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Sin hallar aún un candidato, el PJ arma su "fitito" para la carrera

El Frente de Todos organiza un "operativo clamor" para encontrar quien encabece la campaña. Trataran de persuadir a Adolfo Bermejo o a Emir Félix con el objetivo de consolidar el piso electoral del PJ. La interna de Cambia Mendoza arde: Larreta y Bullrich tienen previsto venir a la Vendimia.

Es tan particular como un tanto sombría, la forma en la que el peronismo mendocino mira de frente a esta nueva elección que definirá en septiembre quién será el próximo gobernador de Mendoza. Tanto es así que en el arranque de la carrera y con el oficialismo ya lanzado de manera furiosa, todavía no encuentra un candidato. Es más: este viernes se terminó de configurar el lanzamiento de un “operativo clamor” para intentar convencer a alguna de las figuras más reconocidas del partido para que acepten el desafío. Alguien que demuestre la dosis de ambición de poder imprescindible como para cargarse al hombro la campaña que se avecina. O mejor dicho, por como están marcando las encuestas, uno o una que se anime a ser la cara de una casi segura derrota que además podría llegar a ser muy dura. “Se necesita un valiente”, expresó Anabel Fernández Sagasti hace algunos meses. Pero ese coraje que reclama la líder de La Cámpora, todavía no aparece encarnado en ningún dirigente.

El operativo ya está en marcha para intentar persuadir a Adolfo Bermejo o a Emir Félix para que alguno de los dos se presente. El plan de por qué estos nombres está más o menos claro. Por como le están marcando los números, el peronismo está obligado en esta contienda a buscar una figura que le garantice que, al menos, le servirá como para conservar el piso de votantes que está en su mínimo histórico y ronda los 20 puntos. El kirchnerismo exploró la alternativa de impulsar a Martín Hinojosa en su momento. Pero el actual titular del INV podría ser un candidato viable luego de dos años de construcción como mínimo y no se ajusta a la necesidad urgente de hoy. Para el FdT mendocino lo único que importa ahora es frenar la sangría.

Por eso la elección de las dos figuras que, dentro del universo del justicialismo, son las que mejor posicionadas están. El asunto es que ninguno de los dos quiere agarrar todavía y por eso la necesidad de apelar al clamor. Bermejo duda, aunque es quizás el que podría terminar aceptando. El histórico líder maipucino, luego de varias campañas en su haber, es la figura con mayor conocimiento público del partido, pero precisamente su larga trayectoria como candidato es lo que lo frena. Bermejo ya avisó que está cansado como para enfrentar otra vez el trajín que implicará ser la cabeza visible en otra elección.

Félix, por su lado, también se muestra reticente. Con muchas idas y vueltas en la relación, viene tejiendo un tortuoso acuerdo con La Cámpora desde hace meses para que su nombre termine subido a la lista. Pero por ahora no dice que sí: su preocupación inmediata está en no perder San Rafael y quizás, cuando pasen esos comicios municipales, la incertidumbre acerca de cómo continuará su carrera política haga que termine aceptando.

El viernes se llevó a cabo finalmente por Zoom el Congreso del Frente de Todos en donde se comenzó a diseñar la estrategia para lo que se viene. Y en medio de un panorama complicado a futuro, uno de los históricos referentes sentado en la mesa de conducción soltó una frase que buscó brindar un poco de aliento puertas adentro. Cuando ya quedó claro por dónde iban a transitar, resopló y dijo: “Bueno, hasta acá veníamos en bicicleta. Por lo menos ahora tenemos un fitito para la carrera”.


 

Ahora bien. Más allá de parecer encontrar un camino electoral, el FdT hierve por dentro por una disputa dura entre el kirchnerismo y los intendentes por la idea que barajan alguno de estos de facilitarle a Omar de Marchi una pata peronista al armado contra Alfredo Cornejo que está en ciernes. El más convencido de hacarlo es Matías Stevanatto, quien sin embargo en las elecciones en su comuna no sacará los pies del plato. Pero que luego, cuando llegue el momento de la constitución de los frentes provinciales, podría redondear su proyecto de irse. Del elenco de siete caciques del PJ, el maipucino es hoy quien está más lanzado. Pero salvo Flor Destéfanis y Fernando Ubieta, los otros cuatro también fantasean con la idea de acordar algo afuera..

Por eso es que en el Congreso del viernes, La Cámpora buscó poner un dique de contención a las posibles fugas. Votó autorizar la constitución de frentes y alianzas para todo el año electoral (los comicios municipales, provinciales y nacionales) pero con la obligación de que, si a alguno se lo ocurriese armar un frente propio, este deberá tener la firma de la presidenta del partido que hoy encarna la camporista Destéfanis. Dicho de otro modo: si algún intendente decide hacer vida propia, no podrá llevarse el sello del partido y además, si llegara a concretar la fractura igual, el PJ presentará candidatos suyos en esa comuna.

Esta decisión terminó por echar leña al fuego. Cuentan de una reunión de los intendentes encorsetados el sábado por la tarde, en dónde surgió una posible salida que podría llegar a hacer volar todo por los aires: el Frente Renovador, que integra el FdT, les puso sobre la mesa a los que se quieran ir la posibilidad de utilizar su sello. El massismo oficial mendocino jugó fuerte, no se sabe si los intendentes tomarán esa herramienta o no.

El kirchnerismo recela a De Marchi, aunque no tanto como lo hace el propio Cornejo. Pero en el fondo sigue con mucha atención la pelea dentro de Cambia Mendoza. Si esa tercera opción electoral llegara a concretarse, es poco probable que se le abra al FdT la posibilidad de un triunfo. Pero si concretan su expectativa de captar el voto peronista, una buena elección del líder del PRO los podría dejar en condiciones de llegar a 25 o 30 puntos al menos.

Todos, peronistas y radicales, ya barajan con certeza que De Marchi se presentará por fuera de la coalición que lo albergó hasta ahora y desde 2015. Aunque todavía el lujanino nada en un mar de dudas. Trabó un acuerdo corto con los radicales para presentar candidatos en las elecciones municipales por dentro de la coalición, mientras va ganando tiempo para su armado provincial. Lo mismo hizo la Coalición Cívica. Es un hecho que el presidente de ese partido, Marcos Quattrini, viene trabajando con el PRO el armado de una alianza y tanto es así que, el viernes por la mañana y antes de firmar con la UCR en la tarde, Quattrini y De Marchi se reunieron para fijar una estrategia común.

Una de las figuritas codiciadas por el díscolo de Cambia Mendoza es Javier Milei, quien acá encabeza las preferencias como candidato a presidente. El Partido Libertario logró la personería jurídica en la provincia, con lo cual podría terminar presentando candidato a gobernador propio. ¿Lo hará? Por ahora no es lo que está en los planes de los libertarios autóctonos. Siguen trabajando en su acuerdo con el Partido Demócrata (otro de los que integrarían el frente rebelde) aunque hablan de un condicionante duro para el armado del frente anticornejista.

Millei está decidido a hacer un acuerdo con De Marchi. Pero por un enfrentamiento visceral (que además es público) con Horacio Rodríguez Larreta, jamás transaría políticamente algo con el jefe de Gobierno porteño. Es un problema para el mendocino porque, como ya se sabe, una cosa viene atada de la otra en la rosca entre el PRO local y el porteño. Por eso es que De Marchi juega con los tiempos. Al ser elecciones desdobladas en Mendoza, apuesta a que Milei separe una situación de otra. Sin embargo nada de eso es seguro. Y la otra gran incertidumbre. ¿Romperá De Marchi con el PRO si es que Larreta le impide irse? Nadie lo sabe y aquí no solo otra vez la cuestión de los tiempos, sino que además entrará en juego el estado de situación de la interna nacional del PRO.



Cornejo ya da por descartado que De Marchi jugará por afuera y tiene en mente a la Vendimia. Entiende que para el lujanino se acercará el momento de las definiciones porque está previsto que vengan tanto Horacio Rodríguez Larreta como Patricia Bulrrich. Habrá que agarrarse fuerte la semana que viene. Los dos candidatos del PRO no solo están enfrentados por su disputa particular, sino que los divide fuerte qué hacer con el lío que tienen en Mendoza.