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"Massa presidente", el nuevo canto que no quieren practicar en el campo popular

El acto de ayer en La Plata significó una nueva frustración para aquellos que, si bien sabían que Cristina Fernández de Kirchner no iba a decir qué quería hacer con su futuro político, al menos pretendían que les diera alguna esperanza para el futuro. Nada de eso pasó. ¿Massa único candidato?
Foto: EFE
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La tarde noche de ayer dejó a más de la mitad de la militancia que asistió al Teatro Argentino de La Plata casi sin esperanzas. Cristina Fernández de Kirchner no sólo les pidió que "no se hagan los rulos" cuando coreaban por verla presidenta sino que, además, dijo haber dado todo lo que tenía para dar.

La distancia entre la militancia que cree que el campo popular es un estado pre revolucionario y quienes administran gestiones públicas desde hace casi más de medio siglo es abismal. Mientras que los primeros aman a su jefa, los segundos la necesitan. Las diferencias entre los sentimientos son abismales. Lo primero es pasión. Lo segundo, supervivencia.

Sin embargo, lo que a los dos grupos los empieza a preocupar es la falta de un rumbo. La especulación los paraliza y activa el sentido de la supervivencia en la que cada uno trabaja para preservar lo que tiene a mano y ganado por derecho propio. Así, la imposibilidad de coordinar una mínima acción política desestima cualquier atisbo de campaña. 

"Presidente, Massa presidente", empieza a ser susurrado, casi en silencio, por varios de los que ahora creen que es lo único que queda por venir. Massa a la Nación, Axel Kicillof a la Provincia, sin PASO y sin competencia interna, por más que algunos insistan que las PASO son la herramienta para resolver conflictos internos y ampliar la participación de la militancia. 

"No hay nada. Esperemos hasta el 24 de junio", dijo, enigmático, un importantísimo referente del Frente Renovador. Quizás por cábala, y por un tema muy personal, este dirigente abriga esta guardada esperanza personal. En el entorno de Massa nunca se pronuncia la frase "no se puede". El optimismo es el estímulo que los inspira, confiados en que su jefe es un político 24 por 24. 

El mayor esfuerzo, sin embargo, estará en contener a quienes pretendan participar con su propia lista de candidatos por fuera del oficialismo. Esto preocupa más que la opinión de Alberto Fernández, desterrado del futuro del Frente de Todos al cual tampoco ya nadie le pide que participe de una actividad protocolar.

Para Sergio Massa le sería más que funcional una interna contra Juan Grabois, que lo insulta y lo califica como empleado de la Embajada de los Estados Unidos. Lo hace quedar como un moderado a pesar que sus mayores avales para la candidatura presidencial única provenga del kirchnerismo y en particular de Cristina Fernández de Kirchner. 

La vicepresidenta no tiene ganas de ser candidata. Está quedando más que claro. Y su poder solo alcanza para apoyar a tal o cual dirigente de su espacio. Sin embargo, la situación económica y social es más que delicada. La paz social está puesta a plazo fijo. Cada hecho de inseguridad genera una movilización espontánea, cortes de rutas y avenidas y no hay discusión callejera que no roce la tragedia. 

Para peor en el oficialismo ya tomaron nota de que Javier Milei crece a expensa de los votantes de sus distritos más tradicionalmente fuertes. Son los mismos lugares donde lo hace el Partido Obrero y el Frente de Izquierda. Tanto es así que en Merlo, la semana pasada, hubo un episodio que antes no pasaba a mayores dado que eran típicas discusiones políticas cuando se debaten las rendiciones de cuenta. En esta ocasión terminó con amenazas y forcejeos entre una concejal del PO y militantes oficialistas. 

"Perdemos por derecha y por izquierda, es de locos", dice uno de los pocos intendentes que ya ni se pone a discutir si está bien o no que tal o cual sea candidato presidencial. Sólo sabe que tiene que cuidar su territorio, amenazado por la oposición de Juntos por el Cambio.

Mientras tanto, los que eligen creer, y que se aferran a la idea de Cristina presidenta, dicen: "Mientras ella esté viva nadie puede ocupar la Presidencia, a no ser que ella deje de representar lo que hoy ella representa", le dijo a MDZ un referente muy cercano a Andrés "El Cuervo" Larroque.