Mientras que Sergio Massa pide calma, el resto apuesta a "una sola bala"

Mientras que Sergio Massa pide calma, el resto apuesta a "una sola bala"

Sergio Massa, quien hoy dijo públicamente cómo evitó el desbande económico con el dólar soja, sabe que no puede parar el viento con las manos ni los "huracanes" que todos los días se crean en el Frente de Todos. Con la eliminación de las PASO, se mostraría la última carta.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Como siempre, Sergio Massa termina siendo el que más entiende a los "bueyes con los que ara" y no se preocupó mucho por las expresiones de la vicepresidenta y conductora ejecutiva del gobierno, Cristina Fernández de Kirchner, quien reclamó atender a la población que quedaba cada vez más postergada por el desacople inflacionario

Por eso, se sorprendió cuando su viceministro, Gabriel Rubinstein, hombre de pocas pulgas, y poca fe también porque cree que en cualquier momento "harán algo para que todo salte por los aires", pusiera en Twitter las cosas en su lugar. Tal cual había adelantado MDZ hace un par de días, la idea de configurar un bono adicional, que algunos interpretaron como un nuevo Ingreso Familiar de Emergencia, IFE, estaba incorporado en el mismo decreto que determinó el dólar soja. El tema es que, por diferentes cuestiones, algunas discutidas en el Palacio de Hacienda, jamás se terminó de discutir. 

No son pocos los que siguen guardando un prudente silencio sobre el rumbo económico y las "relaciones carnales" asumidas por el ministro con "el imperio". Pero lo hacen porque recibieron una orden. La única que acatan. A estos dirigentes, algunos de ellos con máster económicos en su poder, no les llamó la atención el mensaje a través de la red del pajarito disparado por Fernández de Kirchner

"Muchachos, todos sabemos que lo que estamos haciendo sólo lo podemos hacer porque es imprescindible. Si no estuviéramos así, sería imposible todo, y quizás, si estábamos mejor, ni siquiera tendríamos que haber emprendido este tipo de negociaciones. Así que, si Cristina dice y habla, nadie se tiene que quejar. Es ella la que tiene que mostrarle a su gente lo preocupada que está, y no hay ni queja ni reclamo por eso", escucharon algunos que suelen hablar con él o preguntarle sobre alguna situación puntual. 

Mientras tanto, dejó en claro que, por más que la medida dificulte la búsqueda de consensos, máxime cuando se trata el Presupuesto 2023, si se consiguen las voluntades para erradicar o suspender las PASO, él no se va a oponer. Es que muchos de los que hablan con él, con su socio político, Máximo Kirchner, y con la madre de éste, no ven, a esta altura, alguna medida que los saque del pantano electoral en el que se encuentran. 

Que los socios del hijo de los dos presidentes fueran los que apoyaron los bloqueos o consiguieran una paritaria que supera el 90% para el año próximo, como el gremio de Bancarios, no puede ser controlado por nadie más que los que lo provocan. Entonces, cuando "el mundo interpreta que será esa la inflación de base del año que viene, ya está, para qué hacemos un presupuesto", se quejó un miembro del equipo económico. 

La eliminación del las PASO es un minuto a minuto. En un mismo momento, la cuenta da para derogarla y, al instante, cuando se vuelve a sumar, el oficialismo no llega a las 129 manos necesarias. "Ya está", se ilusiona un miembro del bloque que también representa a los territoriales, intendentes y gobernadores. Saben que, llegado el caso, es cuestión de plata más que de política. 

Ahí es donde empieza la preocupación de Javier Milei. Su discurso disruptivo, anti política y anti sistema, perforó al núcleo duro de los dos frentes. Pero, si se escarba un poco más dentro del propio votante del economista, su mirada liberal y anti Estado pesa más que muchos otros factores. ¿"Qué pensará la gente si por mi voto termina beneficiándose Cristina?", se pregunta y repregunta. 

Para todo esto no ayudó la decisión de Constanza Moragues, quien llegó de la mano de José Luis Espert, a través de su acuerdo con Nahuel Sotelo y ahora dispuso crear un monobloque, a todas luces funcional al oficialismo de Axel Kicillof. "Por algún lado se empieza", suelen decir los expertos parlamentarios para después explicar cómo quien decía A terminó haciendo B. 

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