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Luis Juez: “Yo no quiero ser más candidato, quiero ser gobernador”

El 25 de junio, Luis Juez encabezará la lista de Juntos por el Cambio para aspirar, por tercera vez en su carrera política, a gobernar Córdoba. Las peleas de la alianza a nivel nacional, su distanciamiento con Mauricio Macri, la situación de la provincia y su enfrentamiento con Juan Schiaretti.

Hace pocos días se inscribió formalmente la coalición Juntos por el Cambio Córdoba en el juzgado electoral con miras a llevar como candidato a gobernador al senador nacional Luis Juez. Será la tercera vez que se postula para aspirar al máximo cargo provincial.

Su figura comenzó a tener relevancia por el año 2000, durante el gobierno provincial de José Manuel de la Sota, cuando asumió como fiscal Anticorrupción de la provincia de Córdoba, cargo del cual fue apartado a fines de 2002. Por entonces formó su propio partido y se presentó un año después como candidato a intendente de la ciudad de Córdoba, resultando electo por el período 2003-2007.

Fue entonces que se presentó por primera vez como candidato para ser gobernador por el Frente Cívico y Social. Su principal oponente era el candidato oficialista Juan Schiaretti. En tanto que Mario Negri se presentó por el radicalismo, y Juez lo definió por entonces como “candidato tapón”, siendo su única función impedir que triunfara en las urnas.  En esa elección obtuvo el 36,04% de los votos, y perdió contra el entonces vicegobernador Schiaretti, que logró 37,17%. Aún ante la denuncia de fraude que realizó Juez señalando que le habían “robado la elección”, la Justicia electoral confirmó la victoria de Unión por Córdoba.

Juez competirá contra Martín Llaryora.

Su segunda candidatura fue también por el Frente Cívico en 2011. Obtuvo el 29,49% de los votos, mientras que De la Sota ganó con el 42,61%.

Esta es su tercera oportunidad de pelear en las urnas por la Gobernación. Será sin De la Sota ni Schiaretti como principales candidatos por la coalición justicialista y por eso Juez lo tilda como una “oportunidad histórica”. Y esta vez no estará solo con su partido el Frente Cívico. En las elecciones previstas para el 25 de junio se presentará con el respaldo de Juntos por el Cambio, y dentro de ese espacio, con el apoyo del radicalismo.

El jueves pasado, ante un salón lleno, el senador habló por primera vez en forma oficial como candidato a gobernador dentro de la alianza. A su lado estuvo Rodrigo De Loredo, quien resignó su precandidatura para darle lugar a Juez. Y ante un recinto donde en primera fila estaba sentado el diputado nacional Mario Negri.

En diálogo con MDZ, Juez hizo una semblanza del camino recorrido, enfatizó que no busca padrinazgos nacionales para triunfar en las urnas, y afirmó: “Ya no quiero ser más candidato, ahora quiero ser gobernador”.

-El lanzamiento que se acaba de realizar de Juntos por el Cambio es una muestra de unidad muy fuerte en Córdoba.

-Bueno, mientras la realidad política nacional -y en muchos distritos -va por otro lado, en Córdoba después de 25 años, es la primera vez que juntamos a todas las oposiciones en un espacio, el de Juntos por el Cambio. No tengo por costumbre ser un obsecuente, pero lo digo con claridad. Hemos confrontado en este tiempo con mucha más virulencia entre nosotros que contra el gobierno peronista de la provincia. Pero el resultado está a la vista. Hace un cuarto de siglo que nos gobiernan los mismos tipos. Entonces, esta expresión colectiva, heterogénea y plural, todas en una misma membresía, es un logro que hemos construido, y no sin mucho esfuerzo. El peronismo invirtió mucho en dividir. Y sigue invirtiendo en comprar, cooptar, romper, generar traiciones, peleas, disputas… Hasta ahora no lo pudieron lograr. Y eso es un mérito de la dirigencia. Capaz también hemos aprendido de los errores. Hemos aprendido que cada vez que estuvimos divididos el resultado fue nefasto para los cordobeses. Hoy tenemos la salud, la educación y la seguridad y la previsión social por el piso.

-Las últimas veces que fue candidato a gobernador, no tenía el apoyo de este aparato que le brinda Juntos por el Cambio. ¿Cree que es ahora se le presenta una oportunidad única en lo político para esta coalición, pero también en lo personal?

-Yo no lo tomo como una revancha, lo tomo como una nueva oportunidad. Es cierto, si lo entrevistás a Schiaretti y tuvieras la certeza que no lo están grabando, te va a reconocer que esa noche nos robaron. Pero en ese entonces no tenía la experiencia, la prudencia. Es más, te digo que era como un partido de fútbol cuando vos jugás contra un equipo imbatible. Si a mí me decían, mira, vas a perder 1 a 0, 2 a 0, no importa. Si es contra el Barcelona, qué importa. Pero en los últimos 20 días vimos que la campaña empezó a tomar otro giro y que había casi una una masiva adhesión a la propuesta nuestra. Llegó la noche del 2 de septiembre y contamos los votos y nos dimos cuenta que ganamos y nos robaron. Obviamente nos quedó una espina atragantada, porque la verdad no hacía falta. No hubiesen dicho que perdíamos por un punto, como terminaron diciendo, que perdimos por 17 mil votos y lo hubiésemos aceptado. Pero nos robaron. Bueno, Dios nos da una oportunidad 17 años después. Repito, no tengo ninguna voluntad de revancha. Creo que ahora nos agarra mucho más sabios, más inteligentes, más viejos…

De Loredo se bajó y ahora definirá su lugar.

-Y con muchos más fiscales también en las mesas.

-Y con toda una estructura que claramente en aquel momento no teníamos, porque nos faltaron 870 fiscales. Y mirá lo que son las cosas, lo digo con mucha sinceridad: muchos de los dirigentes que están acá -en el espacio Juntos por el Cambio Córdoba-, en aquel momento le pedimos que nos dieran las actas. Porque sin las actas, no podíamos reclamar y no pudimos conseguirlas. Nuestro enfrentamiento fue también era con ellos. Hoy estamos todos juntos y ojalá eso sea una garantía de éxito, porque Córdoba la está pasando muy mal. Yo sé que esta nota la estamos haciendo para otra provincia increíblemente próspera como Mendoza. Pero Córdoba es Córdoba. Córdoba tenía una terrible clase media, hoy esa clase media ha caído en la pobreza. Tenemos los indicadores de pobreza y de marginalidad más alto en la República Argentina. Claro, vos venís acá a Córdoba, ves las autovías, las rutas, los puentes y te maravillas, pero eso lo hicieron en detrimento de la Salud, la Educación y de nuestros jubilados. En algún momento le puede servir al gobernador llevarse los recuerdos porque las rutas quedan y los puentes quedan. Pero también queda hoy la jubilación docente más baja de la República Argentina. Queda un índice de inseguridad similar al que vive el gran Rosario. Mientras estamos haciendo esta nota, se están manifestando frente a la Casa de Gobierno los empleados públicos que tienen un salario miserable. Es decir, para poder hacer esa obra pública con altísimo sobreprecio, tuvieron que destruir la salud, la educación, la seguridad, la justicia.

-Esta campaña la realiza sin ningún padrinazgo por parte de los grandes referentes de Juntos por el Cambio a nivel nacional. ¿Cómo ve que los dirigentes más importantes de la alianza se estén peleando hoy Buenos Aires?

-Esta situación no es buena, porque el peronismo disfruta de nuestras peleas. Tampoco es buena porque la gente tiene una esperanza escrita en un boleto colectivo. Si ve que nos peleamos entre nosotros, la gente piensa: ´Estos me van a resolver los problemas a mí, si andan a los sopapos entre ellos´. No, no es buena. A nosotros en Córdoba nos costó. Venimos trabajando hace dos años y medio para lograr esta foto de unidad. Esto no es la construcción de un puñado de dirigentes que huyen y arman un acta de compromiso que se destruye en 24 horas. Hace mucho tiempo que venimos buscando un mecanismo de consenso. Porque siempre la confrontación pareciera que fuera una buena herramienta. Te dicen: ´bueno, vayan a una interna´. Sí, pero la interna deja heridas. Busquemos, veamos cómo nos paramos, con qué y de qué manera, con quiénes. Hoy siento que hemos podido arrancar y ojalá esto termine en la noche del 25 de junio, después de las elecciones. Ojalá el 25 de junio a la noche estemos haciendo una nota con MDZ diciendo: ´Ganamos Córdoba y ahora tenemos el gran desafío de devolver a los cordobeses lo que los cordobeses se merecen´.

-¿Qué me dice de Macri? Hace poco ambos reconocieron tener un distanciamiento, cortocircuitos, en algún momento. ¿Se va a reunir con él?

-Sí, sí, sí. Le mandé un mensaje, quedamos que nos vamos a juntar. Yo tengo un concepto, y por ahí molesta. Pero yo no soy empleado de nadie. A mí me puede ir bien o me puede ir mal. Me fue muchas veces mal. Pero a mí me tiene que tratar con respeto, con consideración, porque puedo ser un torpe para expresarme, pero no soy un imbécil para pensar. Y todo lo que tengo, lo he construido solo. Yo fui fiscal anticorrupción de este gobierno, hace 25 años atrás. Y le dije a José Manuel (De la Sota): ´No me pongas como fiscal anticorrupción porque soy un cabrón. Yo cuando encuentre un hecho de corrupción no me importa quién sea, lo voy a denunciar´. Me contestó: ´No, porque yo te necesito´. Mira cómo terminó la historia. Terminé armándome un partido político sin perder mis orígenes, convencido de que la honestidad tiene que ser parte de la oferta electoral. Tenés que ser decente y honesto. Por eso nunca me colgué del cogote nadie. Y eso por ahí molesta. Pero no tengo problema. Creo que nos vamos a juntar con todos porque los necesitamos a todos. Necesitamos que venga Macri. Necesitamos que venga Patricia. Que venga Horacio. Que venga Morales. Que venga Manes.. Van a venir todos.

-En las primeras elecciones en el interior provincial que se realizaron en Córdoba, Juntos por el cambio se impuso en las urnas. ¿Cree que ese resultado se puede proyectar a nivel provincial?

-No, vamos a ser mesurados. Vamos a ser prudentes. Yo no quiero ser candidato. Yo quiero ser gobernador. Esta es mi tercera candidatura y pretendo que sea la última. Yo ya he sido candidato y sé lo que significa enfrentar a un aparato y a la noche llegar a tu casa y que tus hijos te vean con lágrimas en los ojos. Decís: ´pusimos una fuerza descomunal y volvimos a perder´. Yo quiero ser gobernador de Córdoba. Me vengo preparando para serlo. Seguramente si algo me falta Dios me dará la sabiduría en el momento justo. Pero no quiero ser más candidato. Por eso quiero ser mesurado. Porque también necesitamos que muchos de los que hoy están en la vereda del Frente, también nos voten. Porque ya no hay otra opción. Después de 25 años, ¿qué te puede ofrecer el peronismo a Córdoba?

-¿Qué opina del crecimiento que viene teniendo Javier Milei como candidato presidencia, aún cuando en Córdoba ha desconocido a dirigentes que aspiraban a ser candidatos a gobernador por su espacio?

- No está mal que haya nuevas expresiones políticas. Yo no tengo relación personal con Javier, pero creo que un emergente. Yo más que cuestionarlo a él, me pondría a cuestionar por qué aparecen personajes como Javier Miley. Y ahí te das cuenta que la política ha dejado un espacio para que ese discurso prenda y prenda fundamentalmente en los jóvenes. En las criaturas que creen que las soluciones son mágicas y no son mágicas. Necesitás equipos, esquemas, historia, funcionamiento, trabajo.

-¿Ya saben qué lugar o rol en las listas va a ocupar el diputado nacional Rodrigo De Loredo?

-Rodrigo es un dirigente importantísimo. Te diría uno de los más importantes que tiene este esquema político. El rol será el que él decida, cómo lo decida, y cuándo lo decida. Es  una atribución de él y es clave para el espacio político. Con Rodrigo tenemos una sociedad. Hace dos años y medio que venimos trabajando, no sin antes habernos peleado. No sin haber discutido y haber confrontado. Que el intendente de Córdoba sea hoy quien (N. de R.: Martín Llaryora, candidato a gobernador por el oficialismo) es a partir de nuestra confrontación. Un comprendido de los errores con el que es ahora un socio al que yo lo quiero siempre. Así que en el lugar que él diga y en que la cancha que quiera jugar estará bien.

-¿Lo ve como candidato a vicepresidente de Patricia Bullrich?

-Yo lo veo a Rodrigo con un compromiso que es inalterable. Pero lo veo más metido en Córdoba que en el Senado de la Nación.