Presenta:

Alberto Fernández no le dio el gusto, Sergio Massa enfureció y Miguel Pesce sigue en el BCRA

El ministro de Economía pidió la renuncia del presidente del Banco Central, pero Alberto defendió a Miguel Pesce. En el entorno del ministro reconocen que no tiene la porción de poder que desea y aumenta la tensión con Alberto. Cristina no habla del Gobierno y prepara su acto el jueves.
Foto: MDZ
Foto: MDZ

Sergio Massa no tiene la porción de poder que cree que es justo tener. Cree que es el único garante de gobernabilidad y que debería tener injerencia directa en todas las áreas de Gobierno que considere relevantes. Lo cierto es que muchos lo señalan como alguien necesario pero no decisor para meter al Frente de Todos en un balotaje y esquivar el papelón histórico del kirchnerismo en agosto. 

"Sergio tiene una parte de Energia, pero no pudo con Anses, con Pami, con BCRA, no tiene nada de lo que quiere, está cansado y exige que ruede la cabeza de Pesce y no va a pasar", reconció un amigo del ministro hoy al mediodía, mientras el dólar superaba los 450 pesos. 48 horas antes, el Gobierno había negado una devaluación, que terminó siendo más lenta que la devaluación de la palabra del Gobierno. 

Volando. El Presidente llegando a la entrevista con Mex Urtizberea.

Mientras, Alberto Fernández bajaba con el helicóptero presidencial para charlar con el humorista Mex Urtizberea y en la City se confirmaban distintos erráticos rumores de escaladas, caídas libres, renuncias y adelantamientos, todo por igual. El presidente estaba molesto, y se lo dijo a Santiago Cafiero: "No respondo rumores, no hay renuncias", confirmó, y hasta esta hora, es cierto. 

Massa exigió la cabeza de Pesce, con quien tiene un tema personal y precisa manejar el Banco más polémico y central del país. No logra sacárselo de encima, y sabe la frase de Alberto en privado: "Si se va Miguel, me voy yo", advirtió el jefe de Estado. Massa no puede entender que un militante radical y amigo del presidente le genere tamaña migraña en una tormenta que parecía más sencilla. "Devaluación o me voy", amenazó Massa el viernes. Hoy el blue creció casi treinta pesos más, pero el oficial no se mueve y el atraso cambiario se respira en cada cueva de la ciudad.

Alberto Fernández no sabe, ni quiere saber, ni le interesa qué piensa Cristina Kirchner de algun tema. "Preguntale a Cristina, no sé qué hace Cristina, tema de ella", resume cuando algún curioso indaga sobre la vida de su compañera de fórmula. "Con cariño, no estoy para pelotudeces", contestó enojado cuando un cronista hoy le preguntó si la devaluación era programada. Aterrizar en helicóptero para charlar con un ex Cha Cha Cha no parece la actividad más sesuda del semestre, pero fue parte de la agenda del presidente. 

Así entonces, una vez más logró Pesce reunirse con Alberto, hablan varias veces por día en privado, pero analizar cuánto van a correr el tipo de cambio. En el medio entró la bala a Matías Tombolini por sospechas de corrupción, nombramiento de su mujer, y Massa sigue acumulando dolores de cabeza. Más que nunca, vigente el retuit de la señora de Massa, quien dejó en claro la postura del matrimonio tigrense: al final no se va Massa, porque si se va Massa, es el final. Final cantado.