CABA es un botón de muestra de un dominó que beneficia a Javier Milei
"La turca dijo que no, y se acabó el proyecto presidencial". Un amigo que comió con Mauricio Macri la semana pasada contó a MDZ que los planes del expresidente, y la decisión de bajarse, estuvieron ligados íntimamente a la negativa absoluta, irreversible y contundente de su mujer Juliana Awada. No es para subestimar lo que puede hacer un hombre por amor, menos que menos para evitar un conflicto en casa, y no fue la excepción.
Lo que no bosquejó Mauricio Macri es que bajarse podría no ser sinónimo de orden y ser, por el contrario, el catalizador de la rebelión en la granja que vio nacer su espacio político.
La ciudad gobernada por el partido que fundó Mauricio Macri veinte años atrás, se encuentra por primera vez en una interna en serio. Dos modelos de ciudad antagónicos, no con matices, sino antagónicos. El radicalismo y el PRO; Martín Lousteau y Jorge Macri tienen poco que ver, prácticamente nada, y el amor borgeano que los unió se terminó este domingo a la mañana, cuando la prensa confirmó el adelanto que hace quince días dio MDZ: las elecciones concurrentes en CABA para catalizar el enojo de Mauricio Macri y la defensa del larretismo en búsqueda de un consenso imposible.
El único consenso posible, y Horacio Rodríguez Larreta lo sabe, es que el próximo jefe de Gobierno se llame Jorge Macri y no compita en internas de Juntos por el Cambio. Es el deseo, el pedido y exigencia de Mauricio Macri a todos los que administran poder en Uspallata, la sede de Gobierno porteño. La tensión de la Ciudad se traslada al interior, por caso a Mendoza, donde la decisión de Omar De Marchi generó esquirlas de diversos tamaños y formas que todavía no terminaron de impactar y dañar.
La política, entonces, asiste a un quiebre de paradigma: el partido de las buenas formas, los buenos modales, el qué dirán y la educación se enfrenta ahora a la interna que los obliga a dar por terminada esa etapa para ir a la política más directa, menos eufemística y sin pelos en la lengua, algo que incomoda al PRO. Mauricio Macri lo dejó en claro en declaraciones radiales por si alguien no había entendido su enojo, y minutos después lo confirmó Jorge Macri, el heredero del espacio según las bendiciones previas.
Javier Milei dio por terminado un paradigma de corrección política y lo reemplazó por una forma personal, particular, por momentos violenta verbalmente y con un histrionismo que incomodó a toda la clase dirigente: alguien habla distinto y lo entienden. La nueva política y la vieja se desconcertaron y no supieron qué hacer tras la irrupción del economista que por vez primera logra cierto consenso. Empresarios y dirigentes políticos dicen que puede ser presidente en seis meses.
"Quién te va a cuidar acuerdos en el Interior cuando en CABA se están matando", plantea un armador macrista a MDZ. Tiene razón. El dominó que genera el quiebre porteño no es medible, quién puede asegurar lo que pasará en Santa Cruz o Catamarca tras la envalentonada de Larreta y posterior reprimenda del calabrés.
Milei no tiene una carta ganadora en CABA. Ramiro Marra es su embajador y hombre de confianza, pero no es un dirigente que hoy le asegure más votos que el propio Milei, alma mater del espacio y quien únicamente cultiva culto a la personalidad en los liberales.
Este lunes habrá un desayuno de Horacio Rodríguez Larreta con los propios para analizar el "collateral damage" de lo hecho y ver los pasos a seguir. Patricia Bullrich celebra lo que será casi de hecho el apoyo de Mauricio Macri a su candidatura, pero nadie festeja por anticipado, y nadie festeja más que Milei, quien sigue observando cómo la política habla de política, y su espacio habla de la plataforma electoral y las tres etapas de transformación del país que elaboró en sus equipos técnicos.
El desafío de la política con Javier Milei es colosal por un motivo concreto: es un virus. No se puede percibir la base votante que tiene, no es detectable. Lo votan ricos, pobres, gays, heterosexuales, porteños y hombres del interior profundo. En épocas de pesca, Javier está hoy con una colección de cañas eligiendo la laguna, mientras el Frente de Todos y no tiene ni carnada ni anzuelo para seducir a nadie, y Juntos por el Cambio no termina de entender si es con mosca o con caña semi pesada, ligera o ultra ligera. El tiempo pasa.

