El problema urgente que tiene Sergio Massa y que no se soluciona con promesas

El problema urgente que tiene Sergio Massa y que no se soluciona con promesas

La situación en las industrias por falta de insumos importados es crítica. A las complicaciones por la escasez de divisas se suma que, desde hace 45 días, nadie toma decisiones por el doble recambio ministerial. Es un problema urgente que Sergio Massa deberá afrontar desde esta semana

Horacio Alonso

Horacio Alonso

El ministro Sergio Massa tendrá que enfrentarse desde esta semana con la realidad. Atrás quedarán los días donde todo era euforia por su nombramiento, festejos, y palmadas en los hombros. A partir de este lunes comenzará a lidiar con problemas concretos que son inmunes a las palabras y las promesas. Sólo se enfrentan con hechos.

Aunque aún no ha terminado de conformar su equipo de gobierno, el tiempo le corre en contra y deberá tomar medidas. Si bien son muchos los frentes, hay uno que está en estado crítico: el abastecimiento de insumos para la producción. Son numerosas empresas que ya agotaron sus stocks de piezas y materias primas y advierten a sus clientes que no podrán cumplir con los pedidos.

La crisis de fondo es la falta de dólares que genera que, desde hace meses, estén restringidas las compras al exterior. El “cepo” importador ya es algo con lo que las industrias aprendieron a convivir. Sin embargo, desde distintos sectores aseguran que las dificultades para importar se agravaron en los últimos dos meses hasta un nivel que hace inviable operar. Concretamente, dicen que hace semanas que no les aprueban los permisos de importación conocidos como SIMIs.

“Desde fines de mayo se agravó el cepo a las importaciones. Esto es coincidente con la mayor cantidad de dólares que se empezaron a gastar en energía”, explicó a MDZ un empresario del sector metalmecánico.

Pero hay otro factor que sumó mayores complicaciones. La salida de Martín Guzmán y la llegada de Silvina Batakis provocaron una profundización del problema.

“Cuando hay un cambio de ministro, siempre se frenan las decisiones. En este contexto de crisis profunda es peor. Hace 45 días que no se toman decisiones y los permisos de importación se amontonan sin que nadie se anime a firmar. Más cuando el funcionario que viene piensa lo opuesto al que se va. Estamos en una situación sumamente difícil”, explicaron desde una empresa importadora.

Desde el sector privado explican que la parálisis de las últimas semanas va a tener impacto en dos o tres meses. “El efecto de lo que se restringe hoy se va a ver en sesenta o noventa días porque en comercio exterior hay que tener en cuenta los tiempos de producción y de transporte hacia el país. Este ‘ultra cepo’ se va a transformar en más desabastecimiento después de agosto”, alertó otro industrial.

Hay sectores, como el automotor -una industria que el Gobierno nacional pone como ejemplo-, que vienen reduciendo el ritmo de producción por falta de insumos. En algunos casos, se debe a un problema global, como la falta de microprocesadores, pero a esto se suma la logística local de no estar todo el tiempo corriendo para liberar importaciones de materiales. Este es sólo un ejemplo.

Si bien las grandes empresas tienen departamentos que se ocupan exclusivamente de entender las normativas oficiales, el permanente cambio de reglas también genera demoras. Hay resoluciones que tardan tres o cuatro semanas en volverse efectivas por las distintas interpretaciones que se hacen entre funcionarios y empresarios.

En el caso de las pymes, la situación se complica. “¿Alguien se pone a pensar lo difícil que es para una pyme, con 20 o 30 empleados, entender una norma del Banco Central que saca de forma improvisada para solucionar un problema urgente? En muchos casos, tienen que hacer correcciones sobre la marcha porque, en el apuro, cometieron errores. Es imposible para muchas pymes seguir semejante descontrol. Son funcionarios que en su vida estuvieron cerca de un torno. Nadie entiende al sector privado en el Estado”, ejemplificaron desde una cámara industrial.

Toda esta problemática hace que aumenten los costos por necesidad de contratar estudios que ayuden a entender las resoluciones o depender de otras empresas que, por mayor trayectoria en la actividad, pueden importar materias primas que una pyme no está en condiciones de hacer si necesita aumentar su producción o fabricar un nuevo producto.

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