Mauricio Macri no va a jugar, pero eligió a su candidato y sube la temperatura
Mauricio Macri está en el mejor de los mundos, por lo menos del suyo: hace política, no paga costos por sus decisiones, bendice, aprueba, desaprueba y teje sin pausa, lo que más disfruta. No va a ser candidato a presidente, su último viaje lo determina y es sabido puertas adentro. Muerto el coqueteo de su segundo tiempo, afloran entonces las viudas de la herencia formal y práctica. La interna entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta es y será aún más feroz, siempre con buenos modales y cuidando las formas, pero se avecinan tormentas desconocidas para Juntos por el Cambio.
Más violencia, pobreza del 50% subiendo, inflación de 100 puntos y sin acceso al mercado de capitales. El escenario para Macri es apocalíptico, por eso cree que un candidato que sostenga la mínima dosis de democracia es el que puede funcionar. Tal vez haya gestos, formas o prácticas que haya que llevar a cabo y que el jefe de Gobierno no esté dispuesto, y lo reconoce en privado: "Yo puedo tranquilamente no ser presidente, pero Patricia nunca va a poder gobernar", se le escuchó decir en Café Tabac, donde pasa buena parte del poder real del país.
Nayib Bukele tomó decisiones rozando el autoritarismo cuando El Salvador se ahogaba en la violencia narco, no respetó los mal llamados derechos humanos en las cárceles, avanzó sin compasión apresando por las dudas y extendió los días de presos por sospecha. Es el líder del planeta con más aceptación de sus votantes de todo el mundo. ¿Lo entenderán algún día los políticos argentinos?
Cree entonces el expresidente que vendrán años terribles, lo bocetea en sus coquetas oficinas de avenida del Libertador, donde Fernando de Andreis, Dario Nieto y otros colaboradores íntimos pasan sus días recibiendo dirigentes consultores, empresarios y periodistas. La Ciudad será el principal desafío, donde Mauricio Macri exige que Jorge, su primo, se haga cargo de la administración. Larreta atomizó la interna hasta el infinito, lo que generó enojo en Macri y enfrió la relación.
Patricia Bullrich bendijo al primo presidencial, pero luego volvió al viejo método Bullrich: "Reparte pecheras a todos de Patricia, pero en su casa tiene una pechera de cada uno y no se pone ninguna", la grafican en Uspallata, quien por no bendecir a Waldo Wolff, perdió el candidato halcón que ya tenía su búnker en Núñez trabajando para ser candidato. Ahora es parte de la mesa chica de Jorge Macri, será protagonista del próximo Gobierno, pero la relación con Bullrich nunca más será la que supo ser.
La imagen de Macri es hoy muy superior en términos positivos a la que tenía en 2020, él lo sabe y también quienes disputan su herencia política, pero el contexto partidario y su vida personal obturan la posibilidad de que encarne otra vez una boleta nacional, para mejor, encontró el candidato que dice coincidir, no sabemos a ciencia cierta si es así, en todo lo que plantea el ingeniero.
Lo corroboró Diego Valenzuela, hombre fuerte de Tres de Febrero, quien en una recorrida vio como en Lavallol los comerciantes lo aplaudían. El intendente será reelegido, pero quienes lo conocen saben que si la candidatura de Diego Santilli sigue sin aparecer ganando en al menos una encuesta, para mayo habrá que barajar y dar de nuevo, y si el contexto lo plantea, va a pedir jugar. Lo sabe Santilli y su equipo, los números de Kicillof y los de Uspallata plantean hoy que el kirchnerismo retiene la provincia de Buenos Aires con el diputado de candidato. Macri quiere a Néstor Grindetti, Javier Iguacel o Cristian Ritondo.
Quienes lo frecuentan reconocen que la jugada presidencial es un mito, pero ahora encontró en Patricia Bullrich la mirada que buscaba y no lo hace públicamente, pero salió a la búsqueda de radicales para que la acompañen. Cree el expresidente que Horacio Rodríguez Larreta es confiable, predecible, hacedor y práctico, pero necesita una dosis de ortodoxia para los años venideros --más aún con los siete billones de deuda que acaba de digerir el país tras el acuerdo de Sergio Massa con el sector bancario-- y la ex ministra de Seguridad dice estar a la altura.
Los distritos más importantes del país en términos de votos son diversos botones de muestra. Mendoza tal vez el más determinante y exhibido los últimos días. La Vendimia, donde se conjuga lo mejor de la Argentina, sirvió de escenario para que Patricia Bullrich y Rodríguez Larreta se diviertan y jueguen al juego de las fotos como si eso fuera algo más que algo lúdico. Los radicales se acercaron a la ministra, lo que generó mensajes furiosos de Gerardo Morales, hoy asociado absolutamente a Larreta y enrolado en el "club de los vices", como algunos llaman a los aspirantes al cargo.
Macri cree que la violencia de Rosario es algo más que un problema zonal, lo trabaja en mediciones con focus que elabora y que exige que no sean publicados. Mantiene reuniones con todo el arco opositor y el diagnóstico es siempre el mismo: no hay una dimensión del desastre que va a dejar esta gestión. Esa es la idea que circula en la cabeza del calabrés.