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Arturo Illia es el hombre invisible y con él una Argentina verdadera

Se cumplen 40 años del fallecimiento del expresidente Arturo Umberto Illia, y su nieto Juan Martin honra su memoria en MDZ.
Juan Martin Illia, el nieto del abuelo Arturo.Foto: Juan Martin Illia.
Juan Martin Illia, el nieto del abuelo Arturo. Foto: Juan Martin Illia.

Escuche a un médico de hospital mientras toreaba sus ideas frente a un extremista ideológico y lo dejaba en ridículo exponiendo la superficialidad del debate, afirmar que no somos capaces de madurar y enfrentar el drama de nuestra existencia, el dolor de nuestra existencia, porque no tenemos la valentía de reconocernos tal como somos en el espejo y decidir cambiar porque sabemos que lo bueno es otra cosa.

Miramos el espejo y acomodamos una figura engañosa de nosotros que va de acuerdo con nuestro nivel de embriaguez en el poder, de supuesta cultura, de necesidad, de serotonina, de ceguera; en consecuencia (historiador de turno) nunca veremos lo que realmente somos, porque vivimos en el caos o en el orden (ordenado por otro); vamos así, a los cachetazos por la superficie nunca atentos a lo esencial.

Mis abuelos, Arturo y Silvia.
Foto: Juan Martìn Illia.

¿Entendés lo que te digo historiador del poder? Primero te aprovechas en el país de los ciegos, para ser el tuerto que interpreta para la corona; la historia la escriben los que ganan y evidentemente sabemos quiénes ganan en este país desde hace ya mucho tiempo (que se ponga el saco el que quiera). Por eso Illia es invisible. A veces, somos capaces de darnos cuenta que estamos enfermos, pero no vamos a tomar la medicación; otras veces, estamos enfermos pero el reflejo del espejo dice que soy Superman.
Todo sin embargo es lo mismo, escapismo. No somos maduros para hacernos cargo de nosotros mismos, menos aún del prójimo.

Hoy es un día en lo personal duro y se vive en silencio en nuestra familia, recordamos que se fue el abuelo Arturo: es también un día raro, el abuelo nos dejó un montón de cosas importantes, no solo nos dejó ese legado a la familia, sino a los argentinos todos: si a vos que lees también pero ese legado no será conocido, no mientras no nos hagamos cargo de lo que somos. Hoy Illia, es invisible; esa inmensa figura, esa inmensa persona, ejemplar por donde lo quieras ver, esa persona que querés mostrarle a tus hijos, esa persona hoy es invisible.

Mi abuelo Arturo junto a Agustín Tosco.
Foto: Juan Martìn Illia.

Justamente!! en el país donde “como te ven tratan”, si no te ven … nada. Nada de nada. ¿Por qué Illia es invisible,? Ese sería un buen debate, ¿Para qué Illia es invisible? Este me interesa hoy Illia es invisible para Para que nadie sepa que el sindicalismo es democrático, no partidario y que nadie sepa que conceptos contenían las cartas entre Tosco y Don Arturo, Para evitar que se sepa que las leyes son la autoridad no autoritaria. Y que el poder verdadero es no tenerlo.

Para que nadie sepa que solo buscar el poder y conservarlo degrada la política y sus fines, asegura el privilegio de algunos. Que nadie sepa que Illia dijo que la verdadera custodia de un político es su conciencia. Para que nadie se avive como es ser patriota en argentina, y entre radicales, para no verse al espejo y descubrir que se han olvidado de quienes son. Para evitar que se sepa que la educación del pueblo es la verdadera libertad: es darse cuenta!, es evitar el fanatismo, es optar y es hacerse cargo de tu destino y de tu prójimo;

Para que el ciudadano no sepa que siendo responsable y trabajador es el dueño de todo, si quiere. Illia es invisible para que nadie sepa quien fue Oñativia, o que fue la 2065 de Naciones Unidas Para que los obreros no sepan que el salario mínimo vital y móvil fue ley con el radicalismo de Illia. Para que nadie sepa que Ricardo Núñez estudiaba dar vuelta la carga de la prueba en el enriquecimiento ilícito. Para que los trabajadores no sepan que se puede participar en el 40 por ciento del PBI y tener derechos sin afiliación partidaria.

En su casa paterna en Pergamino junto a hermanos y sobrinos, el sentado al medio justo debajo de él  es su Padre Martín Illia inmigrane italiano.
Foto: Juan Martìn Illia.

Para que nadie sepa que se puede crecer hasta el 10 por ciento por año y a poner el 23 por ciento del presupuesto en educación, al mismo tiempo y pagando la deuda. Para que no se sepa que la ciencia médica pública en el laboratorios de hemoderivados en
Córdoba se inició con los gastos reservados del presidente que nunca los usó. Para que nadie sepa que la única casa que tenía el presidente se la regalaron lo vecinos. Para que nadie sepa que ese alumno del colegio Pio IX, ese granadero a caballo en el servicio militar, ese que llegó como médico de Cruz del Eje, llegó a presidente pero primero durmió en el catre de algún rancho del interior cuando había que atender en el campo allá donde lo que sobra es el olvido.

Para que nadie sepa que se paró en una mesa de algarrobo cerca de La Higuera para decirle a los paisanos que Amadeo Sabattini era un hombre de palabra y que había que ayudarlo para ser gobernador allá por el ‘36. Para que no se sepa que fue “el senador del agua”, el médico del pueblo, el vicegobernador de Santiago del Castillo, y el gobernador electo de Córdoba que nunca lo dejaron asumir. Para que nadie sepa que el ex presidente nunca se exilió que siguió caminando y dando el ejemplo con la frente alta y la manos limpias, que el sentido de todo era seguir visitando a la gente. 

Para eso es invisible Illia para que no sepas que es posible hacer política y vivir con valores. Podría dar un par de nombres de antes y de hoy de "invisibilizadores seriales" pero eso que me colocaría en una especie de revanchismo familiar con el que van a invalidar mi reflexión, para eso bastará con esperar a ver quién salta. ¿Quién sabe, Alicia, este país no estuvo hecho porque si? Illia caminó ahí donde pocos se animan, en el equilibrio, en la lucha de vivir como fue criado, amando la educación y el trabajo, desde el equilibrio de la paz, la coherencia, la honradez, de ser igual en lo privado y lo público, con una convicción: supo que este país no estuvo hecho porque si y para honrarlo decidió vivir y morir dando el ejemplo.

¡Hoy te quiero decir que estás en mi vidriera querido abuelo! Ya lograste lo mejor! en vez de ser bronce olvidado, sos ejemplo vivo entre los que aun caminamos mirando lo invisible.

*Juan Martín Illia, abogado (Universidad Nacional de Córdoba) y politólogo (Universidad Católica de Córdoba), nieto de Arturo Illia, hijo de Martín Arturo Illia.