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Semblanza de un democristiano ejemplar: Konrad Adenauer

Hace unos días hablábamos de la relación entre el cristianismo y la democracia, de cómo esta religión es fuente de inspiración, y potente motivación para la construcción de una sociedad más justa y humana. La Dra María Alejandra Muchart es la titular de la Democracia Cristiana y opina en MDZ.
Konrad Adenauer Foto: Gentileza: Blogspot.
Konrad Adenauer Foto: Gentileza: Blogspot.

Esta relación no permaneció en un plano puramente teórico, sino que alcanzó a tener, y aún tiene, una gran presencia real en el mundo. Los católicos del siglo XIX, por ejemplo, dieron muestras de una gran preocupación por mejorar las condiciones de vida de la clase obrera, y evitar la desocupación y la pobreza. Y al mismo tiempo que fundaban sociedades caritativas, iban elaborando una doctrina destinada a cortar de raíz los males sociales de su tiempo.

Esa doctrina fue la del catolicismo social, que también recibió más tarde el nombre de "doctrina social de la Iglesia". Por esa misma época, varias corrientes o “escuelas” de pensamiento católico se fueron desarrollando desde el campo político para dar respuesta a las acuciantes necesidades de la época. La democracia cristiana fue una de esas escuelas del catolicismo social que surgió en Europa por entonces. A finales del siglo XIX surgieron así, en el norte de Francia y en zonas de Bélgica y Holanda, algunos de los primeros grupos que se autodenominaron demócrata cristianos.

En Italia, en 1919, el sacerdote católico y político Luigi Sturzo fundó el Partido Popular Italiano, una formación que se definía como democristiana. En las siguientes décadas fueron apareciendo partidos democristianos, tanto en Italia (con figuras como Giorgio La Pira o Alcide De Gasperi) como en otros países de Europa y de América Latina, en los que surgieron algunos de los más brillantes políticos de la época. Uno de ellos fue Konrad Adenauer. Konrad Hermann Joseph Adenauer (1876–1967) fue canciller de la República Federal Alemana desde 1949 hasta 1963.

Adenauer, su legado permanece como inspiración para todos los políticos honestos, empeñosos y patriota.

Las medidas decisivas de su período como canciller determinan hasta hoy la estructura interior y la orientación de la política exterior de la República Federal Alemana. La reconstrucción de Alemania Occidental, la superación de las cargas a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, la decisión a favor de una economía social de mercado, son opciones tomadas durante el período de la cancillería de Adenauer. Él fue, además, uno de los “padres fundadores” de la Unión Europea junto con Robert Schuman, Jean
Monnet y Alcide De Gasperi.

Siendo alcalde de la ciudad alemana de Colonia, fue marginado de toda actuación pública por el nazismo y encarcelado varias veces. Intervino en la preparación del fracasado golpe de Estado del 20 de julio de 1944, con el fin de derrocar el régimen hitleriano. Encarcelado por este en los últimos meses de la guerra, fue al fin liberado y repuesto en la alcaldía de Colonia por los Aliados.
Católico devoto, fue el primer líder del partido Unión Demócrata Cristiana, al cual llevó a convertirse en una de las fuerzas políticas más influyentes de su país.

Evitando los movimientos políticos extremos que atrajeron a tantos de su generación, Adenauer se comprometió con la moral y los valores cristianos y se dedicó a erradicar el desorden, la ineficiencia, la irracionalidad y la inmoralidad política. Adenauer fue capaz de alcanzar estos logros en un periodo que abarca la mayor parte de la primera etapa de la Guerra Fría y en el que su país fue dividido en dos, Alemania Occidental y Oriental, la cual quedó bajo la órbita e influencia de la Unión Soviética.

Adenauer defendió la moral y los valores cristianos y se dedicó a erradicar el desorden, la ineficiencia, en la guerra fría.

Adenauer renunció a su cargo en 1963, a los 87 años de edad. A partir de su retirada política, se dedicó a redactar sus memorias. Murió en Rhöndorf, el 19 de abril de 1967, debido a un infarto al corazón. Su legado permanece como inspiración para todos los políticos honestos, empeñosos y patriotas que, aunque se enfrentan con situaciones abrumadoramente desafiantes, siempre dan lo mejor de sí en pos del bien común.

Pero es, sobre todo, una inspiración especial para los democristianos, quienes comparten su misma filosofía política. Adenauer muestra, además, en su brillante historia como dirigente político democristiano, que la relación entre la política y la religión puede ser fecunda y fructífera; que cuando la vocación política, honesta y valiente, se deja iluminar e inspirar por la fe, pueden afrontarse exitosamente los desafíos más exigentes.

En conclusión, Konrad Adenauer fue un líder político democristiano ejemplar que dedicó su vida al servicio público y al bienestar de su país y de Europa. Su fe católica fue el fundamento moral de su política y su compromiso con los valores cristianos guió todos sus actos. Adenauer fue capaz de lograr grandes avances en un período difícil y desafiante, demostrando que la política y la religión pueden trabajar juntas para construir una sociedad más justa y humana. Su legado sigue siendo una fuente de inspiración para los democristianos y para todos aquellos que luchan por el bien común en tiempos difíciles.

* María Alejandra Muchart, Abogada, Magister. Presidente Partido Demócrata Cristiano- CABA.