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La sorprendente ignorancia del presidente y las obras que faltan en el Cristo Redentor

La ignorancia del presidente Alberto Fernández alerta porque no registra la importancia que tiene el paso Cristo Redentor para el país y la región. Las obras que había que hacer y se demoraron en un camino por el que pasan 2 mil camiones cargados por día para vincular América con Asia.

Es curiosidad y algo de morbo. ¿Cómo se imagina el presidente Alberto Fernández que se cruza a Chile desde Mendoza? Que no conozca los túneles del paso Cristo Redentor ya es sorprendente. Pero mucho más lo que sugiere: Alberto Fernández no sabe que es el principal vínculo comercial entre el Atlántico y el Pacífico, que el comercio internacional del Mercosur y la llegada a Asia depende de ese paso. Tampoco debe conocer la historia del Túnel Caracoles, usado por el tren Trasandino.

Que no se haya enterado que la obra ya estaba en ejecución es lo de menos cuando se pone en contexto que quien lidera los destinos del país no conoce la realidad de las provincias, el comercio internacional, la logística del país y las necesidades de una provincia. Menos debe saber el presidente que, en realidad, el principal paso internacional del país necesita mucha más inversión y atención.

El túnel Caracoles es una parte del plan de renovación que necesita y tiene planificado el corredor bioceánico. La necesidad se agudizó porque, tras la pandemia, aumentó fuertemente el tránsito y ya son 2 mil camiones por día los que cruzan hacia Chile.

 

Un plan, a pesar de Alberto

El tránsito entre Mendoza y Chile es previo a que ambos sean países, obviamente. Al costado de la ruta y en los alrededores hay muchos vestigios de ese vínculo. Las casuchas del Rey, construidas en el Siglo XVIII, dan muestra de ello: eran refugios para que pudieran cubrirse quienes cruzaban el paso y solían tener, además del abrigo, provisiones para pasar el rato. Hoy, en pleno Siglo XXI, quienes quedan varados tienen menos refugio que esos baqueanos y aventureros por el abandono.

Las "casuchas del rey" eran refugios usados en el SXVIII.

El diagnóstico sobre la saturación del Paso es antiguo. Ya fracasaron los intentos por revivir el tren trasandino y las obras planificadas no se ejecutaron a tiempo. Para tener una idea: en 2003 se declaró la necesidad urgente de construir 16 cobertizos. Pero solo se hicieron 2, por lo que hay curvas y zonas que siguen siendo extremadamente peligrosas. “Desde ese momento, y hasta la actualidad, RN7 no ha tenido intervenciones de consideración sobre su trazado, ni obras de mejoramiento”, decía el informe preliminar del plan de renovación del Paso ejecutado desde 2017. En el diagnóstico se planteaban 6 problemas básicos que ahora se han profundizado

  • Inseguridad en los caminos de acceso por curvas peligrosas, derrumbes y hielo en calzada.
  • Fuerte congestión en las cercanías a Mendoza (al ingreso, la travesía y la salida)
  • Travesía Urbana de Uspallata
  • Riesgo de accidentes en el Túnel: es de 1 carril por sentido y no tiene galerías (3.800 m de longitud)
  • Demoras en ambos sistemas de aduanas: no hay un sistema integrado
  • Dificultades para operar en invierno: cuando nieva se debe esperar su limpieza, y cuando hay avalanchas se clausura.

 Aunque Alberto no estaba enterado, el plan de obras previsto para la Ruta 7 ha sido impulsado y tiene financiamiento del BID. El problema es el ritmo de obras. El primer trabajo que se inició es la Variante Palmira, la ruta que apunta a desviar el tránsito de camiones en el Este para que vuelvan a empalmar en la conexión entre la ruta 40 y la 7, para evitar que los camiones pasen por la ciudad. Esa obra se frenó varias veces, pero sigue.

Cientos de personas quedaron varadas este invierno en la Ruta 7. 

La otra obra que está en marcha es el túnel caracoles. Se trata de la refuncionalización del antiguo túnel ferroviario para que sea de uso para vehículos. Se amplía el trazado y se va a interconectar con el Cristo Redentor. El papelón de Alberto tuvo que ver con que es la misma ruta, con el mismo “serpenteo” de uno y otro lado de la cordillera. Pero con dos entradas y salidas. La segunda etapa no traerá más alivio, sino más seguridad: cuando el Caracoles esté terminado, se a va a cerrar el túnel Cristo Redentor para repararlo.

Algunas de las obras proyectadas para el Paso Cristo Redentor.

Las otras obras fundamentales son la “variante Soberanía”, para cambiar la traza en una de las curvas más peligrosas de todo el corredor, la rectificación de la curva de Guido y la construcción de cobertizos, terceras trochas, pavimentación de banquinas y ensanche de túneles en toda la ruta. El plan total estaba presupuestado en 750 millones de dólares. Por ahora y teniendo en cuenta lo que dijo desde Mendoza le piden al Presidente que al menos “no obstaculice” más lo que ya está aprobado.