Medios dependientes de la pauta oficial: ¿el fin de una era?
El mundo de los medios ya procesa el impacto de la crisis política. Sólo existe una certeza: algo va a cambiar a partir del próximo 10 de diciembre y mucho dependerá del resultado electoral.
La regla es simple y ya hizo carne en las finanzas de los medios: será imposible sostener el statu quo actual del financiamiento del sistema con oficialismos varios y oposición tironeando de la caja pública.
En ese sentido está quedando claro que las reformas que vienen por delante en Argentina harán casi imposible el mantenimiento de sistemas de privilegio que permitan la existencia de medios sin audiencia, pero financiados por el Tesoro con decisiones discrecionales.
Gane quien gane la elección presidencial de octubre, el esquema argentino de distribución de pauta no tiene lugar en el futuro. La realidad es simple: el gasto del Estado quedó al desnudo tanto para la visión de Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Javier Milei o el kirchnerista que quede de turno para encarar la elección. Y eso no es simplemente por una decisión política de cada candidato, como podría ser la bandera que usa Milei con la poda al gasto público, sino porque el consenso general es que la tolerancia a ese sistema está llegando a su fin.
“Se gastaron muchas jubilaciones mínimas en financiar medios que el Estado no puede financiar”, resume un armador de campaña de la oposición. Esa definición tiene detrás una realidad que viene: se termina otra era K y con ella empezará a desaparecer un extenso rosario de medios financiados por pauta estatal discrecional, tal como sucedió en el 2015. La caja del Estado y también el periodismo sabe de la inviabilidad y la injusticia de mantener un sistema así por otro período más.
En esta oportunidad, además, todo indica que las reglas cambiarán. La profundidad de la crisis económica argentina no tiene antecedentes. Aparecieron en escena actores como Milei o muchos otros libertarios que sostienen su campaña en la eliminación de privilegios en el financiamiento público. Ganen o no puestos en esta elección, su futuro político dependerá de mantener la vista sobre ese mensaje.
El mercado de medios hoy está mirando realidades diversas. El financiamiento local está en crisis y por lo tanto diversificar la pata Argentina con anclajes internacionales parece ser la regla de construcción. El fantasma de la arquitectura que construyó Sergio Bartolomé Szpolski durante los tres primeros gobiernos kirchneristas cayó fuerte sobre el final de la administración de Cristina Kirchner en el 2015 con un doble costo para la caja pública y los trabajadores de prensa que quedaron en el medio. La pauta estatal ya había quedado en medio de la tormenta en ese momento.
Hoy la estrategia parece ser distinta. La asociación que tiene en el centro a Gerardo Werthein y Gabriel Hochbaum como dueños del Grupo El Observador en Uruguay con el lanzamiento en Buenos Aires de El Observador 107.9, en el lugar que antes ocupaba Radio Berlín y siempre con la dirección de Luis Majul, va en ese sentido.
También se suma otra información que circula por el mercado hace semanas: el Grupo Indalo de Cristóbal López y Fabian De Sousa habría dado la orden de venta de su división media, en bloque o desguazada, para enfocarse en negocios menos riesgosos en la era que viene.
Navegar en medio de la grieta será un desafío más fuerte que nunca desde diciembre y al mismo tiempo con la crisis y el cambio de gobierno los acuerdos de pauta se van a caer. La sociedad espera, además, que se termine para el poder la idea de dirigir la compra o la construcción arquitectónica de medios a través de fondos públicos. Está claro, de todas formas, que esa realidad puede variar de acuerdo a quién gane la elección presidencial.

