Cara a cara, quedó demostrado que es imposible un acuerdo político
Los intendentes del PRO se juntaron este jueves con Axel Kicillof quien los recibió con los funcionarios de su mayor confianza y sin su jefe de gabinete, Martín Insaurralde, en una nueva muestra de “empoderamiento” que tiene el gobernador por el apoyo directo que le brinda cotidianamente Cristina Fernández de Kirchner.
Diego Valenzuela, Guillermo Montenegro, Julio Garro y Pablo Petrecca estuvieron casi dos horas con Kicillof, que los recibió con los ministros de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez, de Economía; Pablo López y Juan Pablo De Jesús, los ojos de Insaurralde cuando éste no está.
Los jefes comunales de Tres de Febrero, General Pueyrredón, La Plata y Junín tuvieron por primera vez en dos años la posibilidad de hablar a libro abierto con el gobernador, quien trató de darle las repuestas pretendidas sobre continuidad de obra, readecuación de las cuotas de coparticipación y otros temas relacionados con las cuentas públicas.
En distintos momentos, cada uno de los intendentes le recalcaron la responsabilidad que le toca al gobernador en la actual situación del gobierno nacional. “Es Tugo”, le disparó uno de ellos, en clara referencia al término popular “tu gobierno”. Más allá de eso, cada uno de los funcionarios que acompañaron al gobernador fueron muy directos y concretos y hasta daban muestras de paridad en la distribución de los fondos provinciales.
En esta relación oficialismo – oposición, hoy los dirigentes de Juntos, por supuesto, se sienten muy liberados y animados. Tanto que hasta Mauricio Macri se anima a salir a la calle y disfruta de los manos a manos, más allá de algún grito o planteo puntual contra su persona.
“La elección del 2023 no es la importante, la fundamental será la del 2027, porque va a ser la que reflejará si los cambios y las decisiones que tuvimos que tomar fueron bien implementadas y aceptadas por la gente”, dispara Joaquín De la Torre sin que mediara un buen día, apenas se acomoda en su silla del extenso salón de la antigua sede de Indios.
El análisis que realiza el exintendente de San Miguel es el mismo que tienen como común denominador en el resto de la dirigencia política. Que las elecciones no las ganan las oposiciones sino que las pierden los oficialismos, y las del año que viene, será así también, según consideran la mayoría de los dirigentes consultados.
Más allá de la colección de fotos y posicionamientos que promueven los dirigentes de cada fuerza que compone Juntos por el Cambio, hay datos que no pueden pasar desapercibidos. La presencia de Mauricio Macri en el Conurbano debe ser tomado no como un lanzamiento electoral sino como un testeo personal sobre cómo está el humor social para con él.
Horacio Rodríguez Larreta ya lo viene haciendo desde el año pasado. El jefe de gobierno porteño tuvo que poner el cuerpo por su decisión de apoderarse del diseño político futuro del PRO con su propuesta del “de lado a lado” con la que dispuso el cambio de territorio de Diego Santilli y María Eugenia Vidal.
El resultado fue exitoso en ambos lados de la General Paz, pero con matices muy marcados. Mientras que Santilli pudo ganarle, con Facundo Manes como compañero de ruta, a todo el peronismo kirchnerista unido en la Provincia de Buenos Aires, la exgobernadora no pudo reencontrarse con su antiguo público y menos pudieron los que eran parte de su equipo permanente de trabajo.
Eso fue quien le dio el resquicio necesario para que Jorge Macri quedara casi como candidato natural del PRO en la Ciudad, su primer lugar de trabajo, antes que fuera el fundador del partido en la Provincia de Buenos Aires.



