José Gelbard: ¿El mejor ministro o un mensaje para Cristina?
Es extraña la afirmación de que José Ber Gelbard fue el mejor ministro de Economía de la Argentina viniendo de parte de Silvina Batakis, quien se formó en la Universidad de La Plata y es ex integrante de Franja Morada de Económicas. La actual titular del Ministerio de Economía es un actor inesperado en un momento crucial, en donde la expresión más temida es reprimida públicamente tanto por actores políticos como económicos: nadie quiere hablar de «hiperinflación», o siquiera citar la posibilidad de un «Rodrigazo», un término que simplifica el enorme ajuste al que se vio sometida la economía argentina luego del fracaso del plan «Inflación 0», que creó e impulsó Gelbard.
Aún hoy no se sabe quién puso sobre la mesa el nombre de Silvina Batakis para ocupar el Ministerio de Economía luego de la renuncia de Martín Guzmán. Sí está descartado que sea integrante de La Cámpora. Antes de asumir, estaba bajo las órdenes del ministro del Interior Wado de Pedro, quien ha hecho públicas sus intenciones de ser candidato a la presidencia de la nación. De Pedro conoce muy bien a Cristina, y mantiene con ella un diálogo frecuente.
En 2019, Cristina Fernández de Kirchner citó a José Ber Gelbard como «un genio». Quizás los dichos de la actual ministra de Economía tengan más que ver con tender puentes con la vicepresidenta que con algo propio: no hay actor más exagerado que el converso.
Para entender de qué se trata, se debe señalar que el denominado «Plan Gelbard» fue la consecuencia de un pacto por el cual los sindicatos aceptaron ceder sus pretensiones en materia salarial. Se congelaron todos los precios de la economía, pasando a un régimen administrado de tipo dirigista -al estilo de las administraciones soviéticas-, que explotó por su inconsistencia fiscal y monetaria.
La situación presente, con doce años de políticas de intervención del Estado, tienen similitudes con lo que se hizo en aquellos años: inconsistencia fiscal y ampliación brutal de la masa monetaria. La semana que culmina cerró con una paridad de 7.94 dólares por cada mil pesos argentinos, y la mitad de ese valor en el mercado informal.
Sin embargo, la diferencia entre una época y otra es enorme: en ese momento, Argentina exportaba trigo y cortes de carne pero, en 1975, se cerró el mercado europeo para las carnes argentinas y la guerra del Yom Kippur -con la derrota de los árabes a manos de Israel- impulsó el embargo petrolero que llevó el precio del barril de 6 a 22 dólares. Fue esa situación el cisne negro que impulsó la fractura del plan dirigista conocido como «Inflación 0» y que provocó el ajuste ortodoxo que citamos hoy como el «Rodrigazo». Ninguna genialidad.