Orozco, el candidato incómodo y la política en estado de desesperación
La política mendocina entró en estado de desesperación. Se quemaron los papeles; sobre todo el de las convicciones y las ideas comunes. Sumar, como sea es la consigna del nuevo frente “La Unión Mendocina”. Evitar fugas, a precios elevados, es la urgencia de Cambia Mendoza. Evitar papelones puertas afuera, aún con resignaciones, es el deseo humilde del peronismo.
La candidatura a vicegobernador de Daniel Orozco en la principal fórmula opositora es una síntesis de la realidad política local: no importa dónde, cómo o para qué; lo que importa es estar. Orozco se cruzó de calle por no tener el reconocimiento que él quería internamente y resistirse a la “intervención” de Cornejo, Cobos y otros radicales en la sucesión de Las Heras. A los líderes radicales les quedarán atragantadas todas las críticas a la gestión del intendente que se callaban porque hasta ayer era parte de su equipo. Desde que asumió en su primera etapa, hubo necesidad de apuntalamiento político, nutriendo con funcionarios de otros sectores y hasta tapando escándalos. Luego tomó aire propio y se mostró díscolo, pero sin estrategia y volumen de gestión. Los intríngulis personales nublaron decisiones. En los últimos meses en la Municipalidad de Las Heras había más atención en el guión novelesco que en las ordenanzas y decretos municipales. Hasta ayer a la tarde Orozco negociaba con Cambia Mendoza. Pero llevaba en paralelo el diálogo con De Marchi. La sorpresa fue para casi todos cuando un par de horas después era candidato a vicegobernador.
El pragmatismo del nuevo frente emula lo ejecutado por Cambia Mendoza, pero de manera acelerada; a riesgo de caer en el enredo que fue en 2019 la alianza Protectora. El espacio para la vicegobernación parecía guardado para un peronista. Lo mismo que la candidatura a intendente de Las Heras. Todo cambió por la vuelta de timón de Orozco, que le dio un crédito extra. Antes de salir al ruedo electoral, De Marchi tiene para sí tres departamentos: Luján, San Carlos y Las Heras. Deberá saber que arrastrará no solo los nombres, sino lo bueno y lo malo de esas herencias.
Nervios de cierre de listas
El cierre de listas de candidatos para las elecciones primarias de junio es la más áspera de los últimos años porque muchos de los líderes quedaron obligados a salir de su zona de confort. Es lo que le pasó a Alfredo Cornejo, por ejemplo, que volvió a demostrar que tiene el mando unificado en Cambia Mendoza.
El candidato a gobernador le dio de baja a varias competencias internas, intervino de manera decisiva en Godoy Cruz e intentó hacer lo mismo en Las Heras. Alienta la competencia donde “es necesario”, pero trata de desestimarlo donde cree que puede hacer daño. Será clave para el oficialismo el esquema en la Legislatura, pues la gestión política de la casa de las leyes es importante para las decisiones que tome, si es electo, desde el Ejecutivo.
En Cambia Mendoza hay debates de café, decisiones en mesas chicas y comunicación por Twitter. Es lo que ocurrió con la candidatura a intendente de Godoy Cruz, el departamento donde se gestó el poder de ese frente y que mayor comodidad se supone que tienen. La disputa interna por la sucesión lleva un par de años. Tadeo García Zalazar siempre tuvo en mente que haya una mujer como candidata, en particular Florencia Santoni. Algunas dudas de la propia protagonista hicieron que primara la idea de Cornejo; que sea Diego Costarelli.
Costarelli hizo el mismo recorrido político de la mayoría de los dirigentes radicales de Godoy Cruz; pero con una diferencia. Se alejó del núcleo de Godoy Cruz, para trabajar junto a Cornejo. Y le redituó en una candidatura que sembró desde hace tiempo. Tanto no le va a costar integrarse. El candidato surgió de Franja Morada, de la misma carrera de Ciencia Política y Administración Pública que cursaron Tadeo Cornejo. Fue coordinador estudiantil cuando García Zalazar era presidente del Centro de Estudiantes y fue parte del armado craneado por Cornejo en Godoy Cruz, que incluyó un cambio de domicilio masivo de los jóvenes dirigentes. El candidato radical se hizo de abajo: trabajó en una estación de servicio durante su carrera, luego escaló políticamente y aceleró el paso al pegarse a su líder. Tanto, que sorpresivamente Cornejo lo puso como presidente de bloque en el Senado, por encima de otros dirigentes. La fidelidad paga.