Una referente liberal liquidó a Cristina Fernández de Kirchner
La referente del liberalismo en la ciudad de Mar del Plata, Juliana Santillán, dialogó con MDZ respecto a la entrada en la política del diputado de Libertad Avanza, Javier Milei, y de la influencia de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. "Representa todos los fracasos de la política", destacó.
¿Cómo era Javier Milei previo a la entrada en la política?
No puedo rogarme su participación política pero fui en el 2020 en plena pandemia una de las personas que le comían el el cerebro como el pájaro carpintero. Le decía todo el tiempo "Javier tenés que meterte, Javier tenés que meterte". Él me decía "Juliana no soy político, ergo no soy un hijo de puta me decía" y yo le decía "pero Javier si vos no tenés se mete otro que sí es un hijo de puta". Un día sucedió que anunció que iba a ser candidato de diputado. El Javier anterior a la política es el mismo de ahora, no hay un Javier anterior y un Javier posterior; hay un Milei que hizo una batalla cultural y se metió en el barro. Hay un Javier que luego fue diputado y terminará siendo presidente. Él es el mismo siempre. No esperen una solución mágica de él, Milei estructura un mundo de ideas para dentro de 15 años. El plan final de Javier es a 30 años que termina con Argentina siendo potencia mundial.
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¿Cómo definirías a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner?
Cristina Fernández de Kirchner representa todos los fracasos de la política y sobre todo los fracasos de los sistemas de representación política. Es la representante de la cleptocracia que significa el Gobierno para el robo. Estar en la estructura de gobierno para robar para los intereses personales. Por supuesto un perfil como Cristina Fernández de Kirchner condenada es el sumun de la representación. ¿Qué significa? Es la mejor representante de su sistema: está condenada. La condena de una persona como Cristina la pone en un nivel de prócer, ser condenada la convirtió en prócer de la corrupción. Y que ese prócer de la corrupción esté sentada en un despacho de la Casa Rosada nos pone en el mundo como el país más consumidor y tolerante de la corrupción. Se consume, se vota y se valida todavía. Cristina tiene chance de ser candidata y eso solamente pasa en un país como Argentina.
¿Y cómo definirías al presidente Alberto Fernández?
Cuando me entero de la fórmula Fernández-Fernández era un poco de esa referencia del personaje felpudo o trapo de piso que necesita todo líder para poder valerse de que el trabajo sucio lo haga el otro. Alberto Fernández es la imagen del peronismo más devaluada que existe. El kirchnerismo es una serpiente de siete cabezas que no se sabe que son, no se sabe qué ideología tienen -no son peronismo claramente- pero lo que sí es peronismo en esta Presidencia es Alberto Fernández y es la representación de la de la muerte del peronismo. Porque tampoco existe ya el peronismo así como lo entiendo. Alberto Fernández es el peronismo sin poder. El peronismo actualmente es el felpudo que utiliza el kirchnerismo para un plan superior que tiene que ver con un castrochavismo en la región. Venezuela, Brasil con Lula.
¿Cómo profundizarías sobre la cuestión?
Tiene que ver con que desde el poder se puede proteger a la corrupción y para eso llegan a las presidencias. Está muy lejos seguramente de lo que fue el peronismo de Perón. Alberto Fernández es el cadáver político del peronismo mientras que el kirchnerismo es el poder político. Hoy prócer de la corrupción.
¿Cuál es el principal problema de la Argentina?
Argentina viene hace muchos años con una crisis de representación política. Son 25 años de falta de propuestas de un país pensado a largo plazo. El centro del problema en Argentina son las políticas cortoplacistas en donde se empezó por un tema del populismo y del socialismo a instalar que la ganancia de derechos nos van a hacer una mejor República. Cuando en realidad la ganancia de derechos significa que alguien los tiene que pagar. Esa representación de las minorías son las que han gobernado el ideario del kirchnerismo históricamente. Las minorías tienen que estar por sobre la mayorías: ese es el caldo de cultivo del kirchnerismo. Implica que las minorías van a condicionar al país. Hay una mayoría que tiene que mantener privilegios de minorías, privilegios de minorías sociales, que en realidad lo único que generan es un gasto de de energía y del sector privado hacia eso.