Fotos, apoyos y operaciones atraviesan los deseos de Sergio Massa, Cristina Kirchner y Axel Kicillof
Sergio Massa le pone toda la onda. Mantiene viva varias llamas que por inercia se apagarían. Quedó a cargo de un gobierno anárquico, con un presidente de salida, y amenazado permanentemente a ser expulsado de su sillón ante la presión de sus socios que nunca lo tuvieron como jefe real.
Alberto Fernández está a punto de ver esfumarse otro de sus reclamos: la realización de las PASO en la interna del Frente de Todos. Mientra tanto, en la provincia, Axel Kicillof viene diciendo desde el año pasado, cuando sus aliados provinciales lo amenazaban con la posibilidad para competirle la candidatura a gobernador, que sería un error una interna.
La feroz interna entre Anibal Fernández y Julián Domínguez en 2015 es analizada como un error que se debe evitar por todos los medios. Después de esa disputa, llegó la derrota en la provincia de Buenos Aires a manos de María Eugenia Vidal y la posterior victoria de Mauricio Macri en el balotaje.
Para los peronistas bonaerenses, las heridas abiertas en aquella oportunidad luego no pudieron cerrarse, aunque esto no es del todo cierto. La victoria del peor candidato hizo que las posibilidades del Frente para la Victoria cayeran abruptamente. Siempre se pensó, con muchos argumentos, que si hubiera ganado Domínguez, amigo del Papa Francisco, el resultado hubiera sido muy distinto. Tanto que no hubiera habido curas villeros, como el Padre Pepe, que hicieran campaña en favor de Vidal. El peronismo habría ganado y Daniel Scioli hasta podría haber sido presidente. Contrafáctico, pero probable.
En los distritos no hubo competencias. La mayoría de los intendentes no tuvieron internas o las que hubo fueron “acordadas”. La única novedad fue Moreno, con la irrupción de Mariel Fernández, del Movimiento Evita, que le ganó en una competencia de cinco listas al intendente de aquel momento, Walter Festa, el ex de Romina de Gran Hermano.
Otra paradoja fue la participación decisiva del Frente Renovador. Con su candidato a gobernador, Felipe Solá, dividió el voto peronista mucho más que el perjuicio que le habría ocasionado una tercera lista a la oposición. En la misma trampa están hoy, porque consideran que Javier Milei afecta mucho más a Juntos que al oficialismo. Terrible error.
Sergio Massa mostró hoy que tiene una fuerte convocatoria. Estuvieron todos los intendentes de la zona sur, la Tercera Sección bonaerense, con excepción del poderoso Fernando Espinoza y del ya independiente Fernando Gray, de La Matanza y Esteban Echeverría, respectivamente.
Como muestra fue muy potente. Pero no hubo alegría. Parecía más una imagen para demostrar apoyos para el ministro de mayor poder, pero, a la vez, de más dificultades. El dólar imparable y dudas sobre el futuro inmediato en materia económica no le permiten disfrutar ni un instante.
Sin embargo, salvo Cristina Fernández de Kirchner, nadie puede convocar semejante manifestación silenciosa. Aunque los convocara una causa común como el nuevo presupuesto que tendrá para invertir la empresa EDESUR, que debe proveer del servicio eléctrico a la región sur y oeste de CABA y Gran Buenos Aires.
Pero como si todo tuviera un contrapeso, Axel Kicillof, el gobernador donde están los territorios de todos los intendentes que estuvieron en la foto de hoy en el CCK, no participó.
Las sociedades están todas rotas. Y los que bancan a Cristina Fernández de Kirchner de todas las formas se agrupan para cuidarse. Como sucedió hoy en La Plata. A la misma hora que Massa se fotografiaba con los jefes comunales de la zona sur, Pablo Moyano visitó al gobernador y le dijo que iban a trabajar por su reelección. Y coinciden en que “Cristina es la mejor candidata en la Nación”.
Este martes estará en Brasil donde se encontrará con Daniel Scioli. Sólo es protocolar y será por un par de horas, aclaran en la sede de la gobernación. Y el jueves estará con la vicepresidenta, acto al que están invitados los mismos que hoy estuvieron en el anuncio de inversiones a la distribuidora de electricidad.
La CGT también hace su juego. Una parte de la Mesa Sindical Nacional Peronista pide que todo el movimiento obrero apoye a Massa. Sin embargo, el armador de ese ámbito sindical, Luis Barrionuevo, ya anunció que para él debe ser Wado De Pedro el candidato.
Al parecer, Barrionuevo habló con Cristina Fernández de Kirchner y no sólo le avisó que quería apoyar a su ministro del Interior. También escuchó de la vice que no participaría como candidata “a nada”.
Lo mismo viene diciendo Máximo Kirchner desde hace varios meses, a pesar que sus amigos de La Patria es el Otro y sus subordinados de La Cámpora, pidan a gritos “el fin de la proscripción” y solo quieran que “la jefa sea candidata a presidenta”.
Pero, a diferencia de su madre que banca a Massa pero también habilita a “Wadito” y a Daniel Scioli a “caminar y armar”, el joven Kirchner pide con la “lógica de las encuestas” que sea Axel Kicillof el candidato a presidente, y mete un enroque con De Pedro o el propio Massa para el territorio provincial. Aquí radica la mayor diferencia entre madre e hijo. Ella lo quiere a Axel en la Provincia antes que nada.
Estas hipótesis irritan en la Gobernación, Las escuchan y no lo pueden creer. La elección no está nada fácil y no es bueno hacer una campaña con un candidato que no querés que esté ahí. Para peor, es muy poco probable, para decir imposible, que si gana Kicillof le vuelvan a intervenir la gestión como hicieron tras las PASO de 2021.



