Análisis

Los gestos de Milei, el relato de Massa y el coaching de Bullrich: las definiciones del lenguaje no verbal

Un análisis detallado de cómo se comportaron los distintos candidatos. Las miradas y el storytelling de los candidatos.

Franco Pisso lunes, 2 de octubre de 2023 · 01:50 hs
Los gestos de Milei, el relato de Massa y el coaching de Bullrich: las definiciones del lenguaje no verbal
Foto: Télam

A la hora de analizar los debates presidenciales, hay que destacar que en estas instancias es un mero acto deportivo. Siempre se predomina en esta clase de situaciones aquel candidato que puede lidiar con esta contienda deportiva, con este momento de altísimo estrés, con mayor soltura y mayor eficiencia.

En este punto se ve bastante profundo el debate porque hay diferentes posturas, alcances y maneras de prepararlo. En este contexto se ve como Myriam Bregman y Sergio Massa son los que más cancha tienen en esta área.

Obviamente Massa era aquella persona que tenía más motivos por ser Gobierno y por lo sucedido con Martín Insaurralde. Esto no lo aprovechó mucho la oposición, solamente al comienzo del debate, donde fueron bastante incisivos. Pero después, él ni siquiera respondió al respecto, entonces no hubo una insistencia, no se marcó en la audiencia que hubo un déficit de esa respuesta.

Massa y la importancia de un buen storytelling

Massa estuvo correcto desde el punto de vista de la comunicación en general, quiso pasar desapercibido y de hecho pasó desapercibido. Tuvo un buen storytelling en algunos momentos, sobre todo cuando habla de la educación, que va a ser tu hijo desde el jardín de infantes, después pasando por la educación primaria, por la secundaria hasta llegar a la universidad. Esa estrategia llama la atención, pero no se destacó.

Massa buscó votos del centro, se vio cuando habló de la cuestión de fondo, de la búsqueda del radicalismo, de la integración con un bloque amplio. Esto apareció desde su comunicación verbal en varias oportunidades cuando él miraba a Schiaretti, cuando miraba a Patricia Bullrich. No miró en ningún momento a casi nadie, solamente a los candidatos a los que él realmente quería cautivar a su audiencia o a sus votantes.

Esa comunicación se vio bastante congruente. Se lo vio extremadamente coachado, a punto tal de que nunca se lo vio soltarse, siempre estuvo atado, y eso evidentemente no lo posiciona ni tan bien ni tan mal. Massa entró al debate de la misma manera, o en realidad, Massa salió del debate de la misma manera en la que entró, sin haber solucionado o sin haber puesto cosas nuevas arriba de la mesa. Había mucha gente que pensaba qué iba a presentar su ministro de Economía, eso no lo hizo.

Las caras de Sergio Massa en el debate presidencial. Crédito: EFE

Massa presentó algunas cuestiones nuevas, sí, pero nada que realmente rompa, porque sabía que el foco iba a ser más defensivo que ofensivo. Cumplió con lo que le dijeron que tenía que hacer. Se lo vio, volvemos a lo mismo, coachado, y cumplió con lo que tenía que hacer.

Schiaretti y Bregman: los que no tenían nada por perder

Hay que agrupar a Bregman y a Schiaretti, los únicos dos que sabían que no tienen chances de ser presidentes. Y ambos hicieron la misma estrategia discursiva desde el punto de vista de Congreso, de quedar como referentes en los partidos políticos. Schiaretti tuvo un gran error que fue repetir Córdoba una infinidad de veces. En realidad no se mostró como el puente que une lo que era la provincia antes y lo que es ahora.

La ausencia de puentes lo que termina produciendo es que se genera autoridad porque Schiaretti habla de que construyó una nueva Córdoba, de que Córdoba está muy lindo y demás, pero no se visualiza a los ojos de la audiencia cómo él puede lograr transformar la realidad. No está bien empleado el storytelling y no están bien empleadso los recursos de oratoria para que la gente crea en ese discurso. Faltó la visualización de no solamente lo que hizo con Córdoba, sino cómo lo haría en el presente.

Desde el punto de vista de la comunicación verbal se lo vio neutro también, al igual que Massa, sin grandes sobresaltos, no entendiendo la dinámica del debate, perdiendo posibilidades de preguntar, perdiendo posibilidades de indagar, de chicanear, no hubo sarcasmo, no hubo ironía, no estuvo a la altura de las circunstancias.

Sergio Massa y Patricia Bullrich contaron sus propuestas. Foto: EFE

A Bregman se la vio muy sólida desde el punto de vista de la comunicación. Volvemos a lo mismo que dije antes, con mucha militancia encima, con un discurso sólido, ya repetido muchas veces, con el uso del sarcasmo, con el uso de la ironía, con la risa

Se vio a una Bregman que estaba en posición de ataque, cosa que está bien desde el punto de vista de esta contienda deportiva. Siempre se busca que exista un cierto grado de roce, que no se vio en casi ningún otro candidato, ella fue la que mejor lo llevó adelante y la que, desde el punto de vista de la oratoria, junto con Milei, se destacaron por sobre los demás.

Bullrich, entre el coacheo y la desconexión

A Patricia Bullrich se la vio desarticulada sin poder redondear ideas y sobre todas las cosas no pudo encarnar lo que verdaderamente pensaba. Estaba realmente muy coacheada, no pudo encarnar en su discurso lo que estaba diciendo parecían palabras vacías, con excepción de lo que hizo cuando nombró a Maldonado y reconoció a las Fuerzas Armadas que ahí sí se sintió la verdadera Patricia Bullrich.

El resto fue todo un armado que ella no logró transmitir con una creencia profunda y verdadera terminó con el saco desprolijo, sin poder cerrar con unidad profunda, gritando viva la patria sin énfasis, sin volumen, sin entonación adecuada sin la inflexión necesaria. Terminó sin generar el impacto que esa frase significa o debería significar la verdad que un discurso o un debate atado con alambres, sin mucho material para poder destacar simplemente cosas a mejorar decía demasiadas ideas por minuto, miraba las hojas porque no sabía por dónde continuar

Bullrich no estaba conectada con lo que estaba diciendo y eso se percibe y se nota porque el mensaje es muy distinto cuando uno lo puede llevar adelante a través de su comunicación verbal y a través de su paraverbalidad que cuando simplemente lo dice porque así fue el mensaje que alguna otra persona le redactó.

Milei y Bregman, los más preparados para el debate

Por último tenemos a Javier Milei, que junto con Bregman fueron los dos ganadores del debate. La verdad que era el que más peso tenía en la espalda, por una cuestión lógica de que ganó en las PASO. Milei estuvo mucho mejor que lo que fue en el debate 2021, donde transpiró, donde no podía terminar las ideas, el tiempo lo comía. Acá hubo una preparación a sumo que lo llevó a poder desarrollar las ideas, dijo mucho menos, y lo mismo que hizo Bregman, repitió ideas que ya venía manifestando de antemano.

Ya tiene carne de esas ideas y las puede transmitir con total seguridad. Entonces, tanto Bregman como Milei definitivamente dijeron lo que piensan, y no simplemente lo que decía un sujeto que tenían que decir. Me parece que estuvo muy acertado. Desde el punto de vista de la comunicación verbal, Milei aplicó algo que también hizo Bregman, que era cuando no hablaba, eran los únicos dos que seguían comunicando. Como Bregman muchas veces haciendo muecas, y Milei muchas veces sonriendo, sonriendo en complicidad con su audiencia, buscando que esas neuronas de espejo se activen

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