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Víctor Ibañez: el saldo que dejó la tensión paritaria entre el Gobierno y los gremios estatales

Las negociaciones entre el Ejecutivo y los sindicatos estatales concluyeron luego de que los 18 gremios involucrados firmaran el ofrecimiento salarial puesto en la mesa. El conflicto tuvo momentos de nerviosismo tras casi dos meses de paros y movilizaciones. La reflexión del ministro Víctor Ibañez.
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza

Durante la última semana el Gobierno de Mendoza finalmente cerró el último acuerdo salarial en el marco de la reapertura de paritarias para los sectores estatales. Fueron 18 los gremios que se sentaron a negociar con las autoridades en los últimos dos meses. En el medio, la tensión se acrecentó con paros, movilizaciones y cruces entre dirigentes sindicales y miembros del Ejecutivo. Lo peor parece haber terminado, pero resta que se retome el tema en la revisión de octubre. En diálogo con MDZ, el ministro de Gobierno, Trabajo y Justicia, Víctor Ibañez, ponderó lo ocurrido en lo que significó un momento de intranquilidad para la actual gestión. También reivindicó la postura adoptada en aspectos puntuales.

 -Finalmente se terminó de cerrar con los gremios ¿Qué balance se puede hacer tras la tensión ocasionada?

- Para poder hacer el balance está bueno ver dos extremos: en marzo cerramos con los 18 gremios y ninguno por decreto. Ahora hemos vuelto a hacerlo en este último cierre o revisión. Entonces, como un análisis macro, hay que ver qué fue lo que pasó que tuvimos momentos de tensión y discusiones en algunas circunstancias... Para mí está clarísimo lo que pasó: hubo un momento de inflexión que tiene que ver con datos ajenos al Gobierno y con una situación macroeconómica que fue tremenda con la suba impresionante de la inflación. Todos canalizaron de alguna manera un reclamo frente a esto.

El gobernador tomó una posición y adelantó la revisión de la paritaria porque era lo obvio. A su vez, colocó un 5% en un mes que era el único sin aumento y convocó para finales de julio. En el marco de esa conflictividad enorme con el Gobierno nacional, en esa primera instancia de revisión no llegamos rápidamente a un acuerdo. En el caso de los más grandes como SUTE y ATE se tomó la decisión de hacer el aumento por decreto. Pero el planteo que hicimos fue el mismo y es el que mantenemos hasta ahora. Es decir, un aumento acorde a la inflación, teniendo en cuenta la recaudación y el hecho de no hacer acuerdos que no podamos cumplir.

Cumplimos: llegó julio y nos volvimos a sentar, pero empezó otra etapa de la negociación. Una etapa, a diferencia de lo que pasa en el medio, empieza a ser distinta. No digo mejor, sino distinta, que no es lo mismo. El resultado es que volvimos a cerrar con los 18 gremios.

- Con el diario del lunes, ¿podría haberse evitado esta conflictividad?

- Es que no dependía de nosotros. Por eso está bueno mirarlo en perspectiva. Lo que hemos cerrado con los gremios no es nada distinto a lo que planteamos en el medio. Pero la situación macro fue lo diferente. El reclamo social fue distinto y tiene que ser al Gobierno nacional.

Quema de cubiertas en las inmediaciones de Casa de Gobierno por parte de ATE.

- Más allá de la situación ocurrida con la Ley 7722 y el debate de minería sí o no, ¿este fue uno de los momentos más tensos del gobierno de Rodolfo Suarez?

- Hemos tenido momentos tensos en el Gobierno... Yo creo que sí lo fue. Pero tampoco fue desbordante porque nosotros lo hemos llevado siempre de la misma manera: hablando. No llegábamos a un acuerdo, pero teníamos reuniones todo el tiempo. Citábamos a las mesas, hacíamos reuniones formales e informales, etc. O sea, no fue un momento tenso en el que no sabíamos qué estaba pasando. 

Hay mucho reclamo de ATE y del SUTE que tiene que ver con otra cuestión. Yo en aquel momento pensaba y decía 'vamos a ver el final de esto y cuando lo hagamos vamos a ver la razón de por qué se produjeron esas semanas de conflictividad. Y creo que haber cerrado de nuevo con los 18 gremios sin un solo decreto nos da la razón. Fue un momento, sí. Hubo muchos así, por ejemplo, nos pasó una pandemia de casi dos años.

 - Esto terminó, pero cuando se vuelva a discutir la paritaria en la revisión de octubre puede volver la tensión. ¿Se va a ir con una actitud un poco más fuerte?

- La revisión está pensada para mediados de octubre. Nosotros vamos a ir con la misma actitud de siempre. Creo que también hay que ver cuáles son los índices de inflación nacionales. Vamos a ver qué pasa con este par de meses.

 

- ¿Hay alguna estrategia diferente en mente?

- Es que nosotros siempre hemos hecho lo mismo. Vamos a la mesa, convocamos, cumplimos en convocar las ofertas que son cumplibles, vamos a seguir manteniendo la idea de empatar la inflación cuidando la recaudación. Es sentarnos a hablar y conseguir un acuerdo. No creo que haya que ir con una estrategia diferente. Salvo este conflicto, desde que asumió el gobernador Suarez no hemos cambiado la estrategia. Nuestras ofertas siempre tienen algo en común todos los años: apuntamos a ofertas que mejoren los porcentajes para sueldos más bajos. Vamos a ir con lo mismo, pero para eso hay que ver los índices de inflación.

- ¿Se está trabajando en una previsión para "no llegar sobre la hora"?

- No llegamos sobre la hora. En estas instancias se está trabajando en mesas técnicas, pero en cuestiones no salariales. Se está trabajando el Presupuesto y, en base a todo eso, uno ya puede ir pensándolo. No es que llegás improvisado.

- Durante el conflicto paritario se habló mucho de lo que significa para la provincia 'prometer algo que después no va a ser posible'. ¿Se comprometieron las finanzas del Estado provincial de acá a fin de año?

- De ninguna manera. Nosotros tenemos las cuentas ordenadas y las vamos a seguir teniendo así. Lo que denominamos equilibrio fiscal en el proyecto de reforma de la Constitución que hemos propuesto es lo que en los hechos hace Suarez: mantener una ecuación tal que, sin comprometer los recursos del Estado para la prestación de servicios esenciales, pueda darle certidumbre a los empleados públicos para que tengan un gradual incremento conforme a la inflación y teniendo en cuenta, reitero, la recaudación.

Miembros del SUTE durante las reuniones con representantes paritarios del Gobierno.

- ¿Fue un error que el ministro de Hacienda Víctor Fayad haya hablado de superávit en el Estado? ¿Esto condicionó y, a su vez, fue usado por los gremios?

- Las declaraciones del ministro han sido por cuestiones que probablemente no sean irreales. Que tenemos ordenadas las cuentas es verdad. De qué se agarra alguien después para pedir o combatir una cuestión determinada es ajeno a nosotros. No lo interpreto como un error de Fayad. También tenemos claro que las cuentas del Estado son públicas.

- ¿Se teme que la dirigencia del SUTE tenga una postura más combativa en la próxima negociación? Si se tiene en cuenta la coyuntura a nivel nacional con y la situación del Frente de Todos.

- Creo que sería un grave error del SUTE. Primero porque en la provincia tenemos casi 50 mil docentes. El SUTE tiene una representación determinada y no todos los docentes están agremiados. Debe tener la altura institucional para trabajar para los docentes y no para el kirchnerismo. 

- Dos semanas atrás el SUTE, junto a Roberto Baradel, denunció al Gobierno provincial ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) luego de que se decidiera aplicar descuentos salariales por los días de paro que hubo en medio del conflicto paritario. ¿Cómo fue recibido?

- No se puede esperar otra cosa de (Gustavo) Correa. Lo que tiene que hacer el SUTE es despolitizar la defensa de los intereses que tiene. No tienen que convertirse en un trabajo político del kirchnerismo para pelear algunas cuestiones. Esto no debe ser así y esperamos que no lo sea. Y creo que esta última instancia paritaria ha puesto a los docentes a mirar cuáles son las realidades.

Sobre la denuncia, no nos ha llegado absolutamente nada. Esperaremos...