuela, como la de Cuba, como la que vimos en Rusia. Son cuestiones anacrónicas, que a los pibes no los los motiva, no los interpela y que, sobre todo, no generan soluciones concretas a los problemas de hoy.
- Hablamos de los jóvenes de 40 años de La Cámpora. Te pregunto por los jóvenes radicales. ¿Cómo describirías a la juventud radical?
- Mirá, a pesar de los de las chicanas, hoy el movimiento de la Juventud Radical es el más organizado de todo el país. En la última interna en la Ciudad de Buenos Aires, votaron 5000 y pico jóvenes radicales. Hay un crecimiento joven muy grande e innegable que igual hasta incluso creo que tiene que ver con estas reacciones de Twitter en nuestras reacciones en las redes sociales. La intrascendencia, la irrelevancia que tenía por ahí el radicalismo a principios de los 2000 no es la que hoy tiene. Esas críticas, esas puteadas que viene de las redes sociales que yo tengo día a día de estos sectores que te mencionaba antes, creo que marcan un crecimiento, creo que molestan y creo que está bien que molesten y que está bien que nos juntemos a hablar, que encontremos un disenso y que encontremos soluciones a los pibes. Eso es lo que más me interpela y me da ganas de seguir militando.
- Como presidente de la Juventud de Ciudad de Buenos Aires, estimo que habrás tratado con todo tipo de jóvenes. Hasta desencontrados con la política que terminan odiándola. ¿Qué le podés decir a un joven que está totalmente enojado con la economía, con la política, que ve lo que cobran los funcionarios públicos, que no un horizonte lejano en términos laborales, en términos salariales? ¿Cómo lo convences hacia el radicalismo?
- La cuestión de la política como la artífice de los fracasos de la sociedad y la conexión con la ira, con la violencia, con la melancolía, con incertidumbre y con esta vinculación de la política como la inutilidad por excelencia, creo lo opuesto. Intento hacer el ejercicio cultural de politizar todas las cuestiones. Ahora está muy de moda despolitizar por esta cuestión de que la política es inútil.
- Por ejemplo Santiago Maratea.
- Maratea crea una comunidad que está altamente politizada, que no este partirizada no significa que no esté politizada. Entonces apuntamos a politizar las cuestiones. Cuando alguien habla de despolitizar algo, lo que se está queriendo decir es que toda esa ira, que toda esa tristeza y toda esa melancolía te la solucionen, solo que te la arregles. Solo que ese problema que vos tenés te lo arregles solo en tu casa. Nosotros queremos politizar las cuestiones porque creemos en que se pueden encontrar soluciones colectivas a los problemas individuales. La politización cuando la frase lo personal es político no es que queremos mantener estado en todo, es que nosotros creemos que las cuestiones de la individualidad atañen al colectivo, atañen a la sociedad.
- En ese sentido, tomando lo dicho, agarró una frase tuya, que si mal no recuerdo dice que con empatía y con amistad se hace la construcción política. Tomando todo esto que decís, ¿cómo responden a las críticas de que la sociedad pide soluciones instantáneas? Vos me decís hay que politizar. Bueno, por ejemplo, imaginate que alguien tiene la solución mágica para la inflación y quiere mandar un proyecto de ley mediante el Congreso. Se estanca. Todo lo que quieren hacer se estanca. Hay que negociar, tarda. El auto se prende fuego, ¿cómo responden a eso?
- Acabas de decirlo bien. No hay solución mágica, no existe la propuesta inviable de algunos sectores políticos y tampoco existen las políticas ineficientes del gobierno actual. Por eso nosotros proponemos otra solución. Nosotros creemos en la negociación, creemos en el diálogo, porque eso es la política, porque eso es politizar. Pero la política tiene que ser eficiente, tiene que resolver los problemas, tiene que resolverlos ahora no puede esperar.
- En ese sentido, tomo temas de agenda tuyos, como lo son, si no me equivoco, el aborto legal, la legalización del cannabis y la educación sexual integral. ¿Por qué te parece que tienen preponderancia en esta Argentina actual?
- El aborto legal, seguro y gratuito ya fue sancionado. Eso es una batalla ganada por las juventudes, por las mujeres. La cuestión de la ley del cannabis, ahora hay una marcha mundial de la marihuana. Nosotros en realidad ahí lo que proponemos es un estado liberal, igualitario. Nos basamos en el artículo 19 de la Constitución, nos basamos en la libertad de los cuerpos, que es coherente con la lucha por el derecho a elegir de las mujeres. Y la cuestión de la ESI está sancionada desde el año 2006 en Buenos Aires.
Se habla mucho de la libertad ahora. Nosotros somos verdaderos liberales, ¿porque? Porque no hay mayor herramienta liberadora que una educación pública, gratuita, laica, de excelencia.

- Ahora, Agustín, te quiero llevar para lo que es Martín Lousteau y Ciudad de Buenos Aires. ¿Qué le pueden ofrecer de nuevo al porteño?
- Es una mejora en las políticas públicas, es una mejora en la perspectiva de la ciudad. Queremos eliminar esta brecha entre su y norte, donde pareciera que el futuro nos sigue diciendo el código postal de una persona en la ciudad de Buenos Aires, también en Argentina, hace mucho más. Pero no, vamos a que se sigue viendo. Nosotros queremos empezar a reducir esa brecha, queremos trabajar por una igualdad en libertad, queremos trabajar por un estado de la Ciudad de Buenos Aires que garantice unos derechos mínimos para después sí, ir a competir en la tan mentada meritocracia. Nosotros queremos meritocracia, pero queremos meritocracia equiparando de niños de partida. No queremos una meritocracia donde un pibe de la Zavaleta salga a correr en la carrera corrompida Recoleta, diez kilómetros atrás, para llegar a un mismo puesto laboral.
-En ese sentido, te pregunto por la economía, ¿cómo manejarían la caja?
- Me parece que acá hay un problema en la política actual, donde se habla todo el tiempo de distribuir la carencia. A mí me interesa un poco más darnos el debate de agrandar la torta. Me parece que es importante que hablemos de desarrollo productivo. Gerardo Morales tiene grandes propuestas que ya son efectivas y reales en la provincia de Jujuy, pero que son posibles en toda la Argentina.
- Ahora, encarando el cierre. Quiero que me digas que te genera la imagen final del presidente Alberto Fernández y la de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
- Alberto Fernández a esta altura me genera un poco de pena. Me parece que es un un presidente que no es presidente, que no preside, un líder que no lidera. Y me parece que Cristina es un una personalidad del pasado, me parece que es el pasado que pareciera que se intenta agarrar con las uñas a un presente que ya decidió dejarla atrás, que ha tenido aciertos, que ha tenido infinidad de errores, pero que por sobre todas las cosas es pasado.
- Ahora, por último, te pincho un poco. Quiero que me digas tu fórmula presidencial ideal.
- Gerardo Morales presidente y que asuma el espacio de vicepresidente otro partido político de la coalición. Un hombre bueno como Horacio Rodríguez Larreta. Creo que sería una buena fórmula que sintetiza mucho lo que lo que representa Juntos por el Cambio, lo que representa el radicalismo.

