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Cornejo candidato: el hombre que nunca dejó el poder, busca volver al Gobierno de Mendoza

Alfredo Cornejo será candidato a gobernador nuevamente, con algunos hitos inéditos por cumplir. Las dudas del por qué y para qué. Suarez respira aliviado porque le soluciona problemas. El equipo del "nuevo" cornejismo.
Foto: Maximiliano Ríos/MDZ
Foto: Maximiliano Ríos/MDZ

Suena raro decir que Alfredo Cornejo quiere volver al control político de Mendoza, pues nunca se fue del ejercicio del poder en la provincia. Pero, claro, buscará volver a ser gobernador. En los hechos es una especie de reelección aggiornada a la institucionalidad de Mendoza. La candidatura local ya estaba decidida el año pasado, como adelantó MDZ, tras el naufragio de los intentos por nacionalizar su figura. No será ahora, pero Cornejo no se resigna: cree que un cargo ejecutivo será mejor plataforma para pensar en un futuro cercano a Balcarce 50. 

El radicalismo busca lograr un hito que no pudo conseguir desde el retorno de la democracia, con un plus. Es decir, que haya una sucesión de tres gobernadores de ese signo político y, además, con la misma figura política. Lo que seguro es novedoso es la centralidad de una figura política durante tanto tiempo. Cambia Mendoza es un mascarón para el poder radical y el radicalismo es la insignia del liderazgo o "patronazgo" de Alfredo Cornejo. La historia es por demás conocida, pero se inició con una estrategia de poder gestada desde Godoy Cruz desde 2007. Allí hay varios hitos importantes, pero para no aburrir se puede recurrir a dos: el "falso renunciamiento" de 2011 que le dejó la derrota cantada a Roberto Iglesias a cambio del poder partidario y legislativo y la creación de la ecléctica Cambia Mendoza en 2015, que vino con un favor extra de parte del peronismo: el adelantamiento de las elecciones. 

Alivios y desafíos

En la confirmación el gobernador, Rodolfo Suarez tiene el mérito de haber sido el que insistió en que eso pasara, quizá por intereses personales. La postulación de Cornejo le soluciona algunos problemas al gobernador. Principalmente le resuelve las peleas internas por la sucesión y hasta pone un escudo más potente a las críticas de los opositores, principalmente Omar De Marchi. Incluso un problema que podría surgirle, no es tal. Se supone que un candidato promulgado de manera tan anticipada podría vaciar de poder al mandatario, pues toda la atención estaría en quien busca sucederlo; en esa situación no incomoda a Suarez.

Cuando llegó al cargo en 2015, Cornejo se había puesto como objetivo público recuperar la autoridad del poder ejecutivo y como premisa propia tenerlo para él. Ejecutó transformaciones profundas, sobre todo en el Poder Judicial y organismos de control, medidas que fueron acompañadas con una fuerte capilaridad propia en cada institución; desde los tribunales inferiores y el Ministerio Público, hasta la Suprema Corte, pasando por los organismos extra poder, las asociaciones profesionales y clubes de barrio. Con Suarez tiene una alianza estratégica.

El pacto incluye el compromiso de "no tocar" las reformas que se habían impulsado antes y sostener políticas consideradas estratégicas, algunas de gestión y otras partidarias. A cambio, el actual senador nacional no expresa públicamente lo que piensa de la gestión de su ex vecino de San Carlos que, por cierto, no es positiva. Como pocos, Cornejo tiene un acceso y manejos de datos sobre la provincia que le dan un plus. Esa red comenzó a tejerla en 2003, cuando asumió como ministro de Gobierno de Julio Cobos y mucho más desde que llegó al ministerio de Seguridad. Hay áreas que considera claves. Una de ellas es Seguridad, donde tiene un seguimiento minuto a minuto de lo que pasa. También ocurre con Hacienda: recaudación, ingresos por el petróleo, coparticipación, fundos discrecionales. El seguimiento es online con referentes en las áreas. 

¿Hay equipo?

El primer gabinete de Cornejo. Muchos siguen en el Estado, pero en roles distintos. Otros, en el mismo cargo. 

La resiliencia de Cornejo tiene también varias incógnitas. Una de ellas es con qué plan y con qué equipo pretende gobernar de nuevo la provincia. Buena parte de la base del Gobierno va a cumplir 8 años y muchos más si se tiene en cuenta que fueron heredados de otras gestiones municipales. La nueva primera línea del cornejismo tendrá, probablemente, algunas caras más frescas, aunque no tantas novedades. Tadeo García Zalazar, Natalio Mema, Jimena Latorre, Lisandro Nieri, Pamela Verasay, Andrés Lombardi; entre otros, son fijas. 

Hay quienes ya tienen en marcha el plan obsecuencia para sostenerse. Pero pocos responden sobre por qué tras 7 años de Gobierno deben redundar en el nombre y, aún más, qué es lo que van a hacer. También hay renunciamientos obligados. Candidaturas incipientes como la de Ulpiano Suarez quedan descartadas. Aventureros como Daniel Orozco deberán buscar otros caminos. La candidatura natural que creía García Zalazar también fue truncada. Por ahora solo queda en pie la aspiración de Luis Petri, quien asegura que seguirá en carrera. La disputa partidaria se trasladará a los municipios, en particular a Las Heras, Godoy Cruz, Guaymallén, Tupungato y Alvear, donde los actuales jefes comunales no pueden reelegirse. En la lista para la Legislatura difícilmente haya debate, pues Cornejo querrá tener una garantía de fidelidad que solo él puede administrar. 

La confirmación también hace más tangibles las razones por las cuales Omar De Marchi quiere ir por afuera y enfrentar a Cornejo desde otro espacio político. No está en su voluntad ir a primeras con el actual senador y gran parte de la razón de ser de su intento de ruptura es la hegemonía del exgobernador en Mendoza y su influencia en todos los poderes del Estado. El escenario está planteado y la decisión en manos de De Marchi: construir un frente opositor a la UCR con el Pro como eje o negociar, nuevamente, en desigualdad de condiciones con un Cornejo empoderado.