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Nuevo escenario: Alfredo Cornejo se acerca a la "reelección" con menos poder, un aliado impensado y De Marchi como opositor

Cambia Mendoza ganó con holgura, pero en el "mano a mano" Cornejo perdió votos propios. Petri fue la sorpresa y demostró que algunas máximas que parecían irrompibles eran mito dentro del radicalismo. El PJ en su peor momento histórico y De Marchi en el desafío de construir como líder opositor.

En Mendoza hubo un quiebre; un salto entre lo que se creía que pasaba y no se podía cambiar, a la realidad; un pasaje del "mito" o el pensamiento mágico, al "logo" o razonamiento concreto, por citar una idea de la filosofía. Es que el resultado de las elecciones primarias de Mendoza es mucho más profundo de lo que se esperaba y trasciende los números. Cambia Mendoza fue el frente más votado con un resultado que parece dejar a la sucesión de Rodolfo Suarez como "cosa juzgada", con un escenario que dejaría a Alfredo Cornejo como gobernador, nuevamente. El hombre que nunca dejó el poder, podría volver a la gobernación. Pero al interior de los datos hay matices reveladores de un nuevo esquema político. Cornejo se acerca a la "reelección", pero con menos poder del que está acostumbrado, con un aliado impensado como Petri y con De Marchi como opositor. 

Cornejo se caracterizó siempre por armar estrategias, controlar el entorno y prevér el escenario. Por eso desde 2013 controla el poder en la provincia y mucho más desde que fue electo primer mandatario en 2015. Desde entonces tenía unanimidad, control sin rebeldía y un escenario guionado por él mismo. Por amor o por obediencia. Este año el tablero cambió. Por primera vez tuvo un rival interno con ambiciones y un rival externo incómodo. Por eso hay un mecano político en construcción donde se redefinirán roles y estrategias. En Cambia Mendoza consideran que el 43% de los votos es un electorado cautivo impenetrable hacia abajo. Tiene bastante de lógica, pero es discutible. Más sólido es pensar que el techo de ese frente haya sido alcanzado en las PASO, pues nada indica que los votos opositores pueden reconvertirse, más allá del efecto exitismo que suelen tener las elecciones. Es un techo nada despreciable, vale decir, pues sobra para creer que alcanza para mantener la gobernación. 

Petri junto con uno de sus promotores, Julio Cobos, y su candidata a vice, Patricia Giménez. 

Los rivales de Cornejo son Luis Petri y Omar De Marchi, ambos fuera de su control y con armas similares para la pelea electoral.  Una situación sui generis para el fundador de Cambia Mendoza y que ahora lo obligará a prestar más atención al escenario local. Cornejo busca ser gobernador para proyectarse a nivel nacional y el resultado de las elecciones 2023 es fundamental para ese camino. Aunque difícilmente se le escape, el control de todos los factores no lo tiene asegurado. 

Petri es el primer radical que se animó a dar una pelea interna dentro del radicalismo y logró un 40% de los votos de la interna.  Probablemente Petri haya capitalizado para sí el voto de los radicales de "paladar negro" descontentos con el oficialismo y que no pueden votar a otra fuerzas. Y también a ciudadanos permeables a las propuestas "empáticas" aunque algunas veces poco probables con las que el exdiputado irrumpió. Como sea, se ganó un espacio que estaba vacante en esa coalición y que Cornejo paga con orgullo: aunque no le cae en agrado, tuvo que resaltarlo públicamente. Hace unos años desde la UCR mendocina le pedían al Pro que le diera lugar a Petri porque lo consideraban casi un extrapartidario. Pero es política y no matemática, por lo que los votos logrados en las PASO no son automáticamente transferibles por propia voluntad del candidato votado. Es decir, Petri no es dueño y señor de los votos. Pero sí una tentación para Cornejo, que intentará retenerlos y mucho más para De Marchi, que querrá seducirlos. 

 

¿Todos ganadores?

Omar De Marchi logró el piso deseado del 20% y festejó con una euforia mayor a la que se veía en los triunfadores. También hizo una lectura propia y conveniente de los datos: se comparó en un "cabeza a cabeza" con Cornejo, donde la diferencia es mucho más corta. La comparación entre fórmulas lo pondría en un escenario de alta competitividad a De Marchi. El escenario real es menos auspicioso porque, nuevamente, los 43% no son de alta volatilidad. Sin embargo el fundador del Pro local queda posicionado, de mínima, como líder de la oposición y con un potencial de construcción política importante. Es competitivo en varios departamentos y sumaría representación legislativa. El desafío inmediato es pescar en peceras ajenas: en el deshilachado peronismo, de donde ya proviene parte de su nuevo electorado, y en el sector más volátil del voto opositor de Cambia Mendoza. También en los votos dispersos que pueda seguir perdiendo el Partido Verde. 

De Marchi festejó, aunque no ganó. 

El peronismo mendocino está en su peor momento y por eso es funcionar a intereses ajenos. Sin ambición de poder y con candidatos muleto, tuvo un resultado históricamente negativo y que hacia septiembre solo puede empeorar. 

Cambia Mendoza nació en 2015, pero se comenzó a gestar mucho antes. Tenía dos enemigos ideales para crecer: la mala gestión del Peronismo local y el kirchnerismo "populista" que tiene mal arraigo en Mendoza. Todo para ganar; todo para sumar. Pero para concretarlo Cornejo entendió que necesitaba aglutinar a toda la oposición, sin distinguir filiaciones. Ocurrió, se armó una alianza ecléctica que gobernó con mayoría en ambas cámaras por casi 8 años y con la conducción real del radicalismo. 

El modelo político funcionó y funciona, pero el desgaste se siente. Desde el inicio de la campaña Cambia Mendoza volvió a construir los mismos monstruos para combatirlos, pero eran monstruos desinflados. Y le costó pelearse con alguien que se reflejaba en el mismo espejo como De Marchi. Sí tomó con los brazos abiertos la competencia interna ofrecida por Petri, que no solo legitimó las PASO sino que le sumó. 

En el hilado fino del resultado Cambia Mendoza y Cornejo deberán replantear su estrategia para tratar de retener un voto "opositor" dentro del frente. Como sea, hay un nuevo escenario, con los mismos protagonistas y con el cambio del mito, al logo.