Datos educativos de Mendoza para discutir evidencias y no fantasías
Por Lic. Graciela Orelogio / subsecretaria de Educación - DGE
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Con alegría percibo en estos días que varios precandidatos han decidido hablar de educación. La sorpresa es que hablan sin conocer las evidencias, como si no vivieran en Mendoza.
Nuestra provincia se ha caracterizado en estos últimos dos periodos de gobierno por tomar decisiones basadas en evidencias y para eso ha trabajado en la construcción de datos confiables. Mientras antes se opinaba sobre suposiciones ahora podemos opinar y actuar sobre la base de datos ciertos.
Al inicio de la gestión del gobierno de Alfredo Cornejo la evidencia no existía, fue por eso que se puso el esfuerzo en un sistema digital, nominal, con carga en tiempo real, que nos permitió saber exactamente información sobre la actividad de los estudiantes y sus docentes, como así también cuántas escuelas hay, su localización y el total de sus datos de gestión: el GEM. Es un sistema que nos permite tomar decisiones fundadas y hacerlo de inmediato a la detección de los problemas.
Esto nos ha permitido en el año de pandemia seguir a nuestros estudiantes y asegurarnos de estar atentos ante un posible abandono. Hoy nos permite saber la asistencia, la trayectoria y la fluidez lectora de esas chicas y chicos para remediar donde hay problemas y continuar donde el proceso de aprendizaje va bien.
Desde hace 7 años se trabaja fuertemente en alfabetización. Una batalla que no es fácil y que es la madre de la solución a los problemas de educación. Porque de ella deviene luego la posibilidad de mejorar en todo el resto de los aprendizajes. Si no se puede leer y comprender lo leído, lo demás es imposible. Y digamos que es una batalla que muchas jurisdicciones de nuestro país se niegan a dar, con los resultados a la vista.
Mendoza tomó la decisión política de mirar sus datos, de darlos a conocer y de trabajar para mejorarlos. Es una demostración de coraje cívico. Se estableció un programa de alfabetización con base científica, que sumado a la formación y el trabajo de nuestros docentes, permite incipientemente empezar a torcer la tendencia al aumento de estudiantes no alfabetizados. Más de 300.000 chicas y chicos de primaria y secundaria leen en voz alta para mejorar su fluidez y empezar a comprender mejor lo que leen, como garantía para una trayectoria escolar fuerte.
De la misma forma se está trabajando en secundaria, no sólo para sostener a nuestros estudiantes dentro del sistema sino también mejorando la calidad del nivel. Es por eso que entre 2016 y 2023 el ingreso al nivel aumentó el 21% y el egreso efectivo del 44% al 74% en el mismo periodo. Esto se debe a que durante esta gestión se cambiaron los exámenes por un sistema de recuperación de saberes, que permite darles a los estudiantes un tiempo complementario de aprendizaje, con el consenso del sistema y más de 5.000 horas extras.
Es por eso que resulta sorprendente que haya precandidatos a gobernador hablando de Mendoza sin conocer los datos de Mendoza y basándose en datos nacionales. Sería bueno que se acercaran.
Mientras en la media nacional 1 de cada 3 estudiantes de las escuelas secundarias vulnerables egresan, en Mendoza lo hace 1 de cada 2. Es decir se ha pasado del 33% al 50% en base a un trabajo muy fuerte de las escuelas del nivel, con sus equipos de supervisión, directivos y docentes a la cabeza de este proceso virtuoso. Son datos, no relatos.
En Mendoza la escuela pública sí importa. Es por eso que se está haciendo un programa de formación docente dirigido especialmente a docentes de la gestión estatal, con variados formatos para satisfacer todas las demandas del sistema. De la misma forma están en marcha programas de alfabetización, tecnología, y más de 30.000 horas puestas en escuelas primarias para la mejora de las trayectorias de nuestros estudiantes.
Tenemos que hablar y es bueno que lo hagamos: si, pero tenemos que hacerlo responsablemente con datos. Un diálogo constructivo basado en la evidencia y no datos al boleo para sacar ventajitas en la carrera electoral. En esta gestión la DGE se ha caracterizado por evaluar todos los programas y con esos resultados fortalecer estrategias y corregir otras.
Los discursos demagógicos y populistas no van con el modo Mendoza.
