Las extrañas ponderaciones de Javier Milei, la referencia a Macri y el favor que recibió en Mendoza
Peinado menemista, un buzo deportivo bajo la campera de cuero. Informal y con una excentricidad que a esta altura está bien calculada. Javier Milei subió a una camioneta y luego a un escenario para hablar a unas 3 mil personas que, en tiempos de apatía política, parece una multitud. El líder libertario quiso hacer pie en Mendoza y por eso hizo una alegoría localista: hablar bien de José de San Martín, a quien igualmente relegó en el podio de los próceres: para el candidato a presidente Alberto Benegas Lynch (hijo) es el principal prócer de la historia.
La otra alegría fue más explícita y conocida: "sí se puede", coreaban Milei y sus seguidores. La referencia directa es a Mauricio Macri, el líder de la alianza entre el Pro y La Libertad Avanza.
Entre el público presente en calle Sarmiento y quienes lo escuchaban por redes y televisión, quizá era necesario googlear el nombre. Milei recitó los postulados del economista al que tiene como ídolo y que "lleva tatuados". Como si fuera Alfonsín recitando el preámbulo, el candidato dijo a los gritos algunas de las máximas de esa visión de la vida cotidiana. También pareció extraña para la mayoría de los centennials presentes la efeméride que el propio Milei festejó: la caída del muro de Berlín, ocurrida en noviembre de 1989 y que "aplastó a los socialistas", según el candidato.
Milei jugó de local, pues en Mendoza ganó en las dos elecciones y todo indica que tendrá un buen resultado. El hombre anti-casta estuvo en la sede partidaria del partido más tradicional de Mendoza, el PD, que tiene como líderes dirigentes de larguísima trayectoria.
En su brevísimo discurso Milei pidió fiscalizar para cuidar los votos y ganar. "Los votos están. Tenemos que fiscalizar", dijo. Al rival de Sergio Massa lo escucharon, pues recibirá el favor del radicalismo, que llamó a fiscalizar, triangulando la participación a través de un voluntariado que es promocionado hasta por la propia Junta Electoral.
Milei tendrá apoyos explícitos y otros culposos. En el oficialismo local ni Massa ni Milei caen bien. Pero saben que una presidencia del actual ministro de Economía podría resucitar con otras armas a la oposición del PJ. Massa es un malo conocido, Milei un desconocido que genera desconfianza.

