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El dramático panorama de uno de los economistas estrella de la oposición para después del 19

El economista radical sigue siendo filoso y tajante aunque no utilice motosierra. Descree de los métodos de los dos candidatos presidenciales y avizora una dramática salida económica el lunes 20.

El diputado nacional del radicalismo, Martín Tetaz, es más que pesimista sobre el futuro argentino tanto si gana Sergio Massa o si triunfa Javier Milei. “Con uno viene un Remes express (por Remes Lenicov), con una devaluación drástica al otro día, y el otro representa un gran interrogante, porque si no hace las transformaciones necesarias, el país entra en una ebullición imposible de detener”.

Para Tetaz, sea cual sea el resultado, “los cambios se van a venir” y eso es algo fundamental para él y quienes creen pensar que Juntos por el Cambio fue una herramienta importante porque “detuvimos el riesgo institucional que representaba la profundización del kirchnerismo”, que según él se termina o se transforma con el candidato de Unión por la Patria en el poder si gana el balotaje.

El economista no disimula su preocupación por lo que viene el lunes 20 de noviembre.

“Los cambios se están produciendo de una manera mucho más acelerada de la que suponíamos. Cuando nació Cambiemos, y su continuidad de Juntos por el Cambio, teníamos como compromiso terminar con el kirchnerismo y darle a la Argentina una salida republicana. Esos dos objetivos se están cumpliendo”, comentó.

El legislador, perteneciente a Evolución Radical, corriente interna que tiene a Martín Lousteau y ahora a Maximiliano Pullaro como figuras más importantes, cree que cualquiera sea el resultado, “se reconfiguará la estructura opositora. Quizás con Sergio Massa en el poder esto se dificulte un poco más”, aceptó.

- ¿Y los radicales qué van a hacer?
- No vamos a compartir ningún gobierno con Massa. El radicalismo, en esto, fue muy claro. Y creo que esto fortalecerá al radicalismo, y quizás hasta el mejor escenario para nuestro partido sería que gane Javier Milei y reconstruirse a través con nuestros cinco gobernadores constituidos.

- ¿Qué esperas para el día después de las elecciones?
- Una corrección cambiaria. Si gana Massa la tiene que hacer ya. No creo que quiera asumir su Presidencia con semejante atraso cambiario. Si triunfa en el ballotage uno se imagina que renuncia al Ministerio, asume alguien de su equipo y pone el valor del dólar en un precio corregido. Viene un Remes express que hará el trabajo sucio que no le conviene hacer al candidato. El dólar de 350 es una pieza de museo. No veo un buen final en la economía de Massa, pero sí una corrección rápida antes de diciembre.

- ¿En caso que gane Milei, se podrá dolarizar como él propone?
- Es imposible porque no hay dólares. La única manera es que el gobierno canjee pesos por dólares. El gobierno no puede decirle a la gente que el peso no vale más. No es un cambio como el que fue la época del Austral, por ejemplo. Acá no hay dólares.
El Estado puede invitar a los particulares a hacer transacciones en dólares, poder abonar impuestos en dólares para hacerse de moneda extranjera, pero no hay posibilidad de absorber todos los pesos que quedan en el mercado, y sobran, y si no se retiran, genera más inflación, como sucedió en Venezuela. Hacia allá vamos en caso que Milei quiera dolarizar sin dólares.

- Y si se ajusta y se toman las decisiones financieras y económicas necesarias para sanear la economía, ¿es necesario dolarizar?
- No se puede hacer transformaciones drásticas si antes no estabilizas. El desplome de la inflación puede habilitar las reformas de Estado, impositivas, laborales y todas las necesarias para estabilizar definitivamente la Economía.
El timing de las reformas es fundamental. La estabilización te compra tiempo y autoridad para ejecutar todas las reformas que hay que hacer. Si uno se pone a todo el mundo en contra porque arrancas con una motosierra, esto termina en un desastre. En la calle no funciona una reforma que puede ser estudiada en una universidad. Hay que estabilizar primero para que todo tenga un plafón político indispensable”.