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Poder: kirchnerismo sin Gobierno y Juntos por el Cambio administrando peleas

En ambas coaliciones existe un riesgo creciente a que lo complementario se convierta en opuesto. Eso sería destructivo. Mientras tanto, Milei camina el país aunque su armado electoral y sus equipos son un déficit que por ahora no da garantías.

Nada mejor para comprender la anomalía política en la que está Argentina que la semana que pasó. Alberto Fernández dijo ayer en Luján que “es un imperativo moral y ético comprometerse” en la lucha contra el narcotráfico, después de mirar para otro lado durante los años de Gobierno el récord de muertos que tiene Rosario. También allí dijo que “Argentina necesita terminar con los desencuentros y recuperar la paz”, en sintonía con el papa Francisco, luego de escuchar un mensaje grabado de Cristina Fernández de Kirchner apoyando al firma de adhesión al acta “Ni un pibe ni una piba menos por las drogas”. Justamente con quién no se habla desde hace varios meses. Presidente y vice que no hablan, aunque se mandan mensajes por terceros.

El último y más resonante fue ayer en Avellaneda durante el plenario de dirigentes que piden centralidad en las decisiones, más que por Cristina presidenta, aunque el clamor está presente siempre. Allí, Máximo Kirchner (que volvió a faltar a la apertura de sesiones del Congreso para no escuchar a Alberto) disparó: “Algunos están más interesados en ganarle a Cristina que en sacar el país adelante”.

El plenario luego rubricó un mensaje que también tuvo como destinatario al presidente: “Ayer nada sin Perón, hoy nada sin Cristina”. Es más, el documento que se debatió en el encuentro militante definió a la exmandataria como “la garantía indiscutida para la construcción de un país con justicia social”. Curiosa manera de observar la realidad tratándose de la vicepresidenta actual, que está presente en las decisiones siendo la figura más importante del poder con un Gobierno organizado y elegido en buena medida por ella.

Igualmente en línea a su propia autopercepción de Cristina, que el viernes en Viedma suelta de cuerpo sostuvo que Argentina tras 40 años ya no tiene “ni democracia, ni moneda”. Es la vicepresidenta que no acepta su Gobierno, que se siente afuera y que otra vez desde un púlpito pide "unidad política para revisar el acuerdo con el FMI y poder crecer". Como si no fuera parte del Gobierno, criticó además “el 100% de inflación” y se quejó por el empleo en negro.

Dijo que su condena tiene como objetivo la proscripción y agregó que “hoy no estamos ante un Estado democrático constitucional". Temerario diagnóstico de alguien que fue central en el Gobierno en los últimos 20 años, salvo la excepción del período 2015-2019, y que cree que no tiene nada de lo cual arrepentirse. Esta pelea parece destinada a sepultar las ambiciones de la fórmula presidencial, después de haber sepultada las expectativas creadas.

Es por eso que sin Cristina competitiva y con Alberto reconociendo ante gobernadores que lo de la reelección no camina, Jorge Capitanich reactivó su plan para alzarse con la candidatura presidencial del Frente de Todos. La excusa fue un libro, cuando no. Así, durante la presentación de su libro "Argentina merece más. La construcción de un país federal. El círculo virtuoso del desarrollo", tanto en Resistencia como en Corrientes volvió a hablar del tema.

Mientras tanto, una pequeña agrupación peronista lanzó su clamor por Daniel Scioli presidente como para que no quede descalzado en la foto. Se trata del Grupo Descartes, que preside Oscar Cuartango, su exministro de Ttrabajo en su gestión como gobernador bonaerense. Otra agrupación, la Juan Domingo, también pegó afiches con su cara y la consigna “Contá con nosotros”.

Los gobernadores no lo vislumbran posible a Scioli repitiendo el 2015, aunque si el deterioro económico pulveriza las aspiraciones de Sergio Massa y la eventual fórmula con Wado de Pedro se cae, no verían mal su candidatura. Les garantiza desde lo político que si hay una nueva derrota del oficialismo como entonces, no habrá armado propio.

Todo estará abierto y el peronismo en la oposición otra vez estará huérfano de líder. Todo estará abierto entonces para la reconstrucción. Y ellos imaginan ser centrales. Igualmente la historia reciente los desmiente. Pero fenómenos como los de Carlos Menem o Néstor Kirchner en su tiempo, siempre están latentes. Aunque para eso Cristina debería dar un paso al costado o ser ella la madre de la derrota asumiendo una candidatura que hoy pocos toman en serio.

Por las dudas Wado sigue pintando y cambiando. Come con Jorge Rendo de Clarín en Expo Agro, se muestra activo en la Vendimia en Mendoza, habla con periodistas, se reúne con empresarios y canta por “Cristina presidente” como sucedió el miércoles en el Senado para después aparecer al lado de Alberto en Luján, junto al resto del Gabinete menos Sergio Massa.

El juego al límite de Massa

El ministro de Economía siempre jugó al límite. Nadie puede dejar de reconocerle osadía y ambición. Tampoco carga horaria al trabajo o habilidad para hablar con todos. Sin embargo, la cancha en que la asumió en agosto del año pasado el Ministerio no sólo estaba embarrada, sino que el pronóstico era desalentador. Y ahora parecen empezar a cumplirse.

Massa (que asumió casi con escenografía presidencial) nunca unió su agenda con la del presidente. Sólo asistió a pocas reuniones de Gabinete. No se expresó la última semana sobre los fundamentos del fallo condenatorio de la vicepresidenta y omitió hablar de política desde que asumió el cargo. Sólo dejó trascender que mientras sea ministro no será candidato, aunque todos leyeran que lo sería si tuviera cierto éxito relativo. Eso significaría evitar el estallido, evitar una devaluación brusca y amortiguar el impacto de la inflación. Hoy todo está abierto. Porque como dice el axioma, “mañana siempre llega”. Y cuando el eje central de la gestión ha sido patear para adelante los problemas, en algún momento los problemas caen.

En febrero el gasto público se expandió en términos reales 5,4% respeto al 2022. Cortó la tendencia declinante desde agosto cuando asumió. La inflación está en una inercia alcista, lejos de la tendencia declinante mostrada hasta noviembre. El dólar acelera el ritmo. Los dólares salen y ya no entran. El BCRA se desangra y la cosecha por venir todo el tiempo se recorta porque la lluvia se demora y por más que aparezca en muchas zonas el daño ya se hizo. No alcanza con recalibrar metas de reservas. Hay que rediseñar el laxo acuerdo en el FMI. Es lo que pidió Cristina. Tal vez por eso aún no hubo comunicado del FMI respecto a las nuevas metas sobre reservas que el Gobierno esperaba la semana pasada. Debería aprobar la revisión del último trimestre esta semana.

Massa iba a viajar a Nueva York el jueves pasado y no lo hizo porque no pudo cerrar el acuerdo extra judicial de YPF y Maxus que tiene un contingente de US$15.000 millones para la petrolera estatal. Avisó el mismo miércoles por la noche. Hasta ese día, muchos inversores habían comprometido su presencia para distintas reuniones que el equipo del ministro habían armado. Ese miércoles suspendió la visita a Expo Agro. Antes la había reprogramado en cuanto al horario en dos oportunidades. El cierre final del canje de deuda en pesos que dejo un sabor agridulce lo tuvo “full time”, dicen en su entorno. Probablemente también jugó un papel la falta de precisiones sobre el dólar para las economías regionales que volvió a anunciar en la Vendimia (ya había ocurrido en noviembre pasado) y el creciente malestar de muchos productores que ven viable una marcha a Capital Federal para visibilizar sus problemas y las faltas de respuestas concretas a la peor sequía en años.

El viernes Massa coronó el día con tres datos sobre su mesa que no gustaron nada. Uno que el BCRA volvía a perder reservas en niveles muy altos: US$75 millones en el día. Luego un estudio le advirtió que el precio de los alimentos en el conurbano tenía en marzo una tendencia al alza similar a la de febrero e incluso por encima del 10%. El tercero es menos contundente pero más preocupante. Empezó a sentir que en Estados Unidos ya no hay un apoyo monolítico para su gestión. Que el límite lo está imponiendo la realidad.

Fue entonces cuando fiel a su estilo envió una señal. Se reunió el viernes con el embajador chino Zhou Xiaoli con la mirada puesta en inversiones en red eléctrica, gasoductos y agua. La reunión tuvo mucha promoción por parte del ministro. Martínez Pandiani fue el gestor una vez más. El encuentro terminó con una invitación al ministro de Economía para visitar China hacia fines del primer semestre.

No pareció un dato menor y ajeno a la nueva realidad. Lo hizo en la semana en que la jefa del Comando Sur de Estados Unidos advirtió sobre la expansión de China en Sudamérica. “China ha ampliado su capacidad para extraer recursos, establecer puertos, manipular a los Gobiernos a través de prácticas de inversión depredadoras”, comentó la general Laura Richardson ante el Congreso estadounidense.

Incluso, quien se reunió con Massa el año pasado, sostuvo que China “tiene la capacidad y la intención” de “promover su tipo de autoritarismo y amasar poder e influencia a expensas de estas democracias”. Eso lo precisó la jefa del Comando Sur de Estados Unidos ante el comité de servicios armados en una audiencia sobre los desafíos de seguridad en las Américas. El ministro habrá querido significar algo más que la foto protocolar. “Probablemente”, deslizaron quienes lo conocen.

Juntos por el Cambio: Cuenta regresiva para evitar más fracturas

En Juntos por el Cambio siguen muy de cerca 5 capítulos provinciales que están procurando cerrarse, aunque en algunos casos sin éxitos aparentes. Son Tucumán, Mendoza, Tierra del Fuego, Rio Negro y Neuquén. Además de Córdoba, donde todo parece indicar que hay un acuerdo para que Luis Juez encabece la lista a gobernador y Rodrigo De Loredo sea el candidato para recuperar la ciudad Capital, en manos del candidato oficial del PJ cordobés a la Gobernación, Martín Llaryora.

Respecto a Tucumán, Germán Alfaro está volando esta noche para procurar en Buenos Aires lo que no logró en su provincia: unificar la oferta electoral en Juntos por el Cambio. Mantendrá reuniones en la cúpula del PRO y la UCR. Buscará que ordenen al diputado nacional y presidente de la UCR provincial, Francisco Sánchez, que hasta acá inscribió su candidatura y no parece dispuesto a resignarla con el apoyo partidario. Un dato adicional es que, sobre el filo de la presentación de alianzas, el intervenido PRO presentó también su sello por fuera de ambas candidaturas, aunque para pelear con listas propias solamente los espacios municipales y de la legislatura. Así lo confirmó Pablo Walter.

En la semana Alfaro disparó munición gruesa y acusó a Sánchez de dejar a los tucumanos “sin oposición, siendo funcional a Manzur y a Jaldo". En tanto, la senadora Beatriz Ávila le apuntó al decir: "Destruyó Juntos por el Cambio".

Mientras tanto, en Tierra del Fuego, la ruptura está al caer. El diputado Nacional, Héctor “Tito” Stefani, inscribió al PRO por fuera de Juntos por el Cambio y sería candidato a gobernador para enfrentar al senador nacional Pablo Blanco, precandidato a la Gobernación apoyado por el otro diputado nacional Federico Frigerio, primo de Rogelio.

Así, el PRO (de no mediar acuerdo antes del martes) se presentará en las elecciones fueguinas del 14 de mayo con listas y candidatos propios por fuera de la coalición a nivel nacional, una situación que se repetirá en las provincias donde la alianza también se quebró: Río Negro y Neuquén. Allí se votará el 16 de abril y la curiosidad es que en ambas, los oficialismo provinciales tienen todo para reelegir.

Tanto Juntos Somos Rio Negro; donde Alberto Weretilneck volvería a ser gobernador; como el Movimiento Popular Neuquino parecen no arriesgar la victoria fruto de esta atomización. Sin embargo, en Neuquén (donde el vicegobernador Marcos Gabriel Koopmann Irizar es el candidato), existe una particularidad que genera algún interrogante: con apoyo del PRO tendrá enfrente al ex vicegobernador Rolando Figueroa, que decidió competir luego que le rechazaran una PASO dentro del hegemónico partido de Gobierno provincial.

Lo ayudará la candidatura del exintegrante de la Coalición Cívica, Carlos Eguía, quien definió alinearse a Javier Milei. En la pugna estarán Pablo Cervi, candidato oficial de Juntos por el Cambio y Ramón Rioseco, el referente del Frente de Todos que podría tener una performance por encima del 20% de los votos, teniendo en cuenta que lleva 4 agrupaciones con sus propias nóminas recurriendo el mecanismo de colectoras o listas espejo para la legislatura. Cosa que no harán Juntos, Cumplir de Eguía y Patricia Jure, la candidata del Frente de Izquierda.    

En Rio Negro, la elección de General Roca tiene sus propios condimentos. Hoy hay elecciones municipales y 11 partidos y alianzas son los que compiten. La intendenta, María Emilia Soria, buscará la reelección a través de Pasión por Roca, el partido vecinal creado para estos comicios, a partir de la fractura del PJ a nivel provincial. En carrera aparecen otras dos opciones: la que apoya Arabella Carreras (Orgullo Roquense) con Carlos Banacloy a la cabeza y el empresario Gastón Soto, candidato de JxC a quien la última semana apoyaron Alfredo de Angelis y Martín Mura, secretario de Hacienda porteño oriundo de la ciudad.

En Mendoza, el PRO definió acompañar a Alfredo Cornejo como candidato a gobernador y quedarse dentro de Cambia Mendoza. Sin embargo, Omar de Marchi no definió bajarse de su aspiración a gobernar la provincia y los diálogos con allegados a Milei están a la orden del día. El tiempo dirá. Queda cada vez menos espacio.

Larreta, Bullrich, Morales y Manes

Esta semana, Horacio Rodriguez Larreta prometió, de ser presidente, poner a una mujer en la Corte Suprema de Justicia de la Nación para ocupar la vacante pendiente; reducir a la mitad el número de ministerios (eliminando el Ministerio de la Mujer) y también que devolverá a los porteños lo que se pagó adicional de Ingresos Brutos con las compras con tarjetas de crédito desde octubre del 2020. Volvió a mostrarse con Morales en Expo Agro; con Lousteau el sábado y hasta fue a Goya y tuvo su foto con el gobernador Gustavo Valdés, artífice junto a Cornejo de la foto de la Vendimia que puso a figuras nacionales de la UCR rodeando a Patricia Bullrich y que tanta preocupación generó en la sede de Uspallata.

Asimismo, recibió a muchos dirigentes del interior en CABA y también fue hasta Córdoba a validar el entendimiento entre Juez y De Loredo que buscan cerrar filas para enfrentar al PJ de Juan Schiaretti. Allí incluso tuvo un frase altisonante para con el gobernador que se convirtió en tendencia por el error que implicó. Dijo que Schiaretti “es como la gallina, pone los huevos en un lado y canta en otro”. Rapidamente le endilgaron su porteñismo, al recordarle que ese dicho campestre es con referencia al Tero, que efectivamente hace eso.

En su equipo salieron fuerte a contrarrestar las opiniones cercanas a Bullrich con los datos de la consultora Opina, que entre el 18 y 27 de febrero en base a 1.250 casos, determina en una encuesta presencial nacional, que el jefe de Gobierno es hoy el candidato presidencial favorito de la población con un techo electoral de 42% de intención de voto. Esa encuesta, ubica el diputado nacional de La Libertad Avanza, Javier Milei, con el 37% de los potenciales sufragios y en tercer lugar, al ministro de Economía, Sergio Massa, con el 36%.

Mientras tanto, Patricia Bullrich (con menor presencia mediática por decisión personal y de campaña) sigue con la ambulancia recolectando voluntades que antes estaban más cerca del jefe de Gobierno porteño. Es el caso de Ricardo López Murphy, con quién congeniaron en trabajar juntos de ahora en más. Bendijo los armados territoriales en el conurbano donde Juntos no gobierna. Caso Quilmes, Esteban Etcheverría, Almirante Brown, La Matanza. También Pilar y Moreno.

Empieza a pensar que la PASO es inevitable y por tanto que hay que armar en cada lugar. Esos armados tienen en Joaquín de la Torre, Javier Iguacel y Néstor Grindetti a sus protagonistas centrales. Sin embargo, Emilio Monzó y Sebastián García de Luca, con Cristian Ritondo (en principio candidato de María Eugenia Vidal) y parcialmente sectores afines al radicalismo le incorporan varios condimentos adicionales.

Bullrich entendió que los equipos y juntar los recursos para la batalla por venir son importantes, pero comprendió también que es el momento de dar las señales del “músculo político” que la va a acompañar. En eso está. Con encuestas que la muestran muy competitiva y el “clima de época” que centraliza en la seguridad como una de las mayores preocupaciones de la sociedad, en su entorno se entusiasman.

“Hace 3 meses costaba llenar las mesas de los miércoles en las que sienta a empresarios dispuestos a escuchar sus planes a cambio de financiar su campaña. Hoy hay fila y espera con precios que son 5 veces mayores a los de diciembre”, contó un allegado en una cena reciente.

“Se la empezaron a tomar en serio a la piba”, dijeron en el entorno de un joven asesor a quien el celular no para de sonarle desde que la propia Bullrich les pide que pasen por él para mantener reuniones y encuentros. Damián Arabia concentra por estos días una larga lista de pedidos que intento dosificar del mejor modo.

En este contexto, Jorge Macri pidió "no descartar" a Mauricio Macri como posible precandidato a volver a la Casa Rosada. Fue la reaparición pública del primo que había descartado esa opción curiosamente tras el encuentro de hace 10 días con el propio creador del PRO. Todo en una semana donde María Eugenia Vidal se fotografió con Fernán Quirós que apareció en recorridas y en reuniones junto a Elisa Carrió y todos los exponentes de la Coalición Cívica en CABA.   

Apartado especial para el radicalismo. Esta semana será el lanzamiento en el Gran Rex de Gerardo Morales. El miércoles. Unos días antes, Alfredo Cornejo y Gustavo Valdés se reunirán con el presidente del partido para definir si los radicales que rodearon a Bullrich entre otros, asisten o no. La mayoría se inclina por ir, pero quieren dejarle en claro que eso no implica apoyarlo e inclusive pedirán que no exista ninguna cercanía ideológica y política con Massa, a quien algunos ven detrás del lanzamiento del jujeño. Asimismo, esto ocurre porque una parte importante de ellos acompañará a Facundo Manes en su búsqueda presidencial.