El distrito 25 que dio vuelta la elección y la cacería del voto federal de Massa y Milei
Sergio Massa revirtió un resultado electoral en un contexto que parecía imposible. Pero parte de la respuesta está en una zona geográfica donde el Gobierno puso todo el foco: la provincia de Buenos Aires. Particularmente parte del "distrito 25" de Argentina: el Área Metropolitana. La diferencia que logró Unión por la Patria en esa zona explica gran parte del resultado de ayer. No fue el único, pues en otros centros urbanos importantes, como Mendoza y Tucumán, Massa también tuvo un repunte importante.
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Pero el impacto del AMBA es enorme: solo en la Tercera Sección Electoral, Massa sacó un millón de votos de ventaja en la elección de ayer. En ese conglomerado de municipios peronistas el ministro de Economía obtuvo 1,8 millones de votos. En Mendoza, donde tuvo una importante remontada, 470 mil. Allí se entiende el valor real de la elección con distrito único y por qué el diseño "radial" de todos los planes. En el balotaje no hace falta juntar "provincias", sino votos a granel, como ocurrió en las elecciones de ayer. Y el mayor caudal está en las secciones electorales urbanas de Buenos Aires.
La provincia de Buenos Aires también elegía Gobernador y la elección simultánea generó un efecto de tracción positiva entre intendentes, gobernador y presidente. Todos de la misma zona. Tan potente fueron la energía y los recursos, que inmunizaron las urnas a los escándalos de corrupción explícita, como lo ocurrido con el cobro de sueldos de ñoquis y la obscena exhibición de riqueza de Martín Insaurralde. El "conurbano" traccionó y ocurrió el milagro electoral, en la misma zona donde, junto con la Ciudad de Buenos Aires, el tesoro nacional subsidia para evitar más caos.
Agendas
Sergio Massa tiene un discurso federal, aggiornado, pero cosecha votos en el AMBA. Javier Milei, ni el discurso construyó ; a tal punto que retaceó los apoyos a referentes de las provincias y se anima a anunciar el fin de la coparticipación. El distrito único funciona donde están los votos, reproduce el país "radical" que nace y muere en Buenos Aires. En el balotaje, que es la tercera ronda electoral, podría potenciarse.
El país federal se resetea de cara a la segunda vuelta y los gobernadores miran de reojo. El fracaso de Juntos por el Cambio va a tener continuidad en una disputa por los liderazgos. Hasta ahora esa alianza era conducida por el Pro porteño. Todo los liderazgos surgieron de ese núcleo y también los fracasos en cadena. El futuro inmediato es una incógnita y alcanza con escuchar las divergencias entre la UCR y el Pro de cara al balotaje para darse cuenta que no será sencillo volver a amalgamarse; si es que tienen intención de hacerlo.
El poder federal de Juntos por el Cambio creció, siempre y cuando logren amalgamar a referentes que tienen una identidad más ambigua, como ocurre con los mandatarios electos de Neuquén, San Juan y San Luis. Tendrán en Sergio Massa un competidor. Como buen encantador, el ministro de Economía escucha y suele acomodar las respuestas a las necesidades de sus interlocutores. A ellos estaba dirigidos, entre otros, el discurso de la victoria. En la "liga" de gobernadores que ya nacen opositores están Alfredo Cornejo, de Mendoza, Rogelio Frigerio, recién electo en Entre Ríos, Gustavo Valdés, de Corrientes, entre otros. Cornejo, por ejemplo, intuyó tiempo atrás la posible debacle y allí se explica, en parte, su repliegue a Mendoza.
La audacia de Massa para ser candidato tuvo como catalizador haber podido construir a su enemigo; Javier Milei, con quien tendrá ahora un mano a mano a todo o nada.



