La riesgosa jugada de un intendente K de copiar error de su antecesor del PRO
Vecinos del partido bonaerense de Pilar creen estar reviviendo una pesadilla. El problema surge de dos centrales termoeléctricas, ubicadas en zona residencial y rodeadas de miles de viviendas, que se habían puesto en funcionamiento en 2016, pero que fueron clausuradas, inicialmente, en 2017, a raíz de una cautelar presentada por el daño ambiental que estaban generando, desde contaminación sonora hasta falta de agua en la zona, y por haber sido instaladas violando el código urbano vigente. En 2021, la Justicia ratificó la vigencia de la cautelar.
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En este tiempo, una de las centrales, perteneciente a la empresa APR, decidió desmantelar las instalaciones, mientras que la otra, de la empresa Araucaria Energy, continúa con la batalla legal.
La cuestión es que, a comienzos de año, la Justicia decidió una habilitación provisoria hasta el 31 de junio para atender una supuesta emergencia energética. Según lo establecido, la central que sigue en pie debía estar a disposición ante un pico de consumo. Con el récord de calor registrado hace un par de semanas en el país, la central de Araucaria se puso en marcha e hizo revivir a los vecinos los peores recuerdos.
El funcionamiento de las turbinas no sólo produce ruidos insoportables (“es como tener una avión a punto de despegar en el jardín de tu casa” describieron algunos vecinos en su momento) y vibraciones en el piso, En las casas más cercanas, que se encuentran a un centenar de metros, provocan un leve oleaje en las piletas de natación.
A esto se suma el daño económico que provoca en la valuación de las propiedades.
Ante esta situación, los vecinos de los distintos barrios y countries que rodean las instalaciones se pusieron en contacto para una nueva batalla. Los grupos de WhatsApp que se habían creado en 2016 volvieron a activarse y, como años atrás, realizaron centenares de denuncias al OPDS, el organismo provincial que controla esta área y que fue clave para la clausura en 2017.
El tema podría quedar enmarcado entre una pelea de vecinos contra una empresa. Sin embargo, tiene un lado político que no puede ignorase,
Estas centrales se instalaron en Pilar en 2016, pocos meses después de asumir el gobierno el presidente Mauricio Macri. También la provincia empezó a ser gobernado por Cambiemos, bajo la gestión de Maria Eugenia Vidal, y el municipio pasó a manos del PRO, después de décadas manejado por el peronismo. El intendente triunfante fue Nicolás Ducoté. Todo era “amarillo”.
La radicación ya tuvo cuestionamientos porque obligó a modificar el código urbano de residencial a industrial en una sesión “a las apuradas” en el Concejo Deliberante local y bajo muchas sospechas.
A partir de ese momento, los vecinos comenzaron a organizarse y a oponerse a su instalación. No lo lograron y las centrales rápidamente se levantaron en el lugar. Una vez en funcionamiento y ante el impacto ambiental comenzó la parte más calientes del enfrentamiento.
Tal vez del lado político no se imaginó que habría una reacción tan fuerte, pero los vecinos comenzaron a dar una pelea inesperada. Un dato curioso es que, muchos – tal vez la mayoría – eran votantes de Cambiemos. La organización vecinal surgió desde barrios cerrados y countries de alto poder adquisitivo.
Pese a las quejas de los vecinos, Ducoté nunca dio respuesta. El ex intendente, además de este problema, tiene causas en la Justicia por manejo de fondos en el Municipio.
Desde esa votación del cambio del código urbano, todo fue sospechoso en torno a las termoeléctricas, especialmente con Araucaria por sus supuestos vínculos con el poder del momento. Hasta Ducoté, en un audio de Whatsapp que se filtró, daba a entender que la orden de que las centrales siguieran funcionando venía de “arriba”.
Lo cierto es que el entonces intendente fue sumando rechazos entre los vecinos afectados por las termoeléctricas hasta tal punto que fue increpado en varias oportunidades. No podía ir a ningún acto municipal sin que aparecieran grupos de vecinos a cuestionarlo en público. Pero la Justicia le dio la razón a los vecinos y avaló la cautelar inicial.
Cuando llegaron las elecciones del 2019, el malestar de los vecinos se hizo notar. La noche de los comicios, el escrutinio de Pilar fue uno de los más tensos y la ventaja para el triunfador – Federico Achával del Frente de Todos – fue ajustada.
Los vecinos que encabezaron la lucha contra las termoeléctricas sostienen que la decisión de Ducoté de defenderlas hasta el último día fue clave para su derrota.
“Gente que lo había votado en 2015, no lo volvió a votar por lo que hizo con las termoeléctricas” aseguran.
Ahora, con la reapertura del problema ponen los ojos en Achával. Hasta ahora, el intendente mantuvo una muy buena relación con los representantes de estas agrupaciones de vecinos. Estos aseguran que el intendente les manifestó que no quiere a esta central en el distrito y que explicó que aceptó esta habilitación provisoria con la promesa que, a partir de junio, Araucaria se mudaría de Pilar.
Los vecinos, consultados por MDZ, confían en la palabra del funcionario porque hasta ahora se mostró abierto a los reclamos, pero a su vez desconfían porque saben que detrás hay muchos intereses económico.
El gran test va a ser qué sucederá a partir de julio y si se cumple la palabra de Achával. Más teniendo en cuenta que las elecciones estarán muy cerca y el intendente buscará su reelección.
“Si no cumple, vamos a ser tan duros como con Ducoté. Sabemos que el ex intendente hoy se lamenta por no habernos escuchados, lo que le costó su cargo” dijo a MDZ una de las representantes de los grupos vecinales.

