La pelea de fondo que abroquela al Gobierno y tapa otras internas

La pelea de fondo que abroquela al Gobierno y tapa otras internas

Mendoza tiene los mismos debates que hace 100 años y renacen ahora. En una semana clave, el oficialismo se abroquela para "kirchnerizar" las protestas y tapar internas propias. La delgada línea entre revelar intereses políticos y tapar reclamos genuinos.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

picardi@mdzol.com

Hace más de 100 años, Mendoza estaba en una disputa política encarnizada que se trasladaba a las calles y había debates profundos sobre qué hacer y qué camino debía tomar la provincia. Quién ejercía el poder. Si se hacían obras de "decorado" o de cloacas y agua. Cómo construir un sistema educativo masivo. Cómo regular los ríos para aprovechar su potencial. Cómo superar la grieta política que arrastraba la provincia y por la que había sangre derramada. Con mucho menos dramatismo, algunos de esos debates siguen vigentes un siglo después, pero con protagonistas y matices  poco interesantes para la historia. Para decirlo: no hay entre nosotros una disputa entre Emilio Civit y los Lencinas. Apenas algunas escaramuzas verbales reducidas a 280 caracteres de un tuit; algunas ideas vagas; víctimas y victimarios políticos de poco vuelo y las cosas sin resolver. 

Una particularidad que sirve para hacer tangible el escenario fuera de los nombres propios -y que también es una metáfora-, es que Mendoza, por fin, ha comenzado a ejecutar un plan de saneamiento profundo para renovar las instalaciones de agua y cloacas. Curiosamente, algunas fueron montadas en la época de Lencinas.

La mitad de las instalaciones están en malas condiciones y la idea es renovar 100 kilómetros por año, aunque, claro, hace falta cambiar más de 1500 kilómetros que están en estado crítico. Detrás de esos trabajos está la historia de carencias políticas y de infraestructura. No es una metáfora mencionar que en la provincia la cloaca circula a cielo abierto en muchos lados o que hay familias que juntan agua en baldes; todo como hace un siglo. La historia reciente de esas obras incluye todo tipo de problemas, como el desvío de fondos que le prestaron a la provincia para hacerlas y que fueron a parar a gastos corrientes. 

Discursos

En la construcción del discurso político hay algunos yerros de lectura. El Gobierno busca construir una agenda encapsulada; con Rodolfo Suarez como protagonista que no se expone a las diatribas. Por eso participa en secreto de actos de gestión que se comunican así, encapsulados, aún cuando pueden ser positivos, mientras crecen las peleas internas en las segundas líneas y las tensiones con otros actores políticos relevantes, como los gremios y la oposición. En el oficialismo hay quienes están más preocupados por construir el "tercer gobierno radical" que por terminar el segundo.

En ese plano, se viene una semana de tensiones en la que estarán en juego estrategias opuestas. En un escenario complejo, apostar a la grieta es la opción elegida para simplificar. Por eso, desde el Gobierno apostaron a "kirchnerizar" el paro docente que comenzará el lunes y que será más una prueba de resistencia que una puja de poder. En la primera etapa de la pelea de los docentes, la idea de demonizar la medida de fuerza no le resultó al oficialismo porque el malestar era latente y hasta obligó a recalcular el discurso del gobernador.

Ahora, apuntan directamente a la conducción del SUTE, un gremio con una conducción afín al kirchnerismo pero que también intenta construir legitimidad interna porque no tiene un tránsito sencillo entre sus propios representados. Si el paro tiene relevancia, ocurriría un hecho inédito en la historia reciente de la provincia porque serían 5 días de clases perdidos por protestas, una marca que incluso podría dejar secuelas internas en el oficialismo. Sí, en el radicalismo denuncian a coro las intenciones políticas del peronismo detrás de los paros y coordinan estrategias puertas afuera. Pero hacia adentro las tensiones en distintos organismos de gestión crecen. 

Representatividad

Uno de los problemas de fondo es de representatividad; entre los conflictos y quienes encarnan las demandas. El ejemplo más claro de ello es el de Roberto Macho; un dirigente que ha sido funcional y usado por el gobierno radical y que no tiene buena relación con sus pares de gremios estatales y que ahora el propio bloque oficial (formado por el Ejecutivo y el Poder Judicial) legitimó y potenció con su detención.

La estrategia de ponderar la filiación política del SUTE recorre la delgada línea de estigmatizar o confundir la demanda con los que la representan políticamente. Tan delgada que el propio director de Escuelas estuvo obligado a aclarar sus propios dichos. Además de buscar kirchnerizar el paro, la otra estrategia es económica: en agosto se aplicarían los descuentos de todos los días de paro juntos y eso no solo licuaría los aumentos decretados, sino que haría que cobren aún menos que en junio.

Vuelve la "pelea por las aulas", que no necesariamente es por educación. 

El problema, explican, es que no les han trasladado a los docentes cómo impactaría el aumento propuesto y, sobre todo, que no sería un acuerdo cerrado sino con negociación permanente. Algo de cierto tiene esa idea, pues nadie sabe en Argentina qué va a pasar al día siguiente. Como ocurrió durante la pandemia, la pelea por el aula volverá a ser eje de la discusión. Y no hay que confundir: la pelea por el aula no necesariamente es una pelea por la educación. 

El Gobierno debe calibrar esas tensiones en una realidad sin hoja de ruta. La espuma por la designación de Sergio Massa como ministro de Economía por ahora es eso; solo expectativas, y la incertidumbre por lo que pueda ocurrir hacia adelante se mantiene. Incluso ha generado algunos ruidos internos nuevos por los coqueteos de integrantes de Cambia Mendoza con el ministro. 

 

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