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Javier Milei defiende en 8 ejes una profunda reforma que tiene destino incierto

El presidente resume en la eficacia del Estado y las libertades un proyecto de más de 650 artículos y 6 anexos. Dudas en un Congreso que no sale del estado de asombro.
Javier Milei, el día de la asunción, al saludar en el balcón de la Casa Rosada Foto: NA
Javier Milei, el día de la asunción, al saludar en el balcón de la Casa Rosada Foto: NA

En tan solo 17 días ya se sabe que el de Javier Milei será un Gobierno sobreanalizado y estudiado por décadas. La presentación de la ley ómnibus es un paso más en una novela que recién empieza. Así como con el mega DNU, ahora el presidente busca que el Congreso transforme en ley un paquete que tiene incidencias significativas en cuestiones económicas, productivas, financieras, tributarias, energéticas, penales, educativas, sanitarias y electorales. Tal como en el DNU, donde reina la incertidumbre sobre lo que pasará, con la “Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos” está la certeza de que, así como está, no será aprobada.

Son las bondades del debate parlamentario: hasta una coma puede ser modificada si no cuenta con los votos necesarios. Sin embargo, la potencia con la que Milei viene impulsando sus propuestas hace dudar de cuál será su estrategia parlamentaria. Con el DNU insiste con que no hay margen de negociación, que si lo abre a debate cada factor de poder alcanzado va a buscar cambios. Pero con la ley, si no aceptan negociaciones, se les volverá cuesta arriba a las espadas parlamentarias de La Libertad Avanza

Hasta incluso lo planteaba este miércoles por la tarde un diputado del PRO, de los más optimistas con Milei: “No sé de dónde van a sacar los votos”. La principal queja es que no hay conducción política, no hay interlocutores que anticipen las movidas, que le den recursos discursivos a los que podrían defenderlos para salir a respaldar una vez presentado el texto. Es una forma de construcción política distinta a la conocida hasta el momento.

“Lo que cae mal es la sensación de avasallamiento de un poder sobre otro”, razonaba una fuente parlamentaria del radicalismo. Allí encuentran puntos de acuerdo y varios de desacuerdo. Pero la sensación que está teniendo más de uno en el Congreso es que Milei quiere imponerse a la fuerza, desprestigiando incluso a quien se oponga o plantee reparos al punto de plantear que hay quienes quieren “coimas”. 

El amplio abanico político intenta entender todavía la reconfiguración del mapa. El kirchnerismo es el que más cómodo está criticando por igual un DNU que un proyecto de ley. Algunos gobernadores del peronismo tienen más reparos, saben que algunas cosas pueden llegar a aceptar, sobre todo si es fruto de una negociación por recursos para sus provincias. 

En el PRO y el radicalismo, con diferentes matices, saben que Milei le habla a sus propios votantes. Por eso, sobre todo el radicalismo, busca las maneras de mostrar diferencias, pero sin quedar pegados al kirchnerismo. El PRO está más cómodo con las ideas, pero también mira de reojo los movimientos políticos de Milei, que tiene algo muy distinto en su génesis: no es anti PJ.

Los ejes de Milei

Para Javier Milei, los más de 600 artículos y seis anexos, acumulados en 350 páginas, se pueden fundamentar en 8 ejes, que - según él - son la base ideológica de la ley ómnibus y de toda su visión de la organización que debería tener la sociedad argentina. Son:

  • Un Estado eficiente y austero que respete la Libertad;
  • Libertad política;
  • Libertad de vivir sin inflación;
  • Libertad de aprender;
  • Libertad de vivir sin miedo;
  • Libertad de producir y elegir;
  • Libertad económica;
  • Libertad de expresión.

El problema es que, cuando los títulos bajan a la realidad plasmada en el texto, las diferencias aparecen. El Estado “eficiente y austero” incluye una serie de delegaciones de facultades que reducirían el margen de acción del Congreso. Algunos, con vehemencia, salieron a criticar la amplia emergencia que se dicta (en materia económica, financiera, fiscal, previsional, de seguridad, defensa, tarifaria, energética, sanitaria, administrativa y social), a pesar de que se la votaron con los ojos cerrados a Eduardo Duhalde en 2002, se la renovaron después a Néstor y Cristina Kirchner, y la repusieron con Alberto Fernández. Sin embargo, hay otros que siempre se opusieron y ahora no quieren perder la coherencia.

El problema es que en la libertad política, además de eliminar las PASO, algo que no sería tan conflictivo, busca cambiar el sistema electoral. Pasaría de ser proporcional a mayoritario, generando que las minorías tengan más dificultades para acceder al poder. Alfredo Palacios, con este esquema, pudo llegar a diputado por La Boca, pero era apenas una excepción entre 120. Además, el diseño de ese esquema de circunscripciones puede dar lugar a un poder mayoritario y hegemónico riesgoso.

Y así, en cada una de las libertades defendidas por Milei surgen interrogantes y dudas que deberán ser discutidas en el Congreso. ¿Suben retenciones cuando no se iban a subir más impuestos? ¿Se habla de “niños desde su concepción” en contradicción con lo que marca la ley del aborto? ¿Se piensa en un juicio por jurados en materia penal donde los jueces vistan togas y usen el martillo típico de las películas de Hollywood? 

El mensaje con el que el Gobierno anunció el envío del proyecto.

Los equipos de cada uno de los espacios políticos ya están analizando en detalle cada uno de los artículos del proyecto de ley. Los alfiles de Milei en el Congreso, sumado al ministro del Interior, Guillermo Francos, y el enlace parlamentario, Omar de Marchi, deberán iniciar el largo camino de reunir voluntades para aprobar la ley ómnibus. Unos les pedirán sacar una cosa, otros alguna otra. Y en el medio quedará sin resolver el destino del DNU. 

El caso más cercano para comparar es el de Luis Lacalle Pou, en Uruguay, quien al poco tiempo de asumir envió un proyecto de Ley de Urgente Consideración (LUC), que tenía cerca de 400 artículos. Finalmente, tres meses después, consiguió su aprobación, con varios artículos menos. Un referéndum, tiempo después, le terminó dando mayor impulso político.

Milei deberá demostrar hasta dónde su impulso político tiene margen para imponerse apoyado en la grave situación económica que vive el país o encuentra límites en un sistema que todavía tiene resortes que no están convencidos de seguirle el juego. “No la ven”, es el mensaje que el libertario repite. Genera incertidumbre en amplios sectores que se preguntan a diario si hay algo que no están viendo. Pero de algo están todos convencidos: nadie puede ver el futuro. Un futuro que con Milei, su DNU y su ley ómnibus, por ahora es más que incierto.