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En Córdoba, Juntos por el Cambio no quiere candidatos “puestos a dedo” desde Buenos Aires

Luis Juez y Rodrigo de Loredo son los precandidatos más firmes, pero aún no están dadas las condiciones para evitar la interna. Mientras, ambos se volvieron a mostrar juntos en las visitas de Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal a la provincia.
Foto: Archivo
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Si algo aprendieron los partidos que integran Juntos por el Cambio de las elecciones de 2019, es que no quieren que el candidato a destronar a Hacemos por Córdoba y suceder a Juan Schiaretti en la gobernación provincial sea “puesto a dedo” por los referentes de la coalición desde una oficina en Buenos Aires.

Ya ocurrió hace cuatro años cuando conformaban “Cambiemos”. Ante dos fuertes precandidatos, desde CABA decidieron que no haya internas y blanquearon su apoyo a Mario Negri por sobre Ramón Mestre, por entonces intendente de la Capital cordobesa. 

Ante el desplante, Mestre se presentó por fuera de la alianza y se llevó gran parte del respaldo radical, partido que presidía en aquel momento, y los votos se dividieron con el consabido resultado: Schiaretti fue reelegido y Hacemos por Córdoba sostuvo el poder.

Hace dos años, para las elecciones legislativas, las internas fueron inevitables. Las fórmulas eran la de Luis Juez encabezando la lista de senadores y Rodrigo de Loredo la de diputados; y la de Mario Negri (senadores) y Gustavo Santos (diputados). Finalmente, triunfó la primera dupla, y al día siguiente los cuatro dirigentes se mostraron desayunando juntos, como muestra de unidad más allá del resultado para consolidar los votos logrados. El gesto sirvió y Juez - De Loredo triunfaron en las urnas. 

Con la mira puesta en repetir ese mismo resultado, en el 2023 Juntos por el Cambio busca en Córdoba dar nuevamente muestras de unidad. Así como despidieron el año con un multitudinario acto y la presencia de los principales referentes de los partidos integrantes de la alianza, la idea es que sus precandidatos con mejor intención de voto (Luis Juez y Rodrigo de Loredo) continúen mostrándose juntos.

Visitas desde Buenos Aires

Así lo hicieron a principios de mes, cuando la precandidata y titular del PRO, Patricia Bullrich, realizó una visita a Córdoba. Tanto Juez como De Loredo la escoltaron y ante la pregunta de la prensa, la exministra de Seguridad de la gestión de Macri prefirió mantener una opinión equilibrada y no inclinar la balanza por ninguno de los dos.   

A mediados de enero había visitado la provincia el jefe de Gobierno porteño y también presidenciable, Horacio Rodríguez Larreta. En tierras mediterráneas, Larreta afirmó que el candidato a gobernador lo debían definir “los dirigentes cordobeses”, al tiempo que dijo estar confiado de que en los próximos comicios se impondrá Juntos por el Cambio.

La última en recorrer tierras cordobesas fue la también precandidata a presidenta María Eugenia Vidal, quien realizó un almuerzo en Colonia Caroya junto a Rodrigo de Loredo, Luis Juez y Mario Negri. Fue otra demostración de unidad que Juntos por el Cambio intenta mostrar de cara al año electoral. 

“Que hoy tengamos a dos buenos candidatos como Rodrigo de Loredo o Luis Juez en Córdoba es un buen problema para Juntos por el Cambio, no es una dificultad”, aseguró Vidal. También reiteró que “más importante que definir candidaturas, es definir las reglas de cómo se definen esas candidaturas”.

Ese es el principal dilema. Es casi imposible no tocar la interna caliente que hoy está polarizada entre el senador Luis Juez y el diputado Rodrigo de Loredo.

Ambos quieren ser candidatos a gobernador en un distrito ante una oportunidad que sienten como servida en bandeja: Juan Schiaretti no puede ser reelecto para una tercera gobernación y ya designó a quien imagina como su sucesor, el intendente de la capital cordobesa Martín Llaryora.

Oportunidad histórica

Pero claro, Llaryora no es Schiaretti. Tampoco se acerca al carisma que irradiaba José Manuel De la Sota, quien perdió la vida en un accidente automovilístico el 15 de septiembre del 2018. Y fueron ellos dos, De la Sota y Schiaretti, quienes se alternaron la titularidad de la Gobernación desde el año 1999 hasta la fecha. Será la primera vez en 22 años que un tercer nombre asume el desafío de mantener en el poder al justicialismo que representa “Hacemos por Córdoba”. 

La coyuntura es leída como “histórica” para la coalición opositora. El dilema es que no hay consenso hasta el momento para evitar la interna, luego de que Juez y De Loredo expresaran sus aspiraciones de ser el próximo gobernador de los cordobeses.

Desde el Frente Cívico aseguran que Juez es quien  más mide en las encuestas, y que De Loredo sería un buen intendente. Pero en el radicalismo hay sectores que no aprueban que el senador nacional y exintendente de la ciudad de Córdoba sea el candidato de la “unidad”. Más bien se inclinan por ir a internas para que el radicalismo recupere -con el poder de sus afiliados- el bastión que tuvo históricamente hasta el triunfo de De la Sota.

Ocurre que someter la consulta a una interna abierta, para el juecismo es abrir la puerta a que el peronismo mueva a sus militantes para inclinar la balanza por el candidato con menos posibilidades de llegar a la Gobernación y que asegure el triunfo de Llaryora.

Más allá de la tensión que hoy se vive dentro de Juntos por el Cambio en Córdoba, lo único claro es que ambos seguirán figurando en las fotos con los precandidatos presidenciales de la coalición que visiten Córdoba, sin  inclinar preferencia por ninguno de ellos, ya que tampoco se tiene en claro cuáles terminarán integrando la fórmula definitiva para ocupar el sillón de Rivadavia

Acuerdo bajo las cuerdas

En la otra vereda circulan fuerte los rumores de un supuesto acuerdo que podría darse entre el schiarettismo y el PRO. Es sabido que ante un eventual ballotage entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, los votos cordobeses no se inclinarán por el kirchnerismo por la fuerte oposición que el gobernador mediterráneo viene sosteniendo hace varios años con el actual oficialismo. 

Y el encuentro que Martín Llaryora tuvo a mediados de noviembre con Mauricio Macri en Buenos Aires -del que Juan Schiaretti estuvo al tanto- sacudió el avispero interno en Juntos por el Cambio  en Córdoba, en especial provocó una enfurecida reacción de Luis Juez.

Desde un sector del PRO Nacional dejaron trascender que no extrañaría un apoyo bajo cuerdas a Llaryora para posicionarlo frente a la provincia y a De Loredo en la intendencia, en base a la histórica rivalidad entre Schiaretti y Juez. Nadie olvida que el senador denunció en 2007 que el peronismo, mediante fraude, le “arrebató” la Gobernación tras obtener una ínfima ventaja del 1,1% en los comicios.

Y mientras para el afuera, Juntos por el Cambio le exige a Schiaretti que fije de una vez fecha de elecciones, para poner en marcha el engranaje y lanzar una campaña electoral que tenga como única meta el triunfo en las urnas; para el adentro, los partidos que integran la coalición debaten en Córdoba la forma de elegir sus mejores candidatos que encabecen la fórmula vencedora. Y hoy por hoy, esto difícilmente lo logren sin ir a internas.