El difícil camino que Juntos por el Cambio recién comienza
Ninguna opción está cerrada en Juntos por el Cambio, aunque falten solo poco más de 24 horas para el cierre de alianzas y 10 días para presentar candidaturas. Las elecciones provinciales del domingo, en todas sus variantes, aportaron novedades impensadas hasta hace semanas. Veamos.
Le guste o no a Horario Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, el PRO quedó confirmado el domingo como el objeto central de la crisis de Juntos por el Cambio y solo ellos pueden resolverlo. Los pasillos de la Convención Nacional del radicalismo que sesionó en las últimas horas lo confirmaron.
El debate por la ampliación hacia otras fuerzas, ya sea con incorporación formal a JxC o en la variante de acuerdo de frentes, quedó nuevamente abierto y con fuertes presiones para avanzar en conversaciones, como también lo dijo el documento que emitió la Convención de la UCR.
Los radicales tienen algunas características formales que los diferencian del resto de los partidos. La Convención Nacional actuó aliada con la línea que fijó Gerardo Morales y sin apartarse de lo hablado con Rodríguez Larreta. ¿Esto implica que toda la UCR piensa así? Para nada, sobre todo tomando en cuenta la crisis que se desató en Córdoba por el intento larretista de acercarse a Juan Schiaretti, pero ese partido logró unificar orgánicamente una postura aunque el debate continúe. Esto los diferencia claramente del PRO y mucho más de otros armados, como el de Javier Milei que carece absolutamente de estructura y que sigue demostrando que en las provincias ha cometido errores esenciales en los armados que intentó.
Ahora, la discusión por la ampliación de fuerzas no solo tiene el apoyo de Larreta, Morales o Martin Lousteau, sino también el soporte orgánico del partido, sin importar cómo termine ese proceso.
Hay otros datos sobre la Convención que pueden servir para adivinar el futuro. De acuerdo a algunos de los presentes, “se cumplió con lo pactado: que todo se dé muy tranquilo”. Es decir, no hubo ruptura, ni se ventilaron conflictos en medio de las deliberaciones, algo que había pedido la conducción.
Ausencia curiosa para muchos; la de Ernesto Sanz. Presencia clave para otros: Maxi Abad, que desde temprano se ocupó de movilizar todo el bloque de la provincia de Buenos Aires.
Frente a esta foto del radicalismo, incompleta pero ordenada, el PRO deberá hacerse cargo de sus problemas y en esto la UCR y la Coalición Cívica no pueden ayudar. Un PRO dividido y sin chance de diálogo interno implica, además, un peligro continuo para garantizar el territorio que esa fuerza logró gobernar. Lo sabe bien Jorge Macri, que llegó a ser candidato único a jefe porteño gracias a un bordado en el que milagrosamente su primo Mauricio, Larreta y Bullrich lograron un trabajoso y peleado equilibrio. Casi un milagro, a la vista de los peligros que aún acechan al grupo.
Patricia Bullrich subió al escenario del triunfo de Juntos por el Cambio en las PASO del domingo en Mendoza sabiendo claramente que algo había cambiado en la provincia y que el impacto le llegaba. Alfredo Cornejo fue el vencedor con el apoyo inestimable de los votos que convocó Luis Petri y haciendo frente a la perfomance que confirmó Omar De Marchi. Habrá mucho para construir en los próximos cuatro años que tiene Mendoza por delante. Ese resultado, además, comenzará a ordenar a la fuerza, aunque a muchos les duela.
Rodríguez Larreta eligió bien su agenda de viajes del domingo a la tarde para felicitar triunfadores. Arrancó por Corrientes para alimentar la cercanía con Gustavo Valdés. Es una posible sociedad que sigue teniendo sus colores: Valdés no solo se paró para la foto con el Grupo Malbec rodeando a Patricia Bullrich en la última Vendimia, sino que 48 horas después convocó a su provincia a Cornejo, Carolina Losada, Soledad Carrizo, Luis Naidenoff, Ernesto Sanz y Maximiliano Abad para continuar con esa puesta.
Del correntino, además, puede depender que Naidenoff - uno de los radicales de esa foto - termine o no cerrando acuerdo para completarle la fórmula presidencial a Bullrich. De ahí la complejidad de la movida de Larreta.
De allí partió a San Luis, donde Claudio Poggi ganó y JxC también pudo festejar. No puede tomarse este caso - tampoco el de Corrientes - como un antecedente que confirme el camino cierto de la estrategia de la ampliación. Poggi hace tiempo que está dentro de Juntos (fue tres veces candidato, ya reconociendo pertenencia a esa fuerza) y jamás estuvo en duda que no fuera un integrante del grupo. En realidad ahora viene el desafío para comprobar en la provincia si Poggi en persona liquidó el caudillismo de Rodríguez Saá o si fueron los propios hermanos con sus internas los que terminaron destruyéndose ellos mismos.
En Corrientes también hay historia previa, nada nuevo en materia de ampliación. El frente correntino que fue asociado con Valdés tiene vertientes de todos los partidos adentro; es historia vieja. Esa mezcla que incluye peronismos locales le garantiza a los radicales continuidad en el poder desde hace tiempo.
Son demasiados laboratorios abiertos para la política, aunque hay músculo suficiente como para garantizar que los acuerdos que deben ponerse por escrito mañana para cerrar alianzas no están en peligro. Para el resto, falta una eternidad.


