La Justicia desconfía y toma distancia de un posible Gobierno de Javier Milei
-Son marginales, hablando entre marginales, con marginales; no nos interesa ni vincularnos con esa gente.
El que habla es uno de los tres integrantes de la justicia federal más mencionados del país, administra poder, subroga, sobrevive y teje sin pausa su futuro lejos de Capital Federal, donde nunca le gustó vivir. Tuvo y tiene en vilo a macristas y kirchneristas por igual, les conoce los secretos que le permiten opinar libremente de todos. No quiere saber nada con Javier Milei, no cree en su capacidad ni en sus verdades liberales.
La Justicia espera cauta y distante, pero poco confiada, el posible desembarco de Javier Milei en la Casa Rosada. Un juez federal, un camarista, operadores de Comodoro Py, de la Corte Suprema, del fuero contencioso, todos conversaron con MDZ para analizar la llegada liberal al poder, algo que aterra y no genera buenas expectativas. Los augurios son pesimistas, nadie cree positivo la falta de vasos comunicantes entre el Poder Judicial y la política, lo que muchos especulan es que habrá mala relación y las PASO fueron un wake up call para un sector que no la vio venir.
Los jueces federales, que administran los tiempos de la corrupción política entre otras cosas, no ven un perfil democrático en Javier Milei. “Tal vez veremos por vez primera a un presidente salir esposado de la Casa Rosada, es lo que va a pasar si lleva a cabo la formación de fuerzas de choque para reprimir manifestaciones, o si quiere saltear la Justicia para gobernar por fuera del reglamento, no me tembló el pulso con La Cámpora, imagínate con estos nenes”. La definición representa el pensar del fuero federal, donde las causas descansan y despiertan al compás del temor y las buenas formas de dirigentes gremiales, políticos y empresarios.
En rigor de verdad, nadie en el Poder Judicial está feliz con la llegada de Javier Milei. Algo que caracteriza al sector es la endogamia, lo refractario, la falta de dinamismo y los cambios lentos y esporádicos. Milei supone el quiebre de paradigma que resulta nauseabundo para buena parte de la Justicia. Pocas cosas calzan mejor con el concepto “casta” que el Poder Judicial, donde la alternancia de poder no se conoce, los apellidos saltan de rama en rama, y la imparcialidad es un mito urbano.
Hay un camarista, de familia radical, que sorprendió con su diagnóstico: “No me interesa si gana Milei, yo caminé toda la vida por la vereda del sol, no tengo nada que ocultar, no sé lo que es una coima. Si viene con un discurso temerario, chocará con una pared, jamás recibí ni recibiría instrucciones de un político, sea concejal o Presidente. El camarista criado en el norte no quiere saber nada con la llegada de las ideas liberales, nunca lo va a reconocer, pero iba a ser procurador si Facundo Manes ganaba la presidencial en su proyecto nonato de poder.
”La Corte no busca, espera, es lo que siempre se hizo de 2018 a esta parte, cuando el paradigma cambió para siempre”. Es el hombre que camina los pasillos del Poder Judicial entre sonrisas socarronas y la tranquilidad propia del que conoce la miseria ajena. No hay espacio en la Corte Suprema para el lobby con la llegada de Milei. “Laburamos para no lidiar con personas que generan problemas. Resolvemos miles de causas por año que no deberían ser nuestras, hay un error de concepto con el rol de la Corte y Milei está manejado por grandes estudios de derecho administrativo, el vínculo será el que él elija, a nosotros nos da lo mismo, no hacemos política”. Con batallas en la espalda a favor, la tranquilidad del operador judicial es total, pero es prudente y menos osado que en otros comentarios.
El abogado liberal es pro vida ortodoxo, defiende a Javier Milei en cuanto escenario haya, litiga en distintos fueros y defiende clientes únicamente ligados a determinados valores humanos; es un rígido dentro de su ecosistema. “Javier no va a tener mala relación con la Justicia, no nos interesa bajar línea, ni influir, ni apretar, ni tener el teléfono, nada, no queremos más que lograr que Javier gane en primera vuelta y que la Justicia haga su trabajo, no otra cosa”. Fue parte del gobierno de María Eugenia Vidal y el fracaso de la gestión lo distanció para siempre de Juntos por el Cambio.
Nadie sabe quién será ministro de Justicia si la victoria pírrica se cristaliza y en diciembre el economista que hace quince meses medía cinco puntos es presidente. La Justicia está esencialmente ciega, no saben cómo digerir la posibilidad de un cambio brusco, los jueces quieren seguir siendo los jueces que siempre fueron, y nadie está dispuesto a tolerar un gesto antidemocrático, algo que, después de diez conversaciones con MDZ, quedó absolutamente claro.

