Mentiras en el número de escuelas en Mendoza
*Por Jaime Correas, ex director General de Escuelas de Mendoza
Los mendocinos escucharon en el programa Séptimo Día de Canal 7 al diputado nacional Omar De Marchi sostener su hipótesis de que la provincia está paralizada hace años utilizando, entre otros, el argumento de que la gestión de Celso Jaque construyó 120 escuelas, la de Paco Pérez 80, la de Alfredo Cornejo 20 y la de Rodolfo Suarez 6. Su teoría de que el kirchnerismo construyó 200 edificios contra 26 de Cambia Mendoza, entre muchas otras críticas, lo han decidido a lanzar su candidatura a la gobernación al hasta hoy al menos integrante de la alianza de gobierno.
Los registros oficiales de Infraestructura Escolar muestran una realidad muy distinta. En ellos consta información imprescindible para hacer una evaluación seria como el nombre de la escuela, la ubicación, el monto de la inversión, de dónde provino el financiamiento, el tamaño del edificio en metros cubiertos, el destino, es decir para qué nivel educativo es la obra, etcétera. La verdad documentada está muy lejana a lo dicho por De Marchi, quien multiplicó por cinco lo hecho realmente por el kirchnerismo. Durante la gestión de Jaque se inauguraron 32 edificios nuevos, en la de Pérez 18, en la de Cornejo 16 y en la de Suarez van 14, pero hay varias en marcha que todavía se pueden terminar antes del cambio de mando. Aclarado esto es imprescindible enriquecer el debate porque el dato duro de la cantidad de edificios es engañoso. Como se verá, el tema tiene su complejidad y sus necesarios matices. El número de escuelas es muy relativo en su importancia con respecto a otros aspectos.
- Primer matiz, la palabra “inauguraron” no es casual porque esconde una falacia. Los números son de escuelas cuya cinta se cortó en cada una de las gestiones. Puede un obra haber sido avanzada el 95% en una gobernación, pero se computará en el momento en que se inaugura. Parece un mal inicio como modo de sumar si se quiere tener una buena política de seguimiento de la infraestructura.
- Segundo matiz, ¿es lo mismo hacer una obra de 500 metros cuadrados cubiertos que una de 1.400 metros cuadrados? En el modo habitual de conteo ambas valen uno. Por dar un ejemplo, en las planillas oficiales el jardín de Malargüe 0-101, hoy llamado Rosa Isabel Andino, figura como un edificio nuevo entre los 32 de Jaque y tiene 502,90 m2. En ese mismo departamento Suarez inauguró la escuela secundaria técnica Doctor Daniel Pierini, que tiene laboratorios, espacio para albergue, además de todas las dependencias escolares y cuenta con 1.453 m2. Es decir, casi el triple que el jardín y una inversión muy superior. Esta otra imprecisión al momento de evaluar también es notoria.
- Tercer matiz, cuándo un viejo edificio se refacciona integralmente, invirtiendo sumas equiparables a las de un edificio 0 kilómetro, ¿cómo se evalúa en ese deficiente modo de contar la efectividad de un gobierno? Cornejo inauguró la escuela Domingo Bombal, cuya sede histórica, que recibe a muchos chicos, fue muy difícil de reparar y costó más que un edificio nuevo. Otro tanto ocurrió con la Lucio Cicchitti y la José Federico Moreno, ambas terminadas por la gestión de Suarez.
- Cuarto matiz, ¿cómo se considera el caso de una escuela como la Capitán Candelaria del Borbollón, terminada por Suarez con una inversión similar a una escuela nueva, que alberga primaria y secundaria, cuyas obras permitieron dotar a la secundaria de aulas para funcionar correctamente cuando antes lo hacían con precariedad? En el conteo de escuelas como se hace hasta hoy no es un edificio nuevo como el de un jardín de 500 m2 y sin embargo lo supera en impacto educativo y en inversión.
- Quinto matiz, es importantísima la elección de la obra que se hará porque la evaluación de impacto es esencial para su prioridad. Entre las escuelas inauguradas por Cornejo está la de El Pozo que inició y dejó paralizada Pérez por falta de fondos. La persona que estaba a cargo de la construcción contó que nunca le especificaron si el edificio era para una primaria o una secundaria. ¿La razón? Ese edificio no era necesario y sólo se hizo para la pelea política con el entonces intendente de Godoy Cruz. ¿Cómo se debería contabilizar esa obra?
- Sexto matiz, en diciembre de 2015 cuando asumí la dirección General de Escuelas se hizo un relevamiento general del estado de los edificios existentes y el resultado fue que el 14% estaban en condiciones aceptables y buenas y el 86% regulares o malas. Es decir la construcción de escuelas les había hecho olvidar a las gestiones anteriores el mantenimiento, que es tan importante como lo nuevo. Una vez que se evaluó el tipo de dificultades se multiplicó por diez el presupuesto en los cuatro años de gestión pasando de $69 millones en 2015 a $658 millones en 2019. Las intervenciones permitieron llevar el relevamiento a 66% de edificios aceptables y buenos y 34% en niveles regulares y malos. Quedó un plan en marcha que se continuó en la gestión actual que preveía hacer sistemáticamente unas 250 intervenciones significativas anuales. Ese plan de desarrollo consideraba la construcción de 10 edificios anuales y la ampliación de otros 15 por año. La experiencia demuestra que más relevante que hacer escuelas nuevas es ampliar los existentes cuando es posible y necesario. Hacer escuelas nuevas sólo se justifica en lugares donde sean imprescindibles. En muchos casos lo óptimo es hacer lo que se llama reemplazo de edificio que es construir el nuevo en reemplazo de uno que está en muy mal estado en el mismo predio o en una porción de terreno que posea la escuela.
En resumen, un modo más correcto de medir lo hecho por cada gobierno sería contabilizar metros cubiertos para evitar las distorsiones apuntadas. Y además, por la gravedad del tema, debería existir un acuerdo político para garantizar entre todos un nivel de mejoramiento de la infraestructura escolar sin chicanas de baja calidad y aprovechando el razonable desconocimiento que sobre el tema existe.
En el país de Sarmiento es complicado explicar que no se necesitan tantos edificios escolares como se cree, pero es así. Hay varias razones. En 2014 la tasa de natalidad en la provincia de Mendoza fue de 17,2 nacimientos por cada 1.000 habitantes. En 2019, esta tasa disminuyó a 14,8 nacimientos por cada 1.000 habitantes, lo que representa una disminución del 14,6% en cinco años. Esta tendencia de caída de la tasa de natalidad también se ha observado a nivel nacional y en muchos otros países en todo el mundo. Cada vez habrá menos alumnos. Los números de inscriptos en las salidas de 4 y 5 y primer grado de los últimos años confirman esta tendencia. Hoy Mendoza, ante todo, necesita más bancos en secundaria, merced a las buenas políticas de retención.
Lo preocupante es que quienes aspiran a gobernar la provincia avalúen lo hecho y planeen lo que hay que hacer con tan mala información. Si en un tema duro como éste, donde sólo se deben contar escuela en una planilla, se asegura que se hicieron 200 cuando el número real es de apenas 40, es decir la quinta parte, es para ponerle la lupa a la veracidad del resto de las críticas formuladas. Si todas se basan en este nivel de conocimiento de la realidad y desinformación nuestros problemas se agravan.


