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Sergio Massa se apoya en la CGT antes de la mesa política de Alberto

El ministro de Economía busca evitar ruidos con los grandes gremios antes de la mesa política convocada por el presidente. La central obrera espera mayores desembolsos para darle sostén a su sueño presidencial. Paritarias con techo y precios congelados: las dos premisas básicas de su plan.

Sergio Massa quiere llegar lo más fortalecido posible a la mesa política del Frente de Todos que convocó el presidente Alberto Fernández. Hace llamados a intendentes, habla con gobernadores en privado chequeando presencias y sostiene el vínculo intacto con parte de la CGT. El desafío está en su premisa básica de intentar persuadirlos de que para que funcione su plan económico, hace falta un techo máximo de 60% de paritarias en lo que él bautizó "salarios justos". No existe una inflación de 60% con paritarias libres, él y los gremios lo saben.

La presencia del cristinismo en la mesa será encarnada por Mario Secco, intendente de Ensenada y habitual interlocutor con Cristina Kirchner, y Eduardo "Wado" de Pedro, quien puso primera en su operativo clamor para competir en las PASO contra el propio Alberto, ya lanzado hace tiempo.

Así entonces, se dará la particular situación de tres potenciales precandidatos al mismo cargo en la misma mesa. Massa viene de reunirse con Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja mal visto en Casa Rosada, en especial por Cristina Kirchner, de hecho el ministro se abrazó con la intendenta de la capital, Inés Brizuela y Doria, la peor enemiga del gobernador local.

Massa necesita una pata obrera fuerte por que ya sabe que no contará con el esquema de poder de la familia Moyano, hoy enrolada esencialmente detrás de Alberto Fernández. "El Negro va a jugar con nosotros, eso no está en discusión", dice el presidente en privado. No tiene dudas de la lealtad del líder camionero a su anhelo reeleccionario. El tigrense necesita una serie de condiciones básicas, y el movimiento obrero de la CGT tiene que darle el visto bueno a su programa de precios justos y la inflación corcetada que sostiene hace seis meses y que prorrogará hasta el fin del mandato. 

La CGT lo va a respaldar, pero a cambio del desembolso de fondos que esperaban antes de la Navidad pasada, y que nunca llegaron. El mal humor se lo hicieron saber, y una vez más el sindicalismo sólo apoyará a quien prometa no investigarlos y les dé más cantidad de fondos a las obras sociales, histórico tema de fondo entre la política y el gremialismo nacional.