Facundo Manes y Diego Valenzuela se plantaron contra las "locuras mesiánicas" de algunos aliados
Si bien el encuentro estaba programado desde hacía bastante tiempo, nunca como en esta oportunidad les calzó al anfitrión, Diego Valenzuela, y al precandidato presidencial radical, Facundo Manes, para dar un mensaje conjunto en contra de las posturas más radicalizadas de Juntos por el Cambio, representadas por el expresidente Mauricio Macri y su aliada directa Patricia Bullrich para configurar una nueva alianza política con Javier Milei.
“El divorcio de la dirigencia con la sociedad está en el peor momento. Los adultos están muy preocupados porque sus hijos, los que pueden, quieren irse del país, y los más postergados no pueden cubrir sus necesidades básicas”, le dijo a los medios presentes Facundo Manes, quien luego de su llegada a la política partidaria tuvo más que una dificultad para congeniar posturas con los dirigentes de su propio partido, la UCR. Para su tranquilidad, Bullrich ya dijo que ella jamás romperá el frente opositor para acordar con Milei.
Ambos tienen por qué preocuparse. Fundamentalmente porque suponen, aunque no lo digan, que el creador del PRO, Mauricio Macri, tiene más ganas de acordar con Javier Milei que continuar con sus socios radicales y de la Coalición Cívica porque entiende que las soluciones económicas que están fomentando no alcanzan para cambiar la tendencia económica argentina.
En las filas del radicalismo bonaerense que preside Maxi Abad, inclusive, hay preocupación sobre esta posibilidad de fractura y construcción de un nuevo frente. “Sería terrible”, aceptan, y potencian las dudas sobre el futuro de Juntos por el Cambio.
Ante esto, que Valenzuela y Manes estuvieran juntos en una misma actividad suma, porque representan dos instancias partidarias de peso. Uno es jefe territorial y armador de la dupla Horacio Rodríguez Larreta – Diego Santilli en la provincia de Buenos Aires, más allá que, como él mismo lo dijo, “no le cierro las puertas a nadie. A nuestro distrito vienen Cristian Ritondo y Patricia Bullrich”.
Manes es un referente disruptivo que si bien no pudo o no supo subir detrás de su aura e imagen innovadora a la mayoría de su partido, sostiene un acuerdo muy fuerte con el radicalismo de la provincia de Buenos Aires y su llegada a la política partidaria le permitió pararse desde otro lugar a sus correligionarios en la discusión cotidiana frente al PRO.
Mucho de esto también estuvo presente en cada acotación que daba sobre cómo debe trabajar el principal frente opositor. “Tenemos que hacer lo que hicimos en 2021. Competir en una PASO y luego sumarnos, los que ganamos con los que perdamos”, afirmó el diputado nacional radical. Ambos compartieron luego del encuentro con los periodistas una actividad en el cine Paramount de Caseros, en la que, a diferencia de hace siete años, se vio más militancia que gente común.
Sin embargo, la mayor preocupación recayó en la posible ruptura del espacio opositor por presión de los sectores más macristas que sostienen que la alternativa es un acuerdo directo con Javier Milei. “Falta que un día Macri agarre un bolso, se levante y se vaya, como lo hizo Liilita cuando rompió con Pino Solanas”, ironizó uno de los pocos dirigentes presentes en el encuentro previo.

“No nos puede distraer la guerra narcisista” dijo Valenzuela, pero Facundo Manes fue más directo. “Es una chantada”, dijo. “Los libertarios no representan lo que necesita la Argentina. Es todo una chantada. Dolarizar, por ejemplo, es empujar a millones de argentinos a la miseria y a la pobreza. No tenemos ni créditos ni dólares y solo es vender fantasías que nos provocarán una nueva frustración”.
“Quiero una economía de mercado, pero no una sociedad de mercado. Yo represento un partido que luchó por la libertad como ningún otro. Y la Libertad que yo interpreto es muy diferente a la que difunden los libertarios y para nada es anular o insultar al otro. La libertad es derribar muros, no levantarlos”, se explayó el neurocientífico al considerar que todas esas discusiones son fruto de “ideas mesiánicas. Tenemos que demandarle a los socios de nuestro espacio marcar claramente cuál es el límite, que no puede ser el autoritarismo y los que venden chantadas”.
Mientras Manes visitaba a Valenzuela, a pocos kilómetros de ahí, en la vecina localidad de Ituzaingó, Horacio Rodríguez Larreta estuvo en Ituzaingó con el precandidato local Gastón Di Castelnuovo, uno de los tantos referentes territoriales que deben competir con un poderoso intendente peronista como Alberto Descalzo.
En estos lugares, una PASO muy dura como la que proponen algunos “halcones” podría provocar la futura derrota en el municipio y privar a los dirigentes locales de conseguir una resonante victoria que, a su vez, sumaría en la competencia provincial. Nadie lo ve.
A diferencia de lo que el mundo supone, la gente que fue citada en el local gastronómico La Pava, en el centro comercial de Ituzaingó, nadie le preguntó a Rodríguez Larreta sobre la feroz interna. Todo estuvo relacionado con la inseguridad y la falta de posibilidades económicas de los comerciantes, que no pueden proyectar más allá del día a día.



