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El golpe de realidad que frena las pretensiones de Cornejo y De Marchi

Alfredo Cornejo y Omar De Marchi dicen pensar en grande, pero deben lidiar con problemas y miserias vernáculas. Siguen las secuelas de la ruptura y, mientras, Mendoza "ocurre".
El oficialismo busca rearmarse luego del quiebre. En el Gran Mendoza perdieron dos de los departamentos más importantes. Foto: Prensa Cambia Mendoza
El oficialismo busca rearmarse luego del quiebre. En el Gran Mendoza perdieron dos de los departamentos más importantes. Foto: Prensa Cambia Mendoza

Alfredo Cornejo mira a la Nación como la meca, pretende gestionar la Provincia con mirada al Este y hasta se enoja cuando lo llevan al llano. Pero el quiebre de Cambia Mendoza le generó un golpe de realidad que lo obligará, en caso de ser electo, a estar  más atento de lo que esperaba a los problemas vernáculos. Problemas internos, una vice sobre la que no puede delegar responsabilidades y una situación provincial que lo incomoda. La ruptura hizo que perdieran dos departamentos del Gran Mendoza pero también se gestó una pequeña rebeldía generacional inédita para una fuerza política acostumbrada al verticalismo. 

Omar De Marchi se presentó como una opción disruptiva, a pesar de sus antecedentes orgánicos en la política y también proyecta para mostrarse competitivo, pero cede a la tentación del conventillo y termina con una pelea de baja monta con un candidato con potencial inferior como Mario Vadillo. Ambos terminan mostrando las miserias que se cocinaron en la previa del cierre de listas, que es mucho menos transparente de lo que se cree.

Dicen pensar en grande y proyectan un horizonte personal promisorio. Pero se chocan con sus propias limitaciones y una cultura política en decadencia que los hace entrar en la realidad. Alfredo Cornejo y Omar De Marchi tienen la pelea de fondo más interesante del proceso electoral y han tenido que resignar muchas de las pretensiones que tienen cuando se miran al espejo. Después de todo en una provincia que se empobrece en todos los niveles no puede pretender tener una dirigencia que esté a otra altura.  Curiosamente el sector que compite con fórmulas muleto ha tenido más orden en el punto de partida; pues el peronismo, perdido por perdido, no demuestra puertas afuera los durísimos problemas internos que tiene y la falta de competitividad puertas afuera. 

Cualquiera sea el que gane las elecciones en septiembre, el próximo gobernador deberá primero reordenarse hacia adentro. Ninguno llegará con equipos consolidados, sino más bien con un collage de dirigentes, partidos e ideas que fueron armadas de manera funcional para competir y no para pensar. Le ocurre incluso al oficialismo, que pagó cara la ruptura. Unas de las especulaciones que crecía como idea era que si Cornejo era electo gobernador y Juntos por el Cambio gobernaba la Nación, el mendocino podía emigrar al gabinete nacional con algún cargo relevante. ¿Ministro del Interior, jefe de Gabinete o ministro de Obras?. Para ello necesitaba dejar a alguien que le cuide las espaldas. Pues su candidata a vicegobernadora no cumple ese requisito y no es confiable para el senador radical. Tuvo que elegir en función a la gratitud debida al Pro y en particular a Patricia Bullrich, que empujó a De Marchi. Ninguno de los problemas que puede generarle es culpa de Hebe Casado, pues la mujer ha asumido su responsabilidad con honestidad brutal. Es una mujer profesional, trabajadora, de clase media y sin frenos inhibitorios. Tan honesta que asusta a sus pares políticos: no disimula su irritabilidad en las redes sociales y hasta expresa en su declaración jurada que accede al beneficio más vidrioso de los médicos: viajar gracias a los favores de los laboratorios. Probablemente los custodios de la gestión no estarán en la oficina del Senado, como ya ocurrió en su gestión anterior. 

Si Cornejo puede tener problemas con su vice, De Marchi podría ser peor. La imprevisibilidad de Daniel Orozco y sus caprichos políticos no solo incomodan, sino preocupan. Desde Cambia Mendoza soltaron las riendas a los desmanejos de las gestión de Las Heras que antes intentaban disimular. Y lo describen casi sin metáforas: "Quiso ser Cobos, y va a terminar como Lobos". Esa frase apunta a que Orozco llegó de la mano del ex vicepresidente mostrándose como un hombre común. Y lo comparan con Luis Lobos, el ex intendente de Guaymallén que terminó condenado y preso por corrupción. Pero está tan fresca la pertenencia del lasherino a la primera línea del oficialismo que temen un efecto rebote. Orozco fue acompañado y apañado por toda la cúpula radical hasta hace pocos días. 

Mendoza ocurre

En medio de esas intrincadas peleas, Mendoza ocurre; sufre y tiene problemas. El origen de todos los problemas es la falta de empleo de calidad, de oportunidades productivas y recursos para mejorar la calidad de vida de cada familia. Sí, en gran medida por el contexto económico sembrado por el gobierno nacional. También por errores propios.  

Hay, además, una diferencia cada vez más amplia entre la idea que el Gobierno tiene de sí mismo y la realidad. Un ejemplo es lo que ocurre con las actividades productivas relacionadas con los recursos naturales. La gestión de Rodolfo Suarez reimpulsó la minería y promociona los tres proyectos que de manera humilde asoman: Hierro Indio (que solo consiguió al Estado como inversor), Cerro Amarillo (que tiene un pequeño primer intento de exploración) y Potasio Río Colorado (que aún no tiene inversor confirmado).

Pero Mendoza hoy está en la peor posición de su historia frente a los inversores extranjeros (los que se necesitan para esa actividad). La provincia quedó descartada como destino atractivo en el más influyente informe de inversiones mineras en el mundo; el mismo que ponderó a San Juan por delante de Chile. En la industria petrolera, que tuvo acciones virtuosas, también hay una decadencia estructural y la provincia está por debajo del 10% de la participación a nivel nacional, con alta dependencia de una sola empresa y alta de infraestructura para desarrollarse. Sí hubo una buena noticia con el resultado de la recuperación terciaria, que le genera una esperanza de corto plazo a esa alicaída actividad. 

La zanahoria que moviliza son los 1023 millones de dólares disponibles para obras. La represa el Baqueano será licitada, pero adjudicada y ejecutada por el próximo gobernador. Es decir, también correrá por cuenta del próximo mandatario la decisión final de hacerlo. No era un proyecto prioritario en el plan de urgencias, pero el compromiso de compra de energía por más de 1200 millones de dólares puede cambiar el foco. También, como ya explicó MDZ, dependerá de lo que ocurra con las concesiones que tiene Pampa Energía en las represas que ya están en la cuenca del Diamante y el Atuel. El cebo de esos recursos no solo moviliza a la política, sino también a las empresas, incluidas las "despechadas" por la caída de Portezuelo del Viento. 

El INDEC publicó la última encuesta de condiciones de vida de los argentinos, donde se refleja lo que realmente importa. Cualquier indicador es alarmante. Uno de los principales problemas es el habitacional, que también es eje de otros. En Mendoza, por ejemplo, nunca hubo tantas casas disponibles a la venta y tan pocas personas que puedan comprarlas, a pesar de que, también, el déficit habitacional está en un pico: 4 de cada 10 personas viven en una vivienda que no es propia. A la par, nunca el Estado construyó tan poco como ahora y los inquilinos afrontan una vida imposible culpa de la política (por la pésima ley de alquileres sancionada en la gestión anterior). Más de la mitad de las personas viven sin los tres servicios básicos, la brecha educativa se expande y la desigualdad también. 

Cornejo y De Marchi aseguran tener un plan, que por ahora esconden. En el entorno del exgobernador explican que esperarán a luego de las PASO para presentarlo para "no avivar giles". Él corre con la desventaja de ser conocido, haber gestionado y también de tener un discurso redundante. Cómo reinventarse y motivar más allá de lo obvio es su desafío. Incluso para armar equipo. De Marchi trabajó con la fundación Pensar un plan de cuatro ejes. Pero sumó a su ecléctico equipo dirigentes y fuerzas políticas que no necesariamente comulgan con esas ideas. También está en duda cómo formaría su gestión; con quiénes mejor dicho. 

Como sea, desde diciembre de 2023 habrá un nuevo esquema de poder y todo indica que ese modelo no responderá a los mismos cánones, aunque sí se ejecutará con los mismos protagonistas y con posibilidades mucho más humildes de las pretensiones de quienes van a gobernar.