Todo el PRO se junta para enfrentar al candidato que más mide

Todo el PRO se junta para enfrentar al candidato que más mide

El acompañamiento directo de Rodríguez Larreta y de la mayoría de los intendentes del PRO en favor de Diego Santilli, lo marginó del juego bonaerense a Mauricio Macri, quien le pidió a quienes quedaron afuera que se armara en contra del "Colorado". En la Ciudad no sucede porque está su primo Jorge.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

La foto de ayer entre Joaquín De la Torre, Néstor Grindetti y Javier Iguacel, a la que siempre puede sumarse Cristian Ritondo, tiene como inspiración a Mauricio Macri, quien los invitó a los tres primeros a que "conecten sus equipos técnicos y articulen entre sí" para que después el candidato que surja, "vaya a saber de qué manera" sea el único referente y "todos sepamos lo que haremos en la provincia de Buenos Aires".

La decisión, de la que todavía Cristian Ritondo no está muy convencido de participar, aunque siempre aspira a tener la bendición del expresidente de la Nación, surgió luego del masivo apoyo recibido por Diego Santilli de parte del 85% de la dirigencia del PRO bonaerense entre los que se incluyen los ganadores de casi todas las PASO que se desarrollaron en el Gran Buenos Aires y el interior provincial y el gran vínculo que mantiene con los intendentes radicales, incluido Gustavo Posse, y el radicalismo institucional representado por Maximiliano Abad.

Macri, Mauricio, está decidido a obturar la posibilidad de que Santilli sea el candidato. Aunque este haya sido un funcionario de su extremísima confianza y parte del apoyo que Hugo Moyano terminó dándole previo a las presidenciales de 2015, algo se rompió. Quizás la decisión del último ganador de las elecciones bonaerenses de jugar abiertamente con Horacio Rodríguez Larreta sin consultarlo lo hirió en lo más íntimo.

Néstor Grindetti, Javier Iguacel y Joaquín De la Torre.

En una trama donde parece haberse iniciado un camino a la autodestrucción, todo parece válido para esmerilar a quien nítidamente encabeza las encuestas bonaerenses y puede competir mano a mano contra el peronismo. Por este mecanismo, además, pretenden condicionar a Rodríguez Larreta, su promotor y defensor. 

La excusa es que "no es bonaerense, no entiende lo que sucede en la Provincia y no tiene la experiencia diaria que tienen los intendentes o los que caminamos la provincia". Quien siempre se mostró en contra de la llegada de Santilli al territorio es Joaquín De la Torre, cuyo desencanto lo hizo trabajar con Facundo Manes en las PASO del año pasado. El resto fueron los que más fuerza hicieron para su llegada, incluso Grindetti, quien había sido su jefe de campaña.

Cerca del intendente de Lanús, en tanto, dejaron en claro que la decisión adoptada hace un año no era vinculante para esta elección y aceptan que fue el propio Macri el que lo alentó a que sea candidato. Sin embargo, es en el territorio que él conoce bien, la zona sur y oeste del Gran Buenos Aires, el expresidente tiene una imagen negativa del 60% lo cual hace muy poco factible su presentación como candidato presidencial. 

"La verdad es que nadie sabe bien qué hacer. Todos se la pasan pidiendo perdón porque reciben llamados que los dejan pedaleando en el aire", reveló un territorial que trabaja para el binomio María Eugenia Vidal - Ritondo. Es que cuando uno visita o participa de una actividad que hace el rival de cualquier candidato, después recibe la llamada recriminatoria del otro lado".

Según dejó entrever uno de los armadores de Patricia Bullrich, hoy rival manifiesta de Rodríguez Larreta, "el candidato más conocido es Ritondo, después de Santilli. Entonces, no podemos hacer que se vaya". Por eso, la foto de hace quince días en Lomas de Zamora, en la casa de Alejandro Finochiaro junto con dirigentes territoriales, Martín Yeza y los monzonistas Sebastián García De Luca y Nicolás Massot. 

Sin embargo, hace unos días, fue la propia Bullrich la que tuvo que llamar a uno de los dos candidatos que ya tenía in péctore para aclararle la situación. Lo que percibió la exministra de Seguridad fue el zigzagueante juego del expresidente de la Nación, quien es poco probable que termine eligiendo a una dirigente que se le parece mucho en su mensaje de intransigencia. 

"Nadie elige como heredero a uno que se le parece. No lo hizo nadie, ni Carlos Menem, ni Cristina Fernández de Kirchner ni Mauricio Macri en la Ciudad. Patricia le come todo los votos porque son casi lo mismo para el público de Cambiemos. En cambio, si queda Horacio, él siempre se preservará el rol de garante del espacio, como hace CFK con Alberto Fernández o Sergio Massa", opinó uno de los consultores más requerido del Círculo Rojo. 

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