Hay PASO, pero ¿hay internas?
En general, cuando se va camino a internas en las coaliciones o los partidos -como también pasó con los republicanos y los demócratas en Estados Unidos-, van quedando en el camino competidores, que luego se terminan aliando al que gana.
En la Argentina, ya hubo algunas experiencias exitosas cómo la interna radical del ‘83 entre Raúl Alfonsín y Fernando De La Rúa dentro de la UCR; y la interna posterior de 1988 entre Carlos Menem y Antonio Cafiero dentro del peronismo. Tras ellas, se consolidó la máxima de “el que gana comanda y el que pierde acompaña”.
Todo el radicalismo acompañó a Alfonsín en la gesta del ‘83, y luego, lo hizo el peronismo con Menem. Fue Cafiero el que se amoldó, apoyó y apuntaló a Menem, que tenía los votos, pero no la dirigencia.
Ahora vamos a una rara experiencia, porque en Juntos por el Cambio, donde siempre hubo una hegemonía del PRO, pero además un liderazgo, en ausencia de Mauricio Macri hay por lo menos dos -quizás tres- que pugnan por ser candidatos a Presidente: Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, y, por qué no, María Eugenia Vidal, quien todavía no dijo bajarse de esa aspiración.
La pregunta del millón es qué harán los votantes de cada uno, después de esa interna. ¿Acompañarán al que gana o mutan y se van a otro espacio? Por ejemplo, si pierde Bullrich frente a Larreta, ¿el votante de Bullrich vota a Larreta o votan a otra opción? Y si pierde Larreta, ¿todos se encolumnan detrás de Bullrich o hay alguno que se va?
La Ciudad de Buenos Aires va a tener una PASO aparentemente entre tres: Martín Lousteau, Jorge Macri, y el último que se sumó, Ricardo López Murphy -quien muchos dicen que es una especie de tapón para que no crezca Ramiro Marra, el candidato de Milei-. Si gana Lousteau, ¿ambos extremos votan a Lousteau o migran? Si gana Jorge Macri, ¿todos votan a Jorge Macri? Si gana López Murphy, ¿los votantes de Macri y Lousteau votan a López Murphy?
¿Es lineal? ¿O aquello que es complementario empezó a ser en algún punto opuesto? Porque cuando las diferencias son tan explícitas, las discusiones públicas son tan altisonantes, los votantes también empiezan a enemistarse con “el otro”. De ocurrir eso, hay un punto de no retorno, y lo complementario se torna opuesto.
En el Frente de Todos pasó exactamente eso. La coalición oficialista también tiene su dilema: si Cristina Fernández de Kirchner es candidata, ¿el peronismo acompaña en su plenitud? Si la vicepresidenta no es candidata, ¿la transversalidad kirchnerista acompaña a Sergio Massa o a Daniel Scioli?
Juan Grabois se expresó al respecto y fue explícito: “Siento un tufillo de pacto de derecha conservadora entre Larreta y Massa”, afirmó.
Esta mañana, le agregaron pimienta con definiciones. Luego de la reunión que tuvieron ayer con Cristina en el Senado, ambos expresaron que ninguno le deja ni sus perros, ni sus gatos ni las gallinas para que se las cuiden Alberto Fernández o Sergio Massa. Incluso, hablan del 25 de mayo o el acto en la 9 de julio, donde habría una única oradora: Cristina.
La Argentina tiene por delante las PASO. ¿Tendrá internas?