La capital internacional del vino tiene restaurantes sin vino
Kafkiano o propio de una película de Fellini. Un matrimonio de turistas en el lapso de diez días vivió una experiencia inesperada, sorprendente y frustrante debido a que tres restaurantes ubicados en las calles Sarmiento, Juan B Justo y Av. Champagnat respectivamente, en el caso extremo el de Juan B Justo que no ofertaba “vino” en su propuesta gastronómica, y por carecer de la variedad Sauvignon Blanc los otros dos, sorprendieron a los visitantes. Y no se trata de establecimientos nuevos o sin experiencia. Mendoza tierra del sol y del “buen vino”. Sólo un slogan en esta oportunidad.
El vino mendocino, con esfuerzo, perseverancia y trabajo febril y constante en su calidad, es reconocido en el mundo. Pero, en plena época de vendimia, en casa de herrero cuchillo de palo. La respuesta, dubitativa y avergonzada de inexpertos mozos, agregaba estupor y desaliento en los comensales, que no entendían la situación.
Sin vino o con carencia de variedad Sauvignon Blanc, la situación se convirtió en surrealista. Cómo es posible la ausencia o falta de vinos en Mendoza y en plena época vendimial, con el plus de la presencia de turismo. Sobran vinerias , supermercados y establecimientos comerciales para proveerse de vinos, si las bodegas o distribuidores de vino fallan o demoran en la reposición. No hay excusa posible que valga.
Lamentablemente, quizás sea un síntoma más de la decadencia que señala esta última época en el país y en nuestra provincia. Es imperioso apelar al cambio rápido de política comercial de estos restaurantes.
El buen servicio, en todos los aspectos y detalles, es factor clave e inexcusable en los prestadores de servicios de comida. Que no lo olviden o evadan.
El vino es el sello distintivo más importante de Mendoza. No lo degraden.

