Sergio Massa y Cristina Kirchner vs. Alberto Fernández por las precandidaturas, mientras arde el país
“Mirá que mal que estamos, que Pablo Torello o Mariana Zuvic vienen a pedirnos, por favor que paremos. Se ponen a disposición” le dijo a MDZ un diputado nacional que suele hablar con el ministro Sergio Massa, se hartó de Alberto Fernández y coincide y disiente con La Cámpora de Máximo Kirchner más de lo habitual.
Mientras esto sucede, Daniel Scioli empieza a ser abrazado por el kirchnerismo. No fue casual que Mayra Mendoza lo haya recibido en Quilmes. Ella es todo lo que quiere Máximo en un municipio. Varios jefes comunales peronistas ya lo han dicho en más de una oportunidad, que lo prefieren sobre Wado de Pedro. Ya lo conocen, lo quieren y comparado con Axel Kicillof es lo más parecido a Eduardo Duhalde que tuvieron en la jefatura del estado bonaerense.
Hoy, en Ensenada, que conduce Mario Secco, se volverán a juntar luego de casi dos meses en un mismo ámbito Kicillof y Alberto Fernández. El lugar no suena casual. Ahí se juntan cada quince días los únicos que proponen sin ninguna autorización directa que Cristina Fernández de Kirchner sea la candidata presidencial.
"Nada de lo que hagamos tiene sentido hasta que no sepamos bien qué quiere Cristina. Todos sabemos que lo que ella decida es lo que se hará. Falta esa jugada final", se sinceró hace más de un mes alguien que la conoce como pocos.
Mañana se juntará en la sede del Partido Justicialista, que Alberto Fernández preside, para pedirle directamente que renuncie a su posible reelección. Es un deseo que solo él defiende. Inclusive varios funcionarios a los que en su momento le dio autorización para trabajar con Scioli hoy les dice que no y hasta se ofende.
Agustín Rossi, que dice que quiere candidatearse, lo hace sabiendo que tiene una autorización explícita y a plazo fijo. Como todo lo que hace el presidente de la Nación, ni los más estrechos colaboradores se animan a conjeturar cuánto le dura una decisión. “Por ahora va a resistir la presión para que se baje. Pero mañana puede cambiar”, se ríe la misma fuente.
Sergio Massa hizo echar al asesor presidencial Antonio Aracre, pero esa no fue la última discusión que habrán de tener. Internamente, Fernández siempre creyó que si no fuera por la presión de su vicepresidenta y del ministro de Economía, Martín Guzmán, podría haber sorteado la crisis con mucha anterioridad. “Eso lo hubiera hecho poderoso a él, y no se lo permitieron”, especulan en su entorno.
En una de las más descarnadas reuniones con varios intendentes hace algo más de un año en Moreno, el presidente hizo catarsis y les dijo a varios de los presentes que si no hubieran dinamitado todo, inclusive su acuerdo con Horacio Rodríguez Larreta en medio de la crisis policial provincial, el gobierno hubiera sido mucho mejor y hasta Cristina Fernández de Kirchner podría haber disfrutado un presente sin tantos agobios judiciales.
Todas estas cuestiones estarán mañana en la mesa de discusión en la sede del peronismo nacional. Y la juntada de hoy con el gobernador y varios dirigentes de importancia del oficialismo ayudará para saber hasta dónde llega su resistencia.
Gabriel Katopodis, que lo conoce como pocos, también fue uno de los tentados oportunamente para ser candidato. Dijo que no. Ya era muy tarde. El ministro de Obras Públicas sabe muy bien que cada vez que pretendieron armar una corriente albertista hubo un freno expreso del jefe de Estado. Inclusive, varios intendentes “independientes” o con laxos vínculos con el camporismo kirchnerista, como Mariano Cascallares, Fernando Espinoza, Alejandro Granados y algunos otros, ya tienen promesas en común con Sergio Massa. También la tienen el propio Katopodis y los dos que saben que jamás serán tomados como amigos del sistema diseñado por el hijo de los dos presidentes, como los jefes comunales de Hurlingham, Juan Zabaleta, y de Esteban Echeverría, Fernando Gray.
Alberto Descalzo, Juan José Mussi y Julio Pereyra, los más experimentados en edad y gestión, van por otra vía. Trabajan profusamente por una unidad que nunca llega. Ven de cerca el abismo desde hace tiempo.
Mientras tanto, la CGT, que emitió un documento advirtiendo la obligación de que la clase política tradicional unifique criterio ante un posible salto al vacío de una sociedad hastiada, prepara diferentes actos. Para el Día del Trabajador, un grupo tiene planteado uno en el Luna Park, donde quieren que esté Hugo Moyano, pero no su hijo Pablo.
Al día siguiente, Luis Barrionuevo convocó en Defensores de Belgrano a otro encuentro multitudinario, mayor al de Obras Sanitarias del año pasado, en la que lanzó la Mesa Peronista Sindical Peronista, en la que podría estar como orador estrella Wado De Pedro.
¿Y Massa no se presenta?... Todos sus gestos y actos llevan a pensar que sí, aunque la realidad le juegue una malísima pasada. Cristina Fernández quiere que sea él. Máximo también, pero entre ambos hay un problema no resuelto. Qué hacer con la Provincia de Buenos Aires, donde el hijo de los dos presidentes no deja de criticar a Kicillof por haber “adelantado su jugada personal” y haberse candidateado para la reelección.
La idea de que el gobernador sea candidato a presidente es algo que aún no terminó de discutir Máximo Kirchner, mientras que todas las agrupaciones que lo siguen, como La Cámpora, La Patria es el Otro y de manera individual el propio Kicillof dicen algo que es más que cierto. “La única que encarna lo que pensamos es Cristina”.


