24 de junio: el tiempo desnuda un sistema sin líderes ni programas
La noche del 24 de junio será histórica: después de una veintena de años, Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner no serán de la partida. El cierre de alianzas quedará plasmado y ambos habrán comunicado a sus votantes, las dos fuerzas más importantes del país, que deberán confiar sus votos en un heredero. La vicepresidenta lo hará en manos del que menos quiere, y el expresidente con final abierto, seguirá en su ambiguo apoyo a tres posibles candidaturas.
El sistema quedará huérfano de los dos apellidos que signaron las dos décadas pasadas, Mauricio Macri es protagonista y estadísticamente el político más exitoso entre 2003 y 2019, cuando perdió con Alberto Fernández. Ganó diputación, jefatura de Gobierno, presidencia e hizo ganar a Rodríguez Larreta y Maria Eugenia Vidal los dos cargos que habían aspirado toda su vida. Cristina Fernández de Kirchner desde 1983 ganó todos los cargos, pero tuvo muchas derrotas desde que viró a la izquierda tras años de "cavallismo" y "menemismo duro" en la cámara de diputados militando la privatización de las jubilaciones y de YPF.
Cristina Fernández de Kirchner repite en privado, tal como contó Rubén Rabanal en MDZ, que no será candidata y que Sergio Massa no tiene opción: kirchnerismo clásico obligando al otro a desmentir lo que se cranéa desde las entrañas del ahora muy reducido movimiento. Massa logró su foto con el innombrable Fondo Monetario Internacional, lo que valió la renuncia de Máximo Kirchner al bloque, las pataletas de toda la primera plana de los para nada jóvenes militantes de La Cámpora y la interna feroz con el presidente.
Alberto Fernández sigue convencido de que con seis gobernadores, Hugo Moyano y los movimientos Barrios de Pie y Evita, podrá dar batalla interna dada la atomización del espacio opositor con Javier Milei creciendo en un asegurado tercer lugar. El balotaje será inevitable, pero si Cristina confirma sus intenciones de no jugar, Alberto tiene el número puesto a pesar de las contundentes descalificaciones que padece hace años de los cristinistas que comunican lo que piensa Cristina.
Así entonces, Cristina Fernández de Kirchner termina desembocando en quien, tras querer apresar a su hijo y amigos, le pide de rodillas al Fondo que le preste 450 millones de dólares extra y haga la vista gorda con las metas para el primer trimestre, un desastre de déficit y crisis de balanza.
Macri no piensa ponerle la corona a nadie. A Horacio Rodríguez Larreta le deseó suerte en redes sociales, ni gracias ni hasta luego, una gélida felicitación para una dupla con veinte años de trabajo en equipo. Patricia Bullrich tiene el enorme desafío de la confianza, crece mucho y es hoy favorita en la interna, pero no tiene embajador en CABA y en Provincia, lo que la deja complicada y beneficia Rodríguez Larreta.
El 24 de junio, entonces, se deberán sincerar los amores y traiciones, encarar alianzas legales y dar por empezado el año. Será después de la elección de La Pampa, donde se sabe que Sergio Ziliotto pagará los costos del silencio frente a la tortura seguida de muerte de Lucio Dupuy.

