Presenta:

La Rioja: el arrastre de Milei, la unidad de JxC y el aparato del PJ se enfrentan en un test electoral clave

Javier Milei, Alberto Fernández y Juntos por el Cambio tienen hoy su primer test electoral conjunto. Todos juegan fuerte y las encuestas dicen que Ricardo Quintela puede reelegir en un clima de tensión y caída del salario. El factor Massa como condicionante y la posibilidad de terminar con el PJ.

“La libertad individual demuestra que algunas maneras de vivir son más exitosas que otras”. Es una de las muchas frases de Friedrich Hayek, el economista que ganó el Nobel en los setenta y teorizó sobre los cambios que generan en los mecanismos de mercado la imposición de la libertad irrestricta en los individuos. Javier Milei lo admira y usa sus libros para citar habitualmente y la jornada de hoy en La Rioja demostrará si los individuos eligen o no con libertad sus representantes.

En la semana se mostró, grabó y viralizó el avión Hércules que aterrizó con pallets de dinero en La Rioja, la provincia que por habitante más cobra del país con los peores resultados promedio. Hay más habitantes que cobran, o deberían, más dinero y son más pobres que el país en general. Ahí juega fuerte por vez primera Javier Milei, y ahí también hubo fumata blanca entre Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich para imponer a Felipe Álvarez, peronista cambiemita que pretende destronar a Ricardo Quintela en las postrimerías de un sistema corrupto y corruptor que arruinó la provincia.

Felipe Álvarez es un peronista que se aburrió de las prácticas clientelares y desembarcó en la campaña de Horacio Rodríguez Larreta, donde milita ya hace años. Le facturan algunos su pasado camporista, pero siempre aclara que era parte de un proyecto peronista que cuando naufragó, se corrió y militó en Juntos por el Cambio. Logró consenso y tomó la posta siendo diputado, cree que van a ganar, está convencido de que las encuestas mienten y que es su momento. "Menem es Quintela", dijo Horacio Rodríguez Larreta días atrás cuando viajó a la provincia. Una piña por debajo del cinturón para nada habitual en el eufemístico jefe de Gobierno porteño.

Ricardo Quintela busca la reelección a pesar de los malos números que exhibe su gestión

Javier Milei juega su primera apuesta fuerte: viajó, apoyó a Martín Menem y cree que puede haber batacazo. Medios opositores plantearon que nadie había ido al acto, pero subestimaron que un militante filmó de lejos y se vio que hubo miles de personas en lugares inhóspitos acompañando al candidato y al líder nacional del espacio. Menem es el candidato anti casta por excelencia: no quiso renovar cargo parlamentario, nunca tuvo cargo público, se subió al tren liberal antes que el resto y apuesta a eso.

Todas las prácticas anquilosadas del mal llamado "aparato peronista" se vieron esta semana. Bolsones de comida, electrodomésticos, aprietes de la oposición, hostigamiento a quienes militan ideas no oficialistas. Todo viejo y de manual en manos de Quintela, un gobernador que no pudo ofrecer más que malas noticias al Gobierno de Alberto Fernández. Conflictos salariales, represión docente, caída del salario, medios de comunicación adictos y financiados, todo el combo vetusto del caudillo peronista.

Sergio Massa no se siente cómodo con Quintela y se lo hizo saber. "Dejá que hablo con el senador Guerra que te representa muy bien", le dijo el ministro en alusión al senador Ricardo Guerra, quien reemplazó a Carlos Menem tras su muerte. Nadie confía en Quintela, pero todos coinciden en algo: la plata que se envía, miles de millones por año, no se va en obra pública. 

Javier Milei se hizo amigo y milita con Martín Menem, abogado empresario anti casta que no tuvo recursos para la campaña y pagó de su bolsillo la mayoría de los gastos. Algunos viejos empresarios arrimaron migas, pero una campaña esencialmente en redes sociales y la presencia de Milei fueron los vigorizantes para buscar el voto. Algunos dicen que puede obtener hasta 30 puntos y quedar segundo, lo que rompería la estructura de la cámara de diputados provincial, donde Quintela tiene 30 de 35 y hace uso y abuso del frágil sistema parlamentario riojano. Cuando Florencia López, seductora vicegobernadora, pensó en rebelarse contra Quintela, automáticamente la Legislatura se quedó sin fondos en 24 horas y volvió a la organicidad que le corresponde.