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La sorprendente mirada unitaria de Javier Milei y las consecuencias del DNU

Javier Milei decide y avanza sin consultar y escuchar las demandas de las provincias. En Mendoza, siguen con el estupor que inmoviliza y miden las consecuencias a mediano plazo.
Foto: Shutterstock
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El estupor que tienen los gobernadores frente a las acciones de Javier Milei se ha transformado. En los primeros 15 días de gobierno, ha permitido una concentración de decisiones, centralidad política y unitarismo pocas veces visto. Mendoza, por ejemplo, mira y analiza impávida, con dudas. Aún no tiene claro si está "a favor o en contra", si conviene apoyar lo que consideran bueno porque la gente lo votó, o repudiar lo que saben que está decididamente mal, como obviar las instituciones republicanas.

El unitarismo de Milei, el presidente hipérbole, goza del impulso de arranque, pero genera dudas sobre la preparación para el camino largo. Allí radica parte de la paciencia que algunos gobernadores, como Alfredo Cornejo, tienen. Mientras, no escucha ni acciona sobre los pedidos que hay desde los distritos provinciales. 

Miden el impacto, esperan la reacción de la población y, sobre todo, sacan cuentas: creen que el tiempo clave será el verano, antes de que llegue la "lluvia de dólares" de la cosecha de abril. Ese medio tiempo es el que miden y donde se jugará el destino real del gobierno. Mientras, Milei le ganó la primera batalla discursiva a la política. En Mendoza y en el resto del país se discuten números sobre el impacto que tendrá el ajuste; acerca de "cuántos caerán" en el sistema público de salud por no poder pagar una prepaga, cuántos dejarán de tener la aspiración de tener un trabajo en blanco y también demandarán más servicios estatales provinciales, cuánta demanda más habrá en los comedores y la lista sigue.

Cornejo y los funcionarios del Ministerio de Gobierno. 

Además, logró patentar para sí el significado de la palabra "libertad". Si el kirchnerismo había construido y coptado conceptos universales para asociarlos a su sector político (como los derechos humanos, la diversidad cultural y de género), Milei hace lo propio con un concepto aún más universal: la libertad. Se apropió y nadie discute: en nombre de la libertad (solo económica, para transacciones comerciales) avanza sobre potestades, derechos y recursos. El temor de la política radica en el apoyo que tuvo en las urnas, aún con un error de lectura: Milei ganó el balotaje por un margen amplio, pero su voto directo en la primera vuelta fue mucho más humilde.  

La política dejó de pensar si está bien o mal que haya personas que tengan su calidad de vida deteriorada y que esa herramienta, la política, debía ser funcional a evitar esa situación. Lo extraño es que ya se vivió en los '90 las provincias recibieron más responsabilidades y menos recursos para prestar servicios, sobre todo en educación Las consecuencias fueron negativas. Recién van 15 días, pero los gobernadores por ahora ofician de testigos. El otro dato clave es la supervivencia institucional de las medidas de Milei: creen que a la Corte no le quedará otra que frenar total o parcialmente las decisiones que saltearon el camino institucional. 

En Mendoza aún pasan el tamiz para saber qué queda del Decreto de Necesidad y Urgencia y cómo impactará. Hay medidas que tendrán efecto inmediato y otras que no, pues regula temas que son de competencia provincia. Pasa con la salud, donde sí habrá repercusiones fuertes por el cambio en las obras sociales (que regula la Nación), pero podrían ser menores en el caso de las farmacias, que tiene reglas locales. 

Federico Sturzenegger es el hombre más influyente del Gobierno, aunque nadie lo votó. 

El gobernador Alfredo Cornejo esquiva definiciones públicas. No se ha referido públicamente a ninguna de las medidas. Ni para bien, ni para mal. Puertas adentro de casa de gobierno sí preocupa la falta de estrategia, equipo y plan del Presidente. "Tienen tres o cuatro ideas generales y nada más", repiten. El ejemplo más tangible de eso es que la persona más importante del Gobierno terminó siendo un hombre al que nadie votó y que nadie imaginaba: Federico Sturzenegger.

Es tan extraño el mecanismo para armar el gobierno que en la Nación terminaron juntándose sectores enemistados en Mendoza. Hay funcionarios afines a Cornejo, como José Thomas, está el rival y aliado político del gobernador, Luis Petri, y también Omar De Machi. Todos pensaban distinto, ahora todos están en el mismo barco. Esa lista de políticos mendocinos que participan del gobierno nacional se va a engrosar por la cantidad de vacantes que hay. 

Tiempistas

Por eso, como tiempista, Cornejo espera y recalcula su gobierno. A contramano de lo que se esperaba, lleva también 15 días en la gestión sin tomar decisiones importantes en ningún área. Incluso no designó equipo nuevo, aún en sectores que reclaman a gritos cambios de curso. 

El principal temor del Gobierno local está en los recursos. No saben aún cuánto y cómo recaudarán. Mientras menos recursos tenga, menos independencia tendrá. Cornejo lo vivió en su primera gestión. En los dos primeros años sufrió la dependencia de ayuda financiera de Mauricio Macri, cuestión que le impuso un cepo discursivo virtual. En el caso de Milei no hay expectativa de ninguna ayuda, pero mientras menos recursos lleguen, menos margen de maniobra independiente tendrá el Gobernador; aún con una reserva de recursos gigante. 

Creen que la salud pública recibirá a los "caídos" por el aumento de las prepagas. 

Hay dos decisiones trascendentes que Cornejo espera. Primero, que el Presidente no restrinja ningún recurso de transferencia automática y, en el mismo sentido, que tengan actualización según la recaudación real. Es decir, que no transfiera a valores nominales del 2023. La otra decisión tiene que ver con los fondos ahorrados y que no se usaron para Portezuelo del Viento. La intención es que Milei libere esos fondos para permitir que tengan otros usos y no solo obras de generación hidroeléctrica. Esa medida le daría un margen de maniobra extra el gobierno provincia. 

En la maraña de decisiones que tomó el Gobierno nacional y que analizan en Mendoza hay bastante confusión. En la Provincia festejan muchas desregulaciones y aseguran que adhieren. Sin embargo, en los últimos 8 años el Estado provincial ha sido altamente intervencionista en la economía local, a contramano de la filosofía de Milei. Ocurrió, por ejemplo, con los planes Mendoza Activa, desde donde se inyectó dinero de manera directa desde el Estado. También en la vinculación con el Gobierno nacional para intentar rescatar empresas, como IMPSA. Incluso hay un relato parcial desde el nuevo gobierno local. Festejan la idea de convertir en sociedades anónimas a las empresas estatales. Y ponen de ejemplo a las compañías mendocinas. "En Mendoza no tenemos empresas estatales y ninguna es deficitaria", relatan.

Es una lectura curiosa, pues en los últimos años se multiplicaron las empresas gestadas y gestionadas desde el Estado con funcionarios y todas reciben un chorro de recursos estatales sin los que no podrían funcionar. AYSAM, la empresa de aguas, depende de los subsidios del Estado provincial para hacer obras. En su balance tiene equilibrio, pero porque no se hace cargo de esas grandes inversiones. La Sociedad de Transporte de Mendoza mucho más: hasta alquila colectivos a empresa privadas y recibe suculentos recursos. Tiene, por ejemplo, a cargo la obra del metrotranvía, pero los fondos son provinciales; igual que los recursos para la compra de trenes. Es como si Aerolíneas Argentinas solo pagara sueldos y el Estado le financie la compra y alquiler de aviones para disimular el déficit. Lo mismo ocurre con la empresa de aviones locales y  EMESA. Es más: en Mendoza el Estado subsidió directamente a empresas privadas, como ocurrió con Hierro Indio.

Como sea, se espera un verano complejo y en Mendoza buscan calibrar la brújula con variables aún más difíciles de compatibilizar: lo que hay que hacer, lo que conviene decir y cuánto esperar para reaccionar.