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Mauricio Macri está arrepentido de haberle ganado a su ego y preocupado por Larreta y Bullrich

El expresidente Mauricio Macri se mostró arrepentido por haber desistido de presentarse para su "segundo tiempo" tras haber hablado con varios empresarios y referentes del "Círculo Rojo". Tampoco ayuda la "interna salvaje que se desató" que ahora pone en riesgo triunfos que antes estaban seguros.
Foto: Télam
Foto: Télam

"Mauricio Macri está arrepentido de haber declinado su candidatura presidencial", confió hoy uno de los dirigentes que estuvieron hablando con él en esta semana traumática para el jefe del PRO, que no pudo entender cómo Horacio Rodríguez Larreta convocó las elecciones concurrentes sin haberlo conversado con él previamente y también porque lo preocupan algunas actitudes de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich.

Para el expresidente Macri, ambos deberían renunciar a sus respectivos cargos para hacer la campaña "mucho más ordenada", porque percibió que se "desmadró luego de que anunció que no iba a ser candidato a presidente", confió la misma fuente. ¿Ese arrepentimiento lo hará postularse para otro cargo? "No no... no ha dicho nada de eso". Alguien que estuvo mucho tiempo con Mauricio Macri en Qatar durante el Mundial de fútbol, y que tiene conexión con ambos lados de las pasiones del exjefe de Estado, dijo que está "más cerca de aceptar un cargo en la FIFA o en Boca Juniors" que en otra cosa. 

Según infieren algunos dirigentes que lo vieron durante esta semana, su amargura es grande. Su bronca también, pero es él mismo el que, además de dominar su ego, debe aplacar su sangre calabresa, algo vengativa, reconocen.

Mauricio Macri decidió no volver a postularse como candidato presidencial luego de una larga charla con los tres economistas más importantes del espacio. Hernán Lacunza, Luciano Laspina y Carlos Melconián. Los tres fueron dramáticamente descriptivos con respecto a la gravedad que tiene la situación económica, pero no atinaron a ser precisos a la hora de fijar por dónde iniciar el ajuste de las cuentas públicas y cómo enderezar las finanzas de las empresas del Estado súper deficitarias. 

"Eso lo frustró. Pero lo peor es que luego de haber dicho que no iba a presentarse en 2023, todos los empresarios del círculo rojo se lo recriminaron fuertemente. Es al único que le confían", dicen que dice Macri. 

Mientras esto se discute entre reunión y reunión, a la cual lo invitan con mayor frecuencia, el expresidente de la Nación y de Boca Juniors, poco o nada se avanzó en aquello que pidió el lunes siguiente a su anuncio de no candidato frente a una veintena de dirigentes de la provincia de Buenos Aires.

En aquel encuentro, Macri había sido preciso de "competir pero siguiendo los principios del equipo", aunque nadie sepa qué deporte ni con qué pelota jugarán cada uno de los bandos. Es un típico proceso donde uno pretende jugar al fútbol y el otro al vóley. Las dimensiones de la cancha son diferentes, las reglas también, aunque ambos deportes se practiquen con una pelota redonda y con una red. 

Los intendentes están revisando todos sus acuerdos primarios que mantenían afiatados con Horacio Rodríguez Larreta. Uno de ellos, inclusive, fue conminado a precisar de qué bando estaba luego que siempre dijo que estaba trabajando para la candidatura del alcalde y de Diego Santilli. En tanto, Guillermo Montenegro ratificó que él mantendrá la independencia en la pelea entre los referentes nacionales y la mayoría sigue haciendo equilibrio porque, extrañamente, temen que le armen una lista opositora interna.

"Un intendente que teme una PASO, directamente, que no compita", fue la tajante afirmación de un promisorio miembro del equipo de campaña larretista-santillista. Efectivamente, la nueva camada de jefes comunales surgidos de olas creen que una interna no suma, sino resta y limita sus chances. Extraño. 

Los que sí manifiestan su preocupación, estos con mucha más razón, son los referentes territoriales con muchas chances de ganar en distritos hoy manejados por el peronismo kirchneristas. A estos dirigentes una interna salvaje como la que puede provocar una PASO presidencial con dos candidatos a gobernador los dejaría sin chances de triunfo en las elecciones generales porque, a diferencia de los intendentes que tienen otros recursos, los perdedores de esas elecciones primarias preferirán, siempre, ser amigos del intendente de turno que oficialistas aliados de un intendente que les ganó. 

El efecto "fidelización", para no utilizar el más común de "apriete", también llegó desde los operadores de Patricia Bullrich, que amenazan a los dirigentes distritales que no son intendentes a hacerles PASO por más que sus candidatos puedan perder. Lo hacen para exigirle una lealtad en el cuidado de las boletas que también pueden conseguir de otras formas.