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Los dos datos históricos que indican que la suba de precios es dramática

La inflación en Mendoza fue la más alta en dos décadas y en los últimos 30 años hubo sólo dos registros superiores. Pero en esos casos habían sido en contextos de cambios rotundos. La coincidencia y las dudas actuales. Cómo impacta en la vida cotidiana.

La inflación del 8,3% en Mendoza es un golpe difícil de digerir porque marca una señal de lo que la gente sufrió el mes pasado, sobre todo los sectores con menos recursos económicos. La inflación de alimentos superó el 10% y el impacto es enorme. Detrás del dato hay una alarma mayor: es la inflación mensual más alta de los últimos 20 años y la tercera más alta en tres décadas.

Más allá del récord, hay otra información clave. Los índices mayores se dieron con hitos económicos trascendentes. En abril del 2002 la inflación mensual de Mendoza fue del 12,4%. En ese mes se sintió el golpe de la enorme devaluación que ejecutó el gobierno de Eduardo Duhalde, la salida de la convertibilidad; la pesificación asimétrica, luego de la crisis del 2001.

En marzo de 1991 la inflación mensual fue del 10,2%, en el fin de la hiperinflación. Ese mes se anunció en Argentina el plan de Convertibilidad que puso “un peso por un dólar” y bajó la suba de precios con un shock.

Es decir solo hubo una inflación tan alta antes y después del plan ejecutado por Carlos Menem. Por lo “revolucionario” del ingreso a esa medida y lo dramático de la salida tardía luego de que la economía y el país estallara.

En Mendoza los precios subieron más; sobre todo los alimentos. Según la DEIE, esos productos básicos subieron un 10,9% en marzo. Lo ocurrido también rememora algo particular de la provincia y el efecto de ser una zona limítrofe. La economía mendocina; en particular el comercio, está atada a lo que pasa del otro lado de la cordillera y la relación con el tipo de cambio. Hoy la diferencia favorece las compras en Argentina de productos básicos.

Como explicó MDZ, hay una fluida concurrencia de ciudadanos chilenos que cruzan la cordillera para ir al supermercado. Incluso en mayoristas. Ese aumento extra de la demanda puede haber generado un alza superior en los precios, tal como ocurrió en 2002.

La realidad mendocina y argentina sigue mirándose con espejo retrovisor. De hecho se analizan los datos de pobreza e indigencia del año pasado, antes del nuevo pico inflacionario y sin que haya alguna medida económica y social para presionar. En Mendoza golpea en particular porque los ingresos individuales y familiares están por debajo de la media nacional.

Al poner la lupa sobre los productos que más aumentaron se nota cómo puede impactar en la calidad de vida y, sobre todo, de la alimentación. Productos básicos que pasan a ser casi un "lujo", como la carne; otros que son indispensables, como la leche, que suben al mismo ritmo, y una realidad que lleva a que muchas familias se restrinjan a una dieta pobre en nutrientes.

Los huevos subieron más de un 20%. Todos los cortes de carne  de vaca, más el 10% en un mes. El pollo subió más del 25% y comienza a dejar de ser una alternativa económica para tener proteínas. Los costos de otros productos y servicios básicos para la vida cotidiana cuya medición no son difundidas por la DEIE y el INDEC treparon mucho más, como los alquileres.